¿Es cierto que hay hijos que no quieren a sus padres?

Hijos que no quieren a sus padres

Cuando un niño nace, nace un ser bondadoso e inocente repleto de amor que espera amar y ser amado de forma incondicional. Si se ama a un bebé desde que nace y se le otorga ese amor incondicional necesario para su desarrollo, amará a sus padres por encima de todas las cosas, pero, ¿es cierto que hay hijos que no quieren a sus padres?

Es posible que ocurra, pero nunca, bajo ninguna circunstancia es culpa del pequeño, siempre que ocurre es por culpa del adulto y de cómo ha gestionado su responsabilidad como padre o madre.

Niños espejo

Los niños aprenden de sus padres y actúan como si fuesen espejos. Observan con sus dulces ojos todo lo que los padres hacen y dicen, pero aprenden sobre todo, de las acciones que estos realizan diariamente.

Si una madre o un padre muestra indiferencia por sus hijos, no les da amor, ni empatía… ¿qué pasará con ese ser repleto de amor? Que crecerá con fuertes problemas emocionales e incluso, puede desarrollar enfermedades mentales peligrosas en su futuro. Tampoco aprenderá a sonreír ni a mostrar afecto ni por él mismo ni por los demás. No se sentirá merecedor de amor alguno.

En cambio, una madre o un padre que se muestra cariñoso, que ama de manera incondicional, que atiende las necesidades de su bebé, que le sostiene en brazos, que le sonríe y le dice palabras dulces… sabe que el amor es necesario para el desarrollo del pequeño. Además, el pequeño imitará su gesto dulce y se lo devolverá repleto de amor.

Padres ausentes

Si los padres están ausentes, no prestan atención a sus hijos, no juegan con ellos, ni les educan, ni se preocupan por su educación, es inevitable que los pequeños crezcan devolviendo esa indiferencia tan dolorosa en su corazón.

Si un hijo adulto acude al entierro de su padre o de su madre y no llora ni una lágrima, está claro que fue un niño ignorado que no obtuvo el amor incondicional que tanto necesitaba para poder desarrollarse equilibradamente a nivel emocional. Como no fue amado, es incapaz de comprender o dar amor. Su corazón se ha vuelto de hielo, pero no está vacío.

Es un corazón frío a causa de la indiferencia que tuvo que soportar de unos padres descuidados, que no le criaron con el amor que necesitaba para sentir esa felicidad tan importante en la infancia.

Por supuesto, en muchas ocasiones no es que los padres y los hijos no se quieran. Hay veces que sí que lo hacen, pero los adultos no saben expresarlo y no pueden enseñarlo correctamente a sus hijos. Esto es muy triste, porque el amor es el sentimiento más hermoso que existe y sienta de maravilla gritarlo a los cuatro vientos.

Hijos que no aman a sus padres

Se puede expresar con palabras, con gestos, con acciones… pero siempre hay que encontrar la manera de comunicar este maravilloso sentimiento por los hijos. Porque ellos, lo necesitan tanto como el comer, el dormir o el respirar.

No hay que tener miedo al amor, ni hay que tener dependencia de él. Hay que luchar por un amor saludable, desde el respeto, el cariño y el espacio personal. Si no es así, los sentimientos se oscurecen y nos hacen sentir mal… y nadie merece no saber qué es el amor.

Si un hombre no ha recibido amor paterno, le será muy difícil ser un buen padre. La mujer que no ha recibido ese amor materno tan importante, también le resultará muy complicado ser una buena madre.

No te excuses, ¡actúa!

Pero no es justificable, ni tampoco imposible… El pasado se queda en el pasado, y somos seres inteligentes que podemos buscar las herramientas necesarias para poder gestionar estas emociones internas que tanto daño pueden hacer si no se toma conciencia de ellas.

Tus hijos se merecen tu mejor versión y se la debes proporcionar. Da el amor que quieres dar, aunque sea aquel que no recibiste. Si no sabes cómo hacerlo, aprende por imitación de otros padres que sí saben dar ese amor o busca ayuda de un profesional que te oriente en tu camino.

Ellos merecen tu amor, pero tú también te mereces el suyo. Te mereces un amor incondicional, porque tú también eres maravilloso. Tu pasado se queda atrás, ahora piensa en tu presente y en tu futuro. Sana tus heridas y disfruta del sentimiento más puro del mundo. El amor entre padres e hijos.

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