Si tu hijo está feliz, que no te confundan: NO está mimado

Niño feliz, no mimado

En la sociedad en la que vivimos es demasiado fácil confundir la felicidad infantil con que un niño esté mimado, posiblemente por la envidia que puede generar en los ojos de los adultos que ven con recelo que un niño pueda ser realmente feliz… a pesar de las dificultades que la vida pone en el camino de todos.

Es importante saber que los adultos somos los máximos responsables de la educación de los niños y por ende, de cómo será la sociedad en el futuro. La educación de hoy es el destino de mañana. La individualidad de la sociedad se olvida de la importancia de vivir el presente, y de trabajar en la felicidad propia y de los niños. En ocasiones, el mundo adulto solo piensa en la producción y en tener dinero para poder vivir “mejor”, olvidándose de que ese “vivir mejor” les obliga a “no vivir” en absoluto.

Un niño feliz NO es un niño mimado

Que no te engañen porque los demás se confunden. Es posible que alguna vez te hayan dicho: “tu hijo está muy mimado” o “está demasiado consentido”, pero en realidad solo es un niño feliz que disfruta de la vida y de su familia. Eso no es ser mimado, ¡ni mucho menos! Existen muchas diferencias que todo el mundo debería conocer.

La infancia de los niños es crucial en su desarrollo puesto que conforma su identidad y comenzará a interiorizar los valores que necesitará en su vida futura. Aprenderá diferentes habilidades para la vida, capacidades físicas y emocionales, etc. Un niño es como un libro en blanco donde se puede escribir en él a través del ejemplo y el modelamiento.

Hijo feliz

Diferencias entre un niño mimado y un niño feliz

Las rabietas

Un niño mimado cuando no tiene lo que quiere entrará en cólera con rabietas puesto que está acostumbrado a conseguir mediante este modo que se satisfagan sus caprichos y necesidades no básicas. Siente gran frustración, inseguridad, rabia y apego por las cosas materiales porque le falta un vínculo saludable con sus progenitores.

Por otra parte, el niño feliz tiene un vínculo saludable con sus padres y aprende el valor de las cosas. Entiende que cuando no puede tener algo no pasa nada, y aunque tenga cierto nivel de frustración lo llega a controlar cuando no puede poseerlo. No siente apego por las cosas, sino por las personas.

Los valores

Cuando un niño es mimado su escala de valores es muy baja y piensa que las personas valen según las cosas que tienen. Es capaz de burlarse de otro niño si no tiene cosas materiales que él sí posee. Asocia el amor con lo material, confundiéndose enormemente en lo que significa realmente amar y entender a otra persona.

En cambio, un niño que es feliz, sentirá que es querido y comprendido por su entorno cercano y poseerá grandes valores. Tendrá empatía por los demás niños, amor, paz y se sentirá libre para poder ser él mismo. Para un niño feliz lo que importa es el amor de sus padres, poseer más o menos juguetes es secundario en su vida.

Su forma de ser

Un niño mimado suele tener una forma de ser insegura y propensa a la tiranía. Tiene baja tolerancia a la frustración y no acepta un no por respuesta. Cree que la violencia es una buena forma de comunicación cuando quiere algo puesto que ha aprendido a asociar los malos modos con recompensas y refuerzos positivos o negativos.

En cambio, un niño que es feliz es sensible y tiene un carácter mucho más tierno. Es capaz de decir lo que necesita en cada momento y cuando siente frustración o enfado, tiene las estrategias emocionales (aprendidas de sus padres) suficientes para poder conseguir lo que quiere, pero a través de sus propios recursos y sin depender emocionalmente del adulto.

La vida de los niños, para que sean felices no se trata de que tengan de todo, si no de que entiendan sus emociones y sobre todo, que disfruten de tu tiempo en familia.

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