4 comportamientos infantiles que no debes tolerar

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Existen comportamientos infantiles que pueden ser habituales pero que los padres nunca deben tolerar en los niños porque no les ayudaría a tener una buena evolución. Si bien es cierto que la crianza con amor es necesaria y la adjudicación de responsabilidades una necesidad para el crecimiento equilibrado de los niños, también hay algunos comportamientos que no debes tolerar en el caso de que ocurran. El secreto está en comprender el comportamiento y no corregir al niño, sino a la conducta.

Para todo esto, los padres deben marcar los límites necesarios en la crianza de los niños para que ellos mismos aprendan a diferenciar qué es lo tolerable de lo que no lo es. Tendrán la responsabilidad de comportarse bien y de escoger entre la buena conducta y las consecuencias de las malas acciones.

Comportamientos que no son aceptables en crianza

Además, para conseguir esto es importante que la disciplina sea coherente y nada confusa. Así los pequeños no se confundirán sobre lo que está bien y lo que no lo está. En este sentido, los padres no deben comportarse de manera ambivalente ante un mismo comportamiento, es necesario reaccionar siempre de la misma manera ante los comportamientos que no son tolerables. Recuerda que cualquiera de estas circunstancias no se deben tolerar bajo ninguna circunstancia.

1. Robar

Cuando un niño roba es posible que no sea consciente de lo que hace y por eso, coge algo que le gusta mucho pero que pertenece a otra persona. En este sentido hay que trabajar la honestidad, el respeto hacia uno mismo y hacia los demás y la honradez. Si te das cuenta de que tu hijo ha robado algo, es necesario que hables con él, que devuelva lo que ha robado y que pida perdón por haberlo hecho.

2. Comportamientos desagradable en sitios públicos

Si tu hijo se comporta mal, le llevas afuera o al baño y estableces de nuevo las expectativas del comportamiento y las consecuencias de no cumplirlo. Hablas con tu hijo sobre la actitud si es necesario y le aseguras que si se comporta mal de nuevo, tendrá las consecuencias negativas y se establecen en ese momento para que el niño sepa a qué atenerse.

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3. Burlarse de otros

No importa si los demás son diferentes o simplemente se burlan para pasar el rato, nunca hay que hacer eso. Es normal que los niños se fijen en las diferencias de otros, pero no es aceptable que señalen o que se burlen o hagan chistes a costa de otra persona. Tienes que enseñar a tus hijos a entender que todas las personas tenemos diferencias pero en esencia somos iguales… y que todas, merecemos el mismo respeto y aceptación.

Si tu hijo se burla de otras personas es necesario que entienda qué es la inclusión y la aceptación de los demás… Enseñar empatía para que entienda lo mal que se pueden sentir otros, le dará la oportunidad de convivir mejor con otras personas ahora y en el futuro. El patito feo” es un buen cuento para trabajar esto, aunque por supuesto, puedes escoger otro que te guste más.

4. Comportamiento explosivo

Golpear, dar portazos, romper cosas o cualquier comportamiento inapropiado que tenga el niño cuando está enfadado no es tolerable. Otro ejemplo sería perder el respeto a los padres o a cualquier otra figura de autoridad. Aunque para los niños (y muchos adultos) resulta complicado controlar las emociones, es importante ser consciente de los comportamientos temperamentales y explosivos. Ninguna conducta de este tipo es aceptable en absoluto.

Si tu hijo tiene comportamientos de este tipo, las consecuencias dependerán de la edad y la intensidad del mal comportamiento. Lo que sí es imprescindible es esperar a que esté tranquilo para hablar con él y analizar la situación con calma. Será necesario trabajar habilidades sociales y darle estrategias para controlar el enfado si le ocurre lo mismo la próxima vez.

Algunas estrategias para controlar el enfado del niño pueden ser tomarse un tiempo fuera, después hablar con él, respirar profundamente, preguntar cómo se siente, hacer un dibujo con el niño sobre cómo se ha sentido, después buscar soluciones para que la próxima vez no suceda lo mismo, etc. Además, es necesario definir consecuencias relevantes para ese comportamiento, como perder algún privilegio que le guste (tiempo de pantalla por ejemplo) y ser consecuente con ello.

Si tu hijo es más mayor, es importante establecer una forma de restaurar lo que haya roto, como pagándolo de su paga semanal en caso de que lo tenga. Pero lo que importa es resaltar la gravedad de la conducta para que después sea capaz de tener autocontrol y reacciones menos intensas.

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