La presencia de los padres en el quirófano reduce la ansiedad en los niños

¿Cómo tu presencia en el quirófano puede ayudar a tu hijo?

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La mayoría de los niños no son plenamente conscientes de los riesgos que implica someterse a una intervención quirúrgica, pero a pesar de ello es habitual que se sientan nerviosos e inquietos durante el pre-operatorio. A fin de cuentas, se trata de una situación desconocida que puede llegar a resultar muy intimidante, sobre todo si la tienen que afrontar solos.

Así lo contrastó un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid donde se evaluó el nivel de ansiedad en 129 pacientes infantiles de entre 2 y 16 años sometidos a una cirugía mayor ambulatoria. Estos investigadores hallaron que, al igual que en los adultos, la ansiedad previa a una cirugía aumenta en los niños a medida que se acerca el momento de la intervención.

El momento de mayor estrés lo experimentan cuando deben separarse de sus padres para entrar en el pre-operatorio. Pero, ¿qué pasaría si los padres pusiesen acompañar a sus hijos durante el pre-operatorio? ¿Los niños se sentirían más tranquilos y relajados antes de entrar a la cirugía? La ciencia dice que sí.

Los efectos en los niños de tener a sus padres cerca antes de entrar en el quirófano

Una investigación realizada en el Dartmouth College analizó el efecto de la presencia de los padres durante la inducción de la anestesia en pacientes pediátricos momentos antes de someterse a una intervención neuroquirúrgica. Los resultados mostraron que la participación de los padres en el procedimiento ayudó a crear un ambiente de confianza y seguridad, tanto en sus hijos como en ellos mismos, a la vez que redujo la ansiedad y mejoró la experiencia de los niños durante el procedimiento médico.

Los investigadores explicaron que esto se debe al efecto tranquilizador que suelen tener los padres sobre sus hijos, quienes les ven como una figura protectora que les proporciona apoyo y confianza. De hecho, tener a los padres cerca antes de someterse a una cirugía no solo calma a los niños, sino que también les ayuda a ganar confianza y valor, lo cual se refleja en una recuperación más rápida. Así, lo corroboró un estudio realizado en el Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia.

En dicho estudio, en el que participaron 40 niños que debían someterse a una cirugía de oído, nariz o garganta, se evaluó el efecto de la presencia de los padres durante la inducción de la anestesia. Para ello, los investigadores formaron dos grupos: en uno de ellos permitieron la participación de los padres durante la inducción de la anestesia mientras que en el otro, el procedimiento se realizó en ausencia de los progenitores.

Según los resultados, para el 65% de los niños cuyos padres participaron en la inducción de la anestesia el procedimiento fluyó con facilidad y apenas hubo resistencia por parte de los pequeños, en comparación con el 25% de los niños cuyos padres estuvieron ausentes. Además, el 35% de los niños cuyos padres no participaron en el procedimiento experimentaron una inducción traumática. Esto desvela que la presencia de los padres durante la inducción de la anestesia mejora los resultados del procedimiento, aumentando su eficacia y disminuyendo el riesgo de sufrir un traumatismo, a la vez que promueve una recuperación post-operatoria más satisfactoria.

Asimismo, otra investigación realizada por expertos de la Universidad Autónoma de Madrid en el que participaron unos 600 pacientes pediátricos que debían someterse a una intervención quirúrgica reveló que la presencia de los padres durante la inducción de la anestesia incrementaba la efectividad del procedimiento más de 7,5 veces. De la misma manera, la presencia de los padres disminuyó la incidencia y la intensidad de la agitación post-operatoria más de 10 veces en comparación a no tener ninguna preparación y 6 veces en los casos en los que se administró midazolam. La presencia de los padres también redujo el riesgo de sufrir pesadillas o un trastorno de la alimentación durante el post-operatorio.

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¿Por qué la presencia de los padres calma a los niños antes de entrar en el quirófano?

La presencia de los padres en el preoperatorio de sus hijos no solo tiene un componente emocional sino también fisiológico. Cuando tomamos la mano de los niños, les abrazamos o estamos en contacto físico con ellos se activan los corpúsculos de Pacini, unos receptores sensoriales que se localizan en la piel y que se comunican con el nervio vago. Como el nervio vago está conectado a su vez con las fibras nerviosas que terminan en los pares craneales y participa en la regulación de diferentes funciones del cuerpo, como la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca, su activación produce una sensación de bienestar que los niños no pasan por alto.

De la misma manera, el contacto físico de los padres con sus hijos durante el preoperatorio también estimula la producción de dopamina a nivel cerebral. La hormona del placer, como también se le conoce, es un neurotransmisor que, en concentraciones elevadas, genera una sensación de satisfacción que es capaz de reducir la tensión y el estrés asociado al momento. A su vez, se incrementa la producción de oxitocina, la hormona del amor, la cual además de calmar a los niños, les brinda una gran sensación de confianza ya que activa el vínculo emocional con sus padres.

¿Mejor entrar al preoperatorio con mamá o papá?

Las estadísticas de los estudios sobre la participación de los padres durante el pre-operatorio apuntan que son las madres las que suelen acompañar a sus hijos durante este procedimiento. En gran parte, está relacionado con el rol que han desempeñado histórica y culturalmente las madres en la crianza de los niños fungiendo como principales cuidadoras encargadas de cubrir sus necesidades básicas, educativas y emocionales.

Sin embargo, esto no significa que la presencia materna sea mejor que la participación paterna. El apoyo que uno u otro padre pueda ofrecer a su hijo depende de varios factores, como el vínculo emocional y la confianza que exista entre ellos. En este sentido, los padres también pueden convertirse en fuentes de apoyo y seguridad para sus hijos en estas circunstancias y ofrecerles la ayuda que necesitan para enfrentarse a una recuperación quirúrgica más rápida y menos traumática.

Referencias
  • Vieco, A. (2017) Valoración de la ansiedad perioperatoria en niños sometidos a cirugía mayor ambulatoria. Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid.
  • Waseem, H. et. Al. (2018) Parental satisfaction with being present in the operating room during the induction of anesthesia prior to pediatric neurosurgical intervention: a qualitative analysis. Journal of Neurosurgery Pediatrics; 21(5):528-534.
  • Soliveres, J. et. Al. (2011) Parental presence in the operating room: effect on the quality of anesthetic induction and postoperative agitation in children. Revista Española de Anestesiología y Reanimación; 58(8): 472-6.
  • Gol, D. et. Al. (2019) Factores relacionados con la calidad de la inducción anestésica y con los cambios de comportamiento postoperatorios en cirugía pediátrica. Influencia de la presencia de los padres en la inducción anestésica. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.
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