SÍ al uso del rincón de pensar… ¡pero solo si lo utilizas bien!

Rincón de pensar

Es posible que últimamente hayas leído, escuchado o te hayan contado que el rincón de pensar, la silla de pensar o el tiempo de espera, ¡es toda una aberración educativa! En realidad, es cierto que si se utiliza mal puede tener consecuencias emocionales graves, pero cuando se utiliza correctamente, realmente es una estrategia muy beneficiosa de autocontrol y autoconocimiento emocional.

Si no lo haces bien

Si decides utilizar el rincón de pensar pero no lo utilizas bien puede tener efectos negativos en la salud emocional de tus hijos. Si le envías a su dormitorio o a cualquier otro lugar solo para ‘quitártelo de encima’, tu hijo no aprenderá nada… Bueno sí, aprenderá a que cuando algo nos molesta es mejor apartarlo de nosotros en lugar de buscar soluciones. También aprenderá a sentirse abandonado emocionalmente y por si fuese poco, aprenderá que no puede confiar en ti cuando tenga una emoción intensa que le haga sentir mal.

El rincón de pensar no debe ser un lugar excluido del contexto donde te encuentras solo para que tu hijo se marche cuando hace algo mal. No debe ser un sitio de soledad donde se envía a que piense el niño sin ayuda, ni para que reflexione sobre algo que no comprende realmente. Si haces esto así, en realidad no estarás ayudando a tu hijo en nada, el comportamiento no se detendrá y el malestar hacia la situación y hacia ti, solo irá en aumento.

Pero cuando lo haces bien…

En cambio, cuando la estrategia la aplicas bien puede ser una herramienta poderosa de educación y también de vínculo emocional con tus hijos. El rincón de pensar ayuda a que el niño aprenda a reflexionar, a entender sus emociones, a calmarse y a encontrar las soluciones que necesita para poder mejorar la situación.

Rincón de pensar niños

El objetivo es que con el tiempo y la práctica, los niños aprendan a tener su propio ‘rincón de pensar’ para utilizarlo antes de tomar una mala decisión o de actuar de forma impulsiva. Será una habilidad que podrán utilizar a lo largo de su vida, incluso cuando siendo adulto necesite encontrar un espacio propio para calmar las emociones más intensas.

Para ello, será necesario escoger un lugar para que tu hijo vaya siempre que sea necesario, como por ejemplo, después de haber tenido una mala conducta. El lugar deberá ser un sitio donde no haya distracciones, pero tú no deberás estar fuera de ese lugar tampoco. Proporciónale un espacio de reflexión, y durante unos minutos no interrumpir su calma, pero al principio, es importante que le guíes en el proceso.

Deberás decirle que tiene que calmarse, si es necesario que cierre los ojos y realice algunas respiraciones para entrar en calma. Después, tendrá que reflexionar sobre lo ocurrido y las emociones que ha sentido en ese momento. Es importante poner nombre a la emoción y saber por qué esa emoción ha llegado a su corazón y qué le intenta decir. Por último, se tendrá que encontrar una solución para que no vuelva a ocurrir o al menos, para ser consciente de la emoción en momentos parecidos y que de este modo pueda anticiparse y prever el comportamiento para mejorarlo. Este proceso, al principio, deberá hacerlo contigo.

Te necesita cerca

Es necesario que en todo momento, tu hijo te sienta cerca, te sienta como parte de su equipo. No le grites y ni mucho menos le pegues. Tu hijo necesita saber que eres su aliado, que lo que quieres es lo mejor para él. Entre los dos buscaréis la forma de que vuelva a su estado de equilibrio emocional.

Estás ahí para ayudarle y no para castigarle. Porque su bienestar, es lo más importante para ti.

Deja un comentario sobre “SÍ al uso del rincón de pensar… ¡pero solo si lo utilizas bien!”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver información legal y reglas de comentarios