Abuelas: puro amor, devoción y complicidad

El amor de la abuela es puro e incondicional y la relación de complicidad que se establece con su nieto no tiene límites

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Los papás y mamás amamos a nuestros hijos por encima de todo. Cierto. Pero, el amor de la abuela es otra cosa: aman a nuestros hijos igual que nosotros, además de establecer una relación de complicidad que nosotros no podremos tener con ellos. ¿Por qué? Pues porque nosotros debemos ser amor y autoridad a la vez. Los abuelos pueden permitirse el lujo de “malcriar” un poco a los nietos y disfrutar mucho más del tiempo que pasan con ellos.

La autoridad es trabajo de los padres, no de las abuelas: ventaja para ellas

Cuando hablamos de que los pares deben ser la autoridad de los niños, nos referimos a que son los padres quienes deben establecer límites y normas en la familia: que se esfuercen en los estudios, que se laven los dientes cada día, que completen las tareas domésticas que se les encargan, etc. Estos son solo algunos de los límites con los que los padres debemos “luchar” en nuestro día a día. Nuestras madres ya lo han hecho con nosotros y, ahora, solo les queda divertirse con los nietos: es la segunda crianza, pero solo con las partes buenas de este proceso.

Sin embargo, una abuela también nos puede ayudar mucho a la hora de educar a nuestros hijos. Puede ponerse de nuestro lado en más de una ocasión… Pero, lo hace de un modo diferente. ¿Os habéis fijado en ello? ¿Cuántas veces no habéis conseguido que vuestro hijo haga algo y cuando está con la abuela lo hace sin más? Si la abuela lo dice, entonces, sí. Papis, mamis, apoyaros esta figura tan importante para vuestros hijos: su experiencia junto al amor incondicional que siente por los nietos mueve el mundo. No lo dudéis: si hay algo que no conseguís, ¿por qué no pedirle a la abuela materna o paterna que os eche una mano?

Relación de complicidad que va más allá

Al no haber un sentimiento de “obligación” con la abuela, esta se convierte en la mejor aliada de los niños. Con ella, quizá puedan saltarse esta merienda tan “aburrida” y puedan conseguir algo que les guste más. ¿Qué nos diría nuestra madre? “Un día es un día…” Exacto. Y los niños lo saben bien. Con la abuela, los límites se relajan un poquito y ellos pueden disfrutar de los pequeños placeres que no tienen en casa. Eso no significa que la abuela no sepa poner límites, sino que suele relajarlos un poquito más…

Además, debemos tener en cuenta algo muy importante: la abuela no tiene el estrés que tenemos los papis… Aunque quizá aún esté trabajando, el solo hecho de no tener hijos en casa ya le deja mucho más tiempo libre: el tiempo que consiguió cuando nosotros nos independizamos es ahora tiempo libre para los nietos. ¿Y, qué significa esto? Pues que tiene infinitamente más paciencia que nosotros. ¿Os suena? Y los niños responden mucho mejor a las demandas de su abuela que a las de los padres.

La paciencia es clave a la hora de educar a los niños y conseguir que hagan lo que se les pide sin rabietas. Pero, no la podemos tener siempre y es que, al fin y al cabo, los papis somos humanos y las responsabilidades diarias pueden con todos nosotros de vez en cuando. Sin embargo, la abuela es especialista en sacar esta infinita paciencia. Pero, ¿tenían la misma con nosotros? Aquí está la diferencia.

Punto a favor de las abuelas: pueden llevar a los niños al parque, jugar con ellos y, en definitiva, pasar mucho de tiempo de calidad con ellos. Así, cuando los niños están con su abuela, saben que tendrán tiempo de ocio con ella y que, aunque deban hacer deberes, esta podrá estar a su lado, explicarles bien y… ¡Les ayudará! ¿Les serán más fáciles así los deberes? Os lo podemos asegurar: más fáciles y divertidos.

¿Y si hemos hecho algo malo sin querer? Papá y mamá nos regañan seguro si se enteran. Bueno, la abuela suele ser especialista en no contar a los papás y mamás lo sucedido. O, si debe hacerlo, siempre omite aquellos detalles que pueden poner al niño en apuros. ¿Sí o no? También os suena, ¿verdad? Las abuelas siempre a favor de los nietos, como no podría ser de otro modo.

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Abuelas y nietos: una relación afectiva de lo más saludable

Todo lo que os hemos contado, y mucho más que vosotros veis de seguro día tras día, hace que la relación que se establece entre la abuela y los nietos sea de lo más saludable. Se ganan la confianza de los más pequeños de la familia, les explican bien las cosas y lo hacen todo con aquel amor característico de las abuelas. ¿De dónde saldrá? A nosotras también nos gustaría tenerlo, ¿verdad? Bueno, ya nos llegará el momento. Algún día seremos abuelas y, seguro, que en este momento vamos a entender muchísimas más cosas.

Además, poder pasar tiempo con los nietos también hace que nuestra mamá se sienta muy querida. El amor y la energía de los niños se contagia y, como escribió Gloria Fuertes en su poema, es fácil ver a los abuelos mucho más activos y animados cuando pasan tiempo con sus nietos. Así, la relación afectiva que se establece entre abuelos y nietos es de lo más intensa y beneficia a ambas partes.

El amor de las abuelas, tanto maternas como paternas, es aquel amor que nos deshace el corazón. ¿Cuántas veces hemos contemplado cómo nuestra madre mira a nuestro hijo? Es pura devoción, es puro amor. Y esto nos enorgullece por partida doble: orgullosos de nuestros hijos, pero también de nuestra mamá, aquella persona que estuvo está y estará siempre a nuestro lado. Y, ahora, también al de nuestros hijos.

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