Método Montessori, la educación que fomenta la independencia y la creatividad infantil

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La infancia es una etapa particularmente importante de la vida. Durante esos primeros años se producen diferentes periodos sensibles que facilitan la adquisición de competencias y habilidades que facilitan desde el control motor hasta el lenguaje. En esa etapa también se va desarrollando la personalidad y se adquieren los primeros valores. Por eso, la educación infantil no debe limitarse a transmitir conocimientos o estimular el desarrollo de ciertas habilidades, sino que debe ser un programa integrador que respete el ritmo de desarrollo de cada niño. Esa es precisamente la propuesta del método Montessori.

Los 3 pilares sobre los que se sustenta la educación Montessori

1. Respeto al niño, su individualidad y ritmo de desarrollo

La educación Montessori promueve el respeto hacia todas las personas, independientemente de su edad. Eso implica reconocer que cada niño tiene una forma única de ser y aprender. Desde esa perspectiva, los padres y maestros deben esforzarse por brindar experiencias de aprendizaje individualizadas y orientaciones específicas que tengan en cuenta las características y necesidades de cada niño.

De hecho, María Montessori creía que es el educador quien debe seguir al niño. Escribió: “el niño, guiado por un maestro interior, trabaja infatigablemente con alegría para construir al hombre. Nosotros los educadores, solo podemos ayudar”. Pensaba que el desarrollo infantil surge como resultado de la necesidad de adaptarse al entorno, cuando el niño necesita dar sentido al mundo que le rodea e interactúa con éste.

Por tanto, en este método educativo el maestro debe conocer las peculiaridades evolutivas de cada etapa del desarrollo, pero también debe ser capaz de identificar las necesidades individuales de cada niño. Solo entonces podrá construir un entorno favorable para el aprendizaje que respete realmente el ritmo de desarrollo individual.

2. Desarrollo de la independencia y la autonomía infantil

El método Montessori puede resumirse en una sola frase: ayudar a los niños a ayudarse a sí mismos. Las aulas están diseñadas para que los niños puedan satisfacer sus necesidades de manera independiente y ayuden a los demás en la medida de sus posibilidades.

Todo comienza por el diseño de las aulas Montessori. Suele tratarse de espacios muy ordenados y de apariencia simple con muebles bajos perfectamente adaptados a los niños para que estos se sientan cómodos en su entorno y puedan explorar y usar los materiales de manera autónoma, sin depender de los adultos.

A medida que los niños vayan avanzando, los adultos deben intervenir lo menos posible. El maestro permite que los niños actúen y piensen por sí mismos, ayudándoles a desarrollar la autoconfianza y la disciplina interior. De hecho, la educación Montessori no otorga premios ni castigos porque su objetivo es fomentar una motivación intrínseca por el aprendizaje, en vez de convertirlo en una actividad impuesta por los adultos. La fuente de motivación proviene precisamente de la satisfacción interior que sienten los niños con el trabajo que realizan.

En el aula Montessori los niños tienen mucha libertad y autonomía: eligen dónde sentarse y en qué trabajar, con la guía del maestro. Por supuesto, a un niño no se le permitirá correr por la clase distrayendo a sus compañeros o pasar todo el día jugando, pero puede elegir si quiere sentarse a la mesa o se siente más cómodo en el suelo o si desea trabajar en lengua o matemáticas. Por eso, el aprendizaje y la transformación personal son el resultado de la participación en actividades significativas que los niños eligen libremente.

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3. Fomento de la creatividad y las ganas de aprender

Las escuelas tradicionales suelen ser entornos de enseñanza con programas curriculares rígidos y perfectamente estructurados en los que muchas veces los niños son meros receptáculos de información. Esos entornos no son el caldo de cultivo propicio para la creatividad. En cambio, la educación Montessori intenta promover la imaginación y la creatividad.

En este sentido, investigadores de la Universidad de París V René Descartes evaluaron el impacto de diferentes métodos educativos en niños de distintas edades. Les plantearon una serie de problemas para evaluar los diferentes aspectos de la creatividad, como pensar en usos disímiles para una caja de cartón, inventar una historia a partir de un título o hacer tantos dibujos como pudieran con líneas paralelas. Concluyeron que las pedagogías alternativas, en particular el método Montessori, tenían una influencia positiva en el desarrollo creativo de los niños, sobre todo a edades tempranas.

En gran parte, ello se debe al aprendizaje experiencial. En las escuelas Montessori los niños aprenden con materiales especialmente diseñados para favorecer el aprendizaje de manera natural. Por ejemplo, en vez de memorizar los cálculos matemáticos, comienzan jugando y agregando materiales. Estar inmersos en un entorno que incita a la experimentación y el descubrimiento puede ser un gran catalizador para la creatividad infantil.

La formación en pedagogía Montessori

Uno de los estudios más sólidos realizados sobre los resultados del método Montessori concluyó que, “al menos cuando se aplica de manera estricta, la educación Montessori fomenta habilidades sociales y académicas que son iguales o superiores a las fomentadas por un grupo de otros tipos de escuelas”.

Sin embargo, esta educación tan flexible y aparentemente sencilla en realidad demanda un gran conocimiento y trabajo “entre bastidores”. Los maestros no solo deben preparar los materiales adecuados que llamen la atención de los niños y propicien su desarrollo en función de la etapa evolutiva en la que se encuentran, sino que también deben ser capaces de comprender cuándo el niño está listo para la lección. En ese momento introducirán nuevos materiales y presentarán actividades individuales o en grupos reducidos para seguir estimulando el desarrollo.

Por eso, los profesores que estén interesados en aplicar este método educativo deben formarse con un Máster Online en Educación Montessori. Estos programas de infantil o primaria, que se pueden cursar online y tienen validez internacional, son impartidos por el International Montessori Institute de Barcelona y la Universidad de Barcelona (UB).

Están diseñados para formar a los educadores que quieren una escuela más inclusiva, desarrolladora y respetuosa con los ritmos de aprendizaje infantiles. En ellos podrás aprender a crear el ambiente educativo adecuado en el aula y conocerás a fondo los materiales Montessori. También comprenderás las bases neurocientíficas que guían este método y sus planes de estudio y profundizarás en la didáctica educativa. De hecho, tendrás la posibilidad de vivir la práctica educativa con alumnos, para que comprendas la importancia de la observación y el cuidado de las relaciones.

Referencias
  • Lillard, A. & Else-Quest, N. (2006) Evaluating Montessori Education. Science; 313(5795): 1893-1894.
  • Besacon, M. & Lubart, T. (2008) Differences in the Development of Creative Competencies in Children Schooled in Diverse Learning Environments. Learning and Individual Differences; 18(4): 381-389.
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