Familia

Mamá, ¿puedo ir a dormir a casa de la abuela hoy?

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Mª José Roldán

Mª José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Si eres adulto y tus abuelos ya no están en este mundo pero tenías una buena relación con ellos cuando estaban en vida, sabrás lo importante que es su figura en la vida de un niño. Si ahora, tus hijos, te dicen la frase: “Mamá, ¿puedo dormir en casa de la abuela hoy?”, te inundarán casi de forma automática los gratos recuerdos de tu infancia, incluso podrás oler el aroma de tu abuela, ese olor cálido al entrar en su casa…

Ella ya no está a tu alcance

No. Tu abuela ya no está a tu alcance, ya no está a tu lado. Ya no puedes abrazarla, ni decirle lo que la quieres… ella sigue estando en tu corazón y eso es algo que jamás cambiará, darías cualquier cosa para que tu abuela te abrazase una vez más. Sus abrazos sin duda estaban llenos de complicidad, de sabiduría y otras muchas cosas que quizá no llegaste a conocer y que solo sabes porque otros (que sí tuvieron la suerte de compartir más vida con ella) te contaron.

Cuando creciste de niño a adulto, aún estando tu abuela en vida, te fuiste de su lado porque las prioridades de la vida cambian, los días comenzaron a pasar y no siempre tenías tiempo para verla. Dejando a un lado su amor maternal e incondicional hacia ti. Empezaste a luchar cada día por encontrar un futuro con éxito, apartándote de los que te quieren, sin saber si lo que estabas haciendo era lo que realmente querías en tu vida… pero parecía que eso era lo normal y por eso lo hacías.

Ahora, echas la mirada atrás y piensas, ¿realmente hice lo que sentía o lo que se suponía que debía hacer? La vida pasa y el tiempo corre. Al principio salen canas y arrugas a quienes más queremos y después sin poder evitarlo, se marchan. Luego empiezan a salirte canas a ti… y el tiempo corre.

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La casa de la abuela era el mejor lugar

La casa de la abuela es el lugar que todo el mundo necesita visitar para ser feliz. Es allí donde el reloj deja de funcionar casi sin que te des cuenta, los minutos pasan pero disfrutas cada segundo entre sus paredes. Allí no hacía falta nada sofisticado para ser feliz, solo su presencia era más que suficiente para poder disfrutar de la verdadera felicidad, de sentir la calidez de un hogar y del amor verdadero rodeándote.

En casa de la abuela siempre hay cosas nuevas por descubrir y cosas antiguas con mucha historia. En su casa se siente todo como mágico, siempre está su dulce voz hablando y la olla a presión funcionando. Esto se queda en tus recuerdos para siempre… porque allí se quedaron los restos de tu infancia y con tu abuela se marchó un trozo de tu corazón para siempre.

Ojalá hubieras pasado más tiempo con ella, porque nunca es suficiente… la ley de vida te permitió disfrutarla tan solo unos años de tu vida, y siendo adulto la naturaleza te la arrebató. A veces pensar en ella te hace sentir una punzada en el estómago, porque si pudieras pedir un deseo ahora mismo, sería volver atrás en el tiempo y preguntarle a tu madre: “Mamá, ¿puedo ir a dormir a casa de la abuela hoy?”.

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