Educación

7 consejos para ser tu mejor versión en la crianza

Desarrollando la crianza efectiva: Transforma tu enfoque y potencia tus habilidades

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crianza efectiva
Mª José Roldán

Mª José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Como padres y madres, queremos ser nuestra mejor versión para nuestros hijos. Ellos son nuestra prioridad y su bienestar siempre será lo más importante. No siempre resulta fácil conseguirlo, por eso, vamos a explicarte algunos consejos para que puedas convertirte en tu mejor versión de crianza, tanto si eres madre como si eres padre.

Los mejores consejos para ser tu mejor versión como padre o madre

Si quieres transformar tu enfoque en la crianza y convertirte en tu mejor versión como padre o madre, estos consejos te ayudarán a empezar a conseguirlo. Reflexiona sobre cada uno de ellos y ponlos en práctica, ¡empezarás a notar la mejoría en breve!

1. Comprender y permitir no es lo mismo

No hay que confundir comprender con permitir. Cuando hablamos de comprender estamos haciendo referencia a tener empatía con nuestros hijos y ver las cosas desde su perspectiva. Tener en cuenta y validar sus emociones y experiencias. En cambio, permitir en ocasiones se confunde con darles carta blanca para que puedan hacer lo que quieran sin límites ni consecuencias.

En este sentido, resulta fundamental establecer límites claros y coherentes para que el comportamiento de nuestros hijos pueda ser guiado. Esto les aportará seguridad y estructura interna, lo que les permitirá aprender a respetar los límites que se establecen. También, el hecho de escuchar a los hijos y entender sus necesidades al mismo tiempo que estamos dispuestos a negociar con ellos cuando sea apropiado, les hará sentirse comprendidos. La crianza es encontrar el equilibrio entre comprender y permitir.

2. La paciencia es tu mejor aliada

La paciencia es una virtud necesaria en la crianza de los hijos. Puede ser complicado lidiar con los altibajos emocionales, los comportamientos conflictivos y las preguntas interminables de los hijos. En este sentido, debes recordar que tus hijos están aprendiendo y creciendo constantemente, y necesitan tu apoyo y paciencia para desarrollarse de manera saludable.

Para conseguirlo, deberás respirar profundamente muchas veces y tomarte el tiempo necesario para reflexionar antes de responder en situaciones que sean estresantes. Es fundamental que como padres practiques la autorregulación emocional y que evites reaccionar de forma impulsiva. Cuando trabajes tu paciencia, podrás mantener la calma, crear un ambiente seguro y tranquilo en casa y responder de forma efectiva a las necesidades de tus hijos.

3. Educar con responsabilidad y armonía en el hogar

La educación de los hijos es una responsabilidad compartida y requiere un enfoque coherente y armonioso en el hogar. Para ello, no pueden faltar las rutinas claras y consistentes que promuevan la disciplina y el orden. Esto les regalará a tus hijos una sensación de estabilidad y les ayudará a desarrollar habilidades de organización y responsabilidad.

Por otra parte, también es necesario promover un ambiente de amor, respeto y comprensión en el hogar. Para ello, fomenta la colaboración y la resolución pacífica de conflictos. La crianza no se trata solo de imponer reglas, sino también de enseñarles a los hijos cómo interactuar de manera positiva con los demás y construir relaciones saludables.

4. Potenciar la comunicación saludable con los hijos

La comunicación abierta y saludable es fundamental para fortalecer el vínculo con tus hijos. Para ello, como padres, deberéis estar disponibles para escuchar sus preocupaciones, alegrías y frustraciones. Fomentar un ambiente en el que se sientan cómodos compartiendo sus pensamientos y emociones sin temor a ser juzgados.

La comunicación asertiva también se convierte en un esencial. Expresar las expectativas y los límites de manera clara y respetuosa es necesario para luego, animar a los hijos a hacer lo mismo. Evita la crítica constante y céntrate en elogiar y reforzar los comportamientos deseados. La educación es una calle de doble sentido, por lo que se debe escuchar a los hijos con atención mostrando un interés real por todo lo que tienen que decir.

5. Educar con Inteligencia Emocional

La educación no solo se trata de transmitir conocimientos académicos, sino también de desarrollar habilidades emocionales. La Inteligencia Emocional es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar las emociones de manera efectiva. Enseñar a los hijos a comprender sus emociones les ayudará a relacionarse de manera saludable con los demás, a tomar decisiones acertadas y a enfrentar los desafíos de la vida con resiliencia.

Crea un espacio seguro para que tus hijos expresen sus emociones. Permite que se sientan animados a identificar y nombrar lo que sienten, y ayúdales a desarrollar estrategias saludables para manejar esas emociones, como la respiración profunda, la meditación o la comunicación en confianza. Modela el manejo emocional adecuado, mostrándoles cómo lidiar con el estrés o la frustración de manera constructiva.

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6. Que no se pierda el valor del esfuerzo

En una sociedad cada vez más centrada en la gratificación instantánea, es esencial que enseñes a tus hijos el valor del esfuerzo y la perseverancia. Inculcarles la idea de que el éxito no llega de la noche a la mañana, sino que requiere trabajo y dedicación.

Establece metas realistas y alcanzables para tus hijos. Celebra los logros que vayan consiguiendo y enséñales a aceptar y aprender de los errores y fracasos. Muéstrales la importancia de la disciplina, la constancia y la autodisciplina para alcanzar los objetivos. Recuérdales que el esfuerzo y la determinación son fundamentales para el crecimiento personal y el éxito a largo plazo.

7. Evita comparar y etiquetar

Cada niño es único y tiene sus propias fortalezas y debilidades. Comparar a tus hijos con otros o etiquetarlos de manera negativa puede afectar su autoestima y crear tensiones en la relación familiar.

En lugar de comparar, céntrate en celebrar las cualidades individuales de cada uno de tus hijos. Fomenta un ambiente de apoyo y aceptación incondicional. Reconduce y valora los esfuerzos y logros de tus hijos, independientemente de cómo se comparen con los demás. Ayúdales a desarrollar una mentalidad de crecimiento, donde el énfasis esté en el progreso y la mejora personal, en lugar de la comparación con los demás.

No existe una fórmula mágica para ser padres perfectos, pero sí puedes trabajar en tu mejor versión para que tus hijos tengan en su hogar, el mejor referente posible para sus vidas. Si lo tienes en cuenta, estarás creando un camino sólido para una crianza exitosa desde el respeto y la comprensión.

Aprende de tus errores y siempre que lo necesites, busca apoyo profesional (sobre todo en el caso de que alguna vez te hayas sentido desbordado/a). Recuerda que para poder educar a tus hijos desde tu mejor versión, debes trabajarla primero.

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