Una tabla del 9 un tanto especial…

Tabla del 9

La vida está llena de opiniones y juicios que si nos importasen, simplemente no podríamos vivir tranquilamente. Hay personas que no saben hacer otra cosa que meterse en la vida de los demás, y esto, desgraciadamente, ocurre desde la infancia. Los niños, sin saber que pueden marcar la vida de otras personas, y en muchos casos siguiendo el ejemplo de lo que ven en sus hogares, critican e insultan a otros sin el más mínimo escrúpulo.

Las emociones

Los niños en su infancia, no comprenden de emociones, y son los adultos quienes deben enseñarles cómo se sienten ellos en cada momento, qué les dicen sus emociones y por qué aparecen en determinadas situaciones. Únicamente, los niños, cuando entienden sus emociones podrán entender también las emociones de los demás.

Una vez que entiendan las emociones propias y ajenas, se darán cuenta de cómo la empatía puede cambiar sus vidas y también, cómo la burla solo genera conflictos. Por esto, es importante enseñar a los niños a comportarse ante los errores de los demás del mismo modo que les gustaría que se comportasen los otros cuando ellos mismos se equivocasen. El respeto y la dignidad son fundamentales en todo caso.

Una tabla del 9 diferente

Para poder entender mejor todo esto y dar una lección que nunca olvidarán los niños, queremos explicaros una historia que si la contáis a vuestros hijos, muy posiblemente os hará reflexionar. Si eres maestro/a y tienes la oportunidad de hacerlo en tu aula, entonces, ¡podrás hacer reflexionar a muchos niños al mismo tiempo!

Un día cualquiera, un maestro escribió en la pizarra la tabla del 9 de esta manera:

9×1 = 09
9×2 = 18
9×3 = 27
9×4 = 36
9×5 = 45
9×6 = 54
9×7 = 63
9×8 = 72
9×9 = 81
9×10 = 91

En la clase, los niños comenzaron a burlarse porque el maestro se había equivocado al escribir la tabla del 9 en la pizarra. Efectivamente, el maestro había escrito 9×10=91. Lo que no sabían es que ese error fue voluntario y lo hizo a sabiendas de lo que pasaría después… Él sonreía mientras los demás se reían y burlaban de él. Cuando al fin todos callaron, dijo lo siguiente:

¡Así es como eres visto por el mundo! Me equivoqué a propósito para mostrarles cómo el mundo se comporta cuando alguien comete un error y cómo se comportarán si tú te equivocas. Ninguno de vosotros me ha felicitado por haber acertado 9 veces, ninguno ha escogido ver solo lo que hice correctamente. ¡NO! ¡Nada de eso! Todos vosotros escogisteis ridiculizarme, blasfemar, humillarme y burlarse porque me equivoqué una sola vez. ¡Así es la vida! Debemos aprender a valorar a las personas por sus aciertos.

Hay personas que hacen las cosas bien mucho más de lo que se equivocan y acaban siendo juzgadas por cometer solo un error, no son valoradas por los otros “nueve” aciertos….

Como ves, ¡es una gran lección!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver información legal y reglas de comentarios