Carta a mi hija: no tienes porqué ser una niña buena

niña buena

No, no tienes que ser una “niña buena” porque la vida no está hecha para ser buena todo el tiempo ni en todas las circunstancias que te encuentres. Los niños y las niñas desde el momento en que llegan al mundo, no son buenos ni malos. Son niños, y eso es maravilloso. Desde que llegaste al mundo tu magia al mirarme con esos ojos verdes no se puede comparar con nada. No hay nadie como tú en el mundo, porque todos somos únicos, diferentes e irremplazables.

Nunca seas quien no eres

No tienes que intentar ser quien no eres, ni tampoco mostrar una actitud correcta porque eso es lo que la sociedad espera de ti. Tienes que ser tú misma, hacer las cosas como te salga del corazón. Sin más. Lo bueno y lo malo, el portarse bien o mal, te lo enseñaré en casa, pero no tienes porqué aprenderlo fuera de ella.

Cuando salgas al mundo necesitarás saber que lo que importa no es ser “una niña buena”, lo que realmente importa en la vida es que actúes siempre desde el corazón. Porque las personas, intentamos actuar ante las circunstancias de la vida de la mejor manera que sabemos o podemos en ese momento.

Vive tus emociones con intensidad

Tienes derecho a sentir las emociones con toda su intensidad, porque todas ellas son válidas y necesarias, pero una vez que las sientas, tendrás que saber qué significan y poder darles sentido y buscar soluciones si es necesario para reencontrar tu equilibrio emocional. Yo te enseñaré hija mía, seré tu guía para que cuando alces el vuelo sepas cómo hacerlo por ti misma.

Pero, aunque sepas y aprendas a hacerlo por ti misma, debes saber que tanto tu padre, como yo y tu familia, estaremos a tu lado siempre que lo necesites. Cuando necesites un consejo o te sientas en una encrucijada, ahí estaré yo para guiarte, o al menos, para ayudarte a decidir por ti misma lo que resulte mejor.

Debes saber que no siempre estaré en este mundo, por eso, mi labor mientras viva es prepararte para que sepas defenderte y ser una mujer fuerte y autónoma. Sabrás gestionar tus emociones, tomar decisiones y aprender de tus errores siempre que te haga falta. La palabra resiliencia te definirá porque así serás tú, maravillosa en todos los sentidos.

hija vive emociones

Tú me has enseñado a vivir mis emociones

Con estas palabras no quiero que sientas que te estoy exigiendo algo que no puedes hacer, nada más lejos de la realidad. Porque jamás te exigiré aquello que no seas capaz de dar, me conformo con que seas tú misma siempre y sobre todo, que no quieras ser una manera en concreto para gustar a los demás. Los demás deben aceptarte tal y como eres.

Gracias a ti he aprendido a vivir mis emociones (todas ellas) y he aprendido a gestionarlas y a no negarlas nunca. Porque todas son válidas y necesarias. Solo tienes que centrarte en ti, entender qué te ocurre y saber gestionarlo, porque cuando esto se consigue la empatía, la resiliencia y la asertividad, llegan solas.

Gracias por ser tú

Gracias cariño mío por ser mi espejo y yo el tuyo. Porque gracias a ti he aprendido a entenderme de verdad. Hemos crecido como familia y como personas, porque a pesar de ser tan solo una niña, nos has dado grandes lecciones de vida, quizá sin que tú te hayas dado cuenta.

No tienes que ser una niña buena que pierde el control de su propia vida para dárselo a los demás. No hija mía, eso no es lo que debes hacer. No quieras agradar a los demás y mucho menos a costa de tu propio sufrimiento o aceptando injusticias. No toleres eso nunca. Jamás obedezcas a ciegas al adulto, cuestiona todas sus normas si es necesario, porque los adultos también nos equivocamos. Y eso está bien. Todos somos humanos.

Permítete enfadarte, sentir rabia e incluso ira, pero gestiona esas emociones tan intensas de manera que no se descontrolen y acaben controlándote a ti. Tampoco necesitas dejar de ser una niña… debes seguir siéndolo todo el tiempo que sea necesario. Nunca permitas que los demás corten tus alas o socaven tu imaginación.

No permitas que el mundo te presione de tal manera que dejes de ser tú misma. Como tu madre, te libero de todo eso. Te libero de la rigidez, una rigidez que debes entender porque el mundo así lo es y tendrás que adaptarte a él, pero en tu interior debes ser siempre tú misma. Nunca permitas que otros tomen las riendas de tu vida. Tu libertad siempre estará por encima de todo lo demás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver información legal y reglas de comentarios