La escuela en casa ha desgastado la relación con mis hijos

Homeschooling confinamiento

Cuando empezó la pandemia y los niños comenzaron la escuela en casa, los padres nunca se imaginaron que habría que esperar tanto tiempo. Fueron largos meses seguidos, y ahora, en ocasiones, se imponen confinamientos de 10-14 días por precaución y los niños deben estudiar desde casa aunque no estén enfermos porque ha habido algún contagio en su aula y la han cerrado provisionalmente.

Cuando esto ocurre y los padres tienen que convertirse en maestros de sus hijos a tiempo completo, dejando a un lado sus responsabilidades, es normal que sientan que algo no va bien, que se tensan, que se ponen nerviosos. Pero no son los únicos, a los hijos también les pasa.

La escuela en casa

Un niño cuando ve cómo sus padres se ponen nerviosos ante su distracción o porque no entiende algo y pierden la paciencia con ellos o no les saben explicar los contenidos que deben aprender, también se ponen nerviosos. Además, que escuchar frases como “presta atención”, “no te muevas de la silla”, “sé más rápido”, “no te distraigas tanto», etc. muchas veces al día también es agotador.

Y qué decir de cuando comienzan los chantajes emocionales para que los niños hagan sus tareas aunque no las entiendan. O cuando sus padres les gritan porque sienten impotencia al ver que el hijo no avanza. Son situaciones tóxicas que dañan enormemente cualquier relación, pero aún más y de forma más peligrosa, la relación de padres e hijos.

Cuando los niños tienen que hacer de su casa su escuela, es agotador para todas las partes implicadas. Es un agotamiento no solo físico, sino más bien emocional. Quizá antes de todo esto pensabas que tenías una relación más fuerte con tu hijo y ahora te has dado cuenta de que no es así.

En realidad, no es que no sea una relación fuerte en la que reine la empatía, la asertividad o la resolución de conflictos. Lo que pasa, es que ejercer este tipo de roles que no te corresponden y a los que tu hijo no está acostumbrado, desgasta.

Además, los niños disfrutan yendo a la escuela, compartiendo experiencias con sus compañeros y la falta de eso también cansa emocionalmente. Este cansancio emocional no les permite rendir tanto como les gustaría ante los conceptos académicos. Cuando esto ocurre aparece la frustración y con ella los gritos, los llantos… vuestra desesperación.

Cambia la perspectiva

Quizá has perdido los nervios alguna que otra vez en este tipo de circunstancias, pero realmente tienes que cambiar ese pensamiento o vuestra relación se romperá por completo. Pregunta a tu hijo qué siente y entenderás que no solo es impotencia por los contenidos académicos, sino que también esa acumulación de emociones encerradas en su interior sin poder exteriorizarlas de ninguna manera, provoca una angustia que los niños no tienen las habilidades suficientes para manejar durante tanto tiempo seguido.

Homeschooling confinamiento

Cuando hables con tu hijo de sus sentimientos, te darás cuenta de que los niños son loables, que aguantaron mejor que nadie el tiempo en casa y que es normal que en el aspecto donde se les exigía un poco más (y no siempre de las mejores maneras), el ambiente se tensase.

No es fácil para ellos hacer los deberes en el salón de casa, con un ordenador que solo quieren utilizar para jugar, en lugar de pasarse horas y horas frente a una pantalla y ejercicios que hacer. Es una infancia más complicada y lo están haciendo muy bien.

Así que en lugar de pensar en lo agotador que es tener que pasar por la escuela en casa cuando toca hacerlo, ponte en el lugar de tu hijo y piensa en la suerte que tuviste cuando en tu infancia pudiste ir a la escuela con normalidad sin tener que vivir una pandemia.

Piensa también que tus hijos son niños y que este aislamiento les repercute. Son demasiado pequeños como para entender o controlar sus emociones, por lo que comportamientos inestables son absolutamente normales, y comprensibles.

Y estar encerrado en casa con los padres durante 24 horas tampoco es que sea de lo más fácil del mundo… es normal que la relación se deteriore un poco si no se pone remedio a tiempo. Por eso, la comunicación abierta y los momentos lúdicos y de risas, son imprescindibles en los días en que todo se vuelve más complicado. A veces, olvidar un poco el contenido académico y dedicar tiempo a jugar juntos en familia, también está bien. La estabilidad emocional siempre será más importante que sacar buenas notas, y más en el momento en que nos ha tocado vivir como sociedad.

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