¡Cuidado! Puedes convertirte en esclavo de tus hijos sin darte cuenta

La crianza permisiva o demasiado autoritaria puede pasar factura...

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Un hogar aparentemente idílico puede convertirse en toda una dictadura… Una dictadura impuesta por los hijos y permitida por los padres. Cuando esto ocurre, los padres se echan las manos a la cabeza, ¿cómo un dulce niño se ha podido convertir en un horrible tirano? A los hijos se les quiere desde el momento del nacimiento, pero llega un momento en que lo que ocurre dentro de un hogar se convierte en una auténtica pesadilla. Pero ocurre y es bastante habitual.

Desgraciadamente se ha vuelto habitual que los adolescentes se conviertan en tiranos del hogar y que los padres, no sepan bien qué deben hacer. ¿Cómo es posible que un hijo tan bueno haya cambiado de repente? No es de repente, porque un comportamiento tirano se va formando poco a poco, y sin querer buscar culpables suele ser una crianza negativa lo que conlleva a esto.

¡Si ha tenido de todo! ¡Si le he dado todo lo que me ha pedido! ¡Si siempre he tenido en cuenta su opinión! ¡Si me he basado en el respeto máximo para criarle aunque me anulaba a mí! Quizá pienses todas estas cosas… Y la realidad es que todo esto son problemas que pueden llevar a que un niño piense que tiene todo el derecho sobre ti. La excesiva permisividad es igual de negativa que la excesiva autoridad… Los hijos se vuelve inseguros, déspotas, tienen miedo y se revelan. 

Los niños necesitan normas

Sí, aunque algunos piensen que la educación moderna dista mucho de las normas, las normas son necesarias para todo. ¿Te imaginas una sociedad sin normas? Lo mismo ocurre en casa. El seno del hogar de una familia no tiene que ser una dictadura, ni mucho menos. Pero tampoco debe ser siempre una democracia. Pedir la opinión a los hijos en ciertos aspectos (como el color de su habitación a la hora de decorar o la ropa que se va a poner…) está bien, pero no en todo debe ser así. Deben existir unos límites. No es ser dictador, pero tampoco es que los niños decidan por ti, tú eres su guía y te necesitan para poder sentir estabilidad y seguridad emocional.

Esclavo de tus hijos

Un niño de 4 años enfadado es fácil de controlar, pero cuando un niño se convierte en un adolescente de 17 años y mide 1’80 cm, quizá controlar su enfado sin haber trabajado antes Educación Emocional o el manejo de la ira, puede ser bastante complicado.

Las normas se deben aplicar a los niños desde que son pequeños. Así, aprenden que los padres son sus guías y que velan por su seguridad y confort. Las normas no tienen que ser dictatoriales, se les puede dar la oportunidad de escoger a los hijos qué hacer y las consecuencias de sus actos, ¡por supuesto! Pero siempre cuando los padres han pensado antes qué normas son las que debe elegir y las consecuencias a seguir… Dar opciones y que los hijos escojan. Pero dar absoluta libertad para todo en el hogar a los hijos es dar demasiada permisividad, y esto, esto es peligroso para su desarrollo y para el núcleo familiar.

Si a los niños se les permite todo, pensarán que la frustración es intolerable, que tienen derecho a todo, que ellos mandan ante cualquier circunstancia, que son los amos y sus padres los súbditos, carecerán de amor propio… Pensarán que la felicidad solo deriva de la satisfacción inmediata de todos sus deseos, y esto, es peligroso. Si no quieres convertirte en esclavo de tus hijos, entonces deberás aprender a poner normas y límites desde que son pequeños… Desde el respeto por supuesto, pero también desde una autoridad flexible. 

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