Emociones: La asignatura pendiente en la educación de los niños

Descubre qué son las emociones y cómo ayudar a los niños a gestionarlas…

Emociones

Los niños también se sienten tristes, alegres o ansiosos, pero a diferencia de los adultos no cuentan con estrategias para regular sus emociones, de manera que las viven y exteriorizan con mayor intensidad. Esto hace que expresen su alegría a viva voz, pero también su tristeza o enfado con sus consecuentes efectos negativos. Por eso, si queremos educar a un niño feliz y equilibrado, es fundamental desarrollar el autoconocimiento emocional y enseñarles a lidiar con sus estados emocionales.

¿Qué son las emociones y qué funciones desempeñan?

Las emociones no son más que las reacciones afectivas que expresamos ante determinados estímulos, ya sean externos como una experiencia, o internos, como un recuerdo. Se trata de un tipo de experiencia relativamente fugaz, más o menos consciente, que se distingue por generar un intenso grado de placer o disgusto. Esto se debe a que las emociones desatan un conjunto de respuestas de índole hormonal y neuroquímico que producen un estado de activación en nuestro cuerpo que nos impulsa a la acción inmediata.

Básicamente, las emociones tienen la función de orientar nuestro comportamiento con el objetivo de garantizar nuestro bienestar. Cada emoción desempeña un rol particular en nuestro desarrollo, pero en sentido general las emociones tienen tres funciones principales: adaptativa, motivacional y social. Su función adaptativa es la que nos permite ejecutar eficazmente las acciones, movilizando nuestra energía para acercarnos o alejarnos de nuestro propósito.

Por su parte, la función motivacional se encarga de movilizar nuestra conducta, incitando o inhibiendo nuestra motivación para actuar de una u otra manera. Mientras, la función social es responsable de que podamos comunicar nuestro estado afectivo, convirtiéndose en un recurso excelente para que los demás puedan conocer el impacto que ha tenido determinado estímulo en nosotros y predecir nuestro comportamiento, así como nosotros el suyo.

¿Es lo mismo una emoción que un sentimiento?

Cuando hablamos de estado emocional, la mayoría de las personas suele confundir emociones con sentimientos. Sin embargo, aunque ambos forman parte de nuestra esfera afectiva en realidad se trata de dos conceptos diferentes. Conocer la diferencia entre emociones y sentimientos es mucho más que un ejercicio lingüístico o conceptual para los niños, les ayudará a comprender mejor sus reacciones y comportamientos, permitiéndoles regular mejor sus respuestas emocionales.

Si bien, tanto las emociones como los sentimientos generan las mismas respuestas fisiológicas y psicológicas, los sentimientos tienen incorporada una evaluación consciente, es decir, implican una toma de conciencia. A diferencia de las emociones, que son estados transitorios muy intensos, los sentimientos permanecen más estables en el tiempo y tienen menos intensidad. Otra de sus principales diferencias radica en su grado de regulación ya que mientras las emociones son estados más difíciles de regular debido a que generan reacciones automáticas, los sentimientos se pueden gestionar mejor a lo largo del tiempo.

Vale aclarar que en la práctica suele ser difícil separar emociones y sentimientos, sobre todo cuando los niños están aprendiendo a identificarlos, ya que allá donde se desata un sentimiento suelen experimentarse diferentes emociones y viceversa. Sin embargo, conocer conceptualmente las diferencias entre uno y otro, les ayudará a no sentirse culpables por sus reacciones emocionales ya que, a fin de cuentas, estas desaparecerán de forma tan natural como aparecieron.

¿Son irracionales las emociones?

Una de las creencias erróneas más extendidas afirma que emociones y racionalidad son procesos antagónicos, es decir, que nuestras emociones son irracionales. Sin embargo, lo cierto es que en cada emoción hay un poco de razón, y es importante que los niños sean conscientes de ello ya que así ganarán responsabilidad sobre sus emociones, el primer paso para aprender a gestionarlas.

Lo que sucede es que cada vez que experimentamos una emoción, en realidad no estamos reaccionando al estímulo que la ha provocado sino a la interpretación cognitiva que hemos hecho de ese evento. En otras palabras, no reaccionamos ante la realidad que nos rodea sino ante el significado que le conferimos a esa realidad.

De ahí que por ejemplo, cuando los niños tienen miedos nocturnos en realidad no están reaccionando ante el ruido que proviene del armario o el movimiento de la cortina por el aire sino que reaccionan a su idea de que dentro del armario hay un monstruo o de que la cortina es un fantasma. Esto porque las emociones no son simples reacciones ante el medio sino que también están determinadas por la valoración o idea que nos hacemos sobre lo que ocurre.

Sentimientos y emociones básicas

Las 6 emociones básicas: ¿Cuáles son y en qué consisten?

¿Sabías que el rostro humano es capaz de expresar más de 7.000 reacciones diferentes? Reacciones que son un reflejo de la gran variedad de emociones que podemos llegar a experimentar a lo largo de nuestra vida y que, resultan bastante similares en todas las personas, independientemente de la cultura, la raza o el género. Sin embargo, entre este amplio abanico emocional se distinguen 6 emociones básicas: el miedo, la alegría, la tristeza, la ira, el asco y la sorpresa.

1. Rabia, ira o enfado

Se trata de una respuesta natural ante lo que consideramos una amenaza o agresión, una reacción de supervivencia que nos permite luchar o defendernos ante un ataque. Por lo general, se expresa a través de una gran irritabilidad y/o resentimiento, y puede variar en intensidad desde una leve irritación hasta una violenta furia.

2. Asco

Es una emoción que implica un fuerte desagrado o disgusto hacia un determinado estímulo. A menudo se relaciona con alimentos que nos desagradan, productos en descomposición o malos olores, pero también puede aparecer ante comportamientos que no aceptamos, complejos físicos o ideas desadaptativas.

3. Miedo

El miedo es una de las emociones primarias que se genera ante la percepción de peligro, real o imaginario, presente, futuro o pasado. Se trata de un mecanismo adaptativo al entorno que nos permite evitar posibles amenazas, ya se trate de un riesgo para nuestra supervivencia, autoestima o relaciones. Por lo general, está relacionado con la ansiedad.

4. Tristeza

Surge como reacción ante un acontecimiento, exterior o interior, que afecta nuestro equilibrio y sobre el cual, consideramos que tenemos pocas opciones o no podemos hacer nada para evitarlo. En otras palabras, es una especie de dolor emocional que experimentamos cuando no se cumplen nuestras expectativas o vivimos circunstancias desagradables. A menudo se relaciona con el llanto y la pérdida de energía.

5. Sorpresa

Es una emoción básica que se genera como resultado de un evento inesperado o imprevisto. Es la emoción más repentina de todas, aparece de forma muy brusca y desaparece con la misma rapidez una vez que hacemos consciente el evento que nos ha sorprendido. Puede ser tanto una emoción neutral como positiva o negativa, dependiendo del evento causante.

6. Alegría

Se trata de una emoción básica de duración limitada que se caracteriza por generar satisfacción o felicidad. Por lo general, se relaciona con eventos positivos que nos provocan una sensación de bienestar instantánea. La sonrisa, la risa,  la euforia y una gran motivación y energía son algunos de sus señales físicas.

Recursos para enseñar a los niños a controlar las emociones

Existen muchos recursos con los que puedes enseñarles a los niños a entender y regular sus emociones desde una edad temprana, desde prácticos ejercicios de relajación y juego de intercambio de roles hasta sesiones de arte o interpretación musical. Si les gusta la lectura, también hay muchísimos cuentos infantiles para trabajar las emociones en los niños con los que podrás organizar sesiones de reflexión interesantes y productivas.

En cualquier caso, recuerda que como mejor aprenden los niños es con el ejemplo, de manera que si quieres educar a pequeños felices y emocionalmente equilibrados debes empezar por intentarlo tú mismo/a. Mantener una comunicación abierta y asertiva con tus hijos, en la que habléis sobre sus emociones y sentimientos, también puede ayudarles a identificar y gestionar sus estados emocionales desde una edad temprana.

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