TDAH y mindfulness

El mindfulness puede ayudar a tu hijo con TDAH

TDAH mindfulness

El TDAH es uno de los trastornos de la conducta más frecuentes en los niños de todo el mundo. Algunas veces los síntomas se atenúan con la edad pero en la mayoría de los casos es necesario recurrir al tratamiento. De hecho, existen diferentes alternativas, desde los medicamentos hasta la terapia cognitivo-conductual. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha comenzado a aplicar otra técnica, el mindfulness, con resultados bastante alentadores.

¿Qué es el mindfulness y cuál es su objetivo?

El mindfulness es una cualidad de la mente que implica estar plenamente presentes en el aquí y ahora. La atención plena implica vivir la experiencia con una actitud curiosa y abierta, siendo conscientes tanto del entorno como de nosotros mismos. Este tipo de atención permite que el niño se relacione de forma directa como lo que está sucediendo en el presente, que focalice su atención.

Vale aclarar que el mindfulness en realidad no es algo reciente sino una práctica milenaria que sienta sus bases en la filosofía budista. El entrenamiento en mindfulness consiste en realizar determinados ejercicios, sobre todo de meditación, que tienen como principal objetivo lograr que el niño centre su atención en lo que está sucediendo, pero sin emitir juicio alguno, simplemente como un espectador.

TDAH y mindfulness

De hecho, se ha demostrado que la práctica del mindfulness es muy útil para mejorar la atención y reducir las respuestas automáticas e impulsivas, así como para potenciar la memoria de trabajo y el control cognitivo. Por tanto, es muy eficaz para reducir los signos de la hiperactividad infantil.

¿Cómo funciona el mindfulness en el tratamiento del TDAH?

El mindfulness aplicado al TDAH se basa en un programa cuyo objetivo clave es dotar a los niños de herramientas de autocontrol que les permitan aumentar su capacidad de concentración y reducir la hiperactividad. Además, el programa no se olvida de los padres sino que también les da un entrenamiento dirigido a reducir el estrés y mejorar las relaciones familiares en el hogar.

Estos beneficios se producen debido a que el mindfulness provoca cambios estructurales y funcionales a nivel cerebral. Con esta técnica se puede lograr un aumento de la actividad de los circuitos frontoestriados y se potencia el trabajo neuronal en todo el lóbulo frontal, que es el principal encargado del control de la conducta y de la capacidad para concentrarse.

Así, el mindfulness puede mejorar el equilibrio emocional, potenciar los estados de ánimo positivos y favorecer estilos de afrontamiento asertivos ante situaciones de estrés. También potencia la regulación de la conducta, la atención y reduce la intranquilidad en los niños.

3 beneficios del mindfulness

  1. Mejora las relaciones entre padres e hijos. La inclusión del mindfulness en el tratamiento de niños con TDAH logra mejorar las relaciones entre padres e hijos. Esto se debe a que los padres también reciben el entrenamiento y comienzan a ver y afrontar las situaciones de la vida cotidiana desde otra perspectiva. Son capaces de adoptar una actitud más serena, donde no hay angustia ni frustración.
  2. Estimula la atención del niño. Se ha comprobado que el mindfulness es capaz de mejorar la capacidad atencional del niño ya que en las sesiones se trabaja su habilidad para concentrarse en el aquí y ahora. Como resultado, también se beneficia la memoria de trabajo y se potencia el control cognitivo.
  3. Mejora el autocontrol y reduce las respuestas impulsivas. El mindfulness tiene una acción directa sobre el lóbulo frontal, un área del cerebro encargada del autocontrol y la regulación comportamental. Por tanto, la práctica sistemática de esas técnicas puede estimular estas funciones y atenuar los dos síntomas característicos del TDAH: la hiperactividad e impulsividad.

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