Pastillas anticonceptivas: Qué son, sus beneficios y efectos secundarios

Pastillas anticonceptivas

Las pastillas anticonceptivas son uno de los métodos de prevención del embarazo más utilizados en el mundo, se estima que cerca de 55 millones de mujeres lo emplean en la actualidad. Popularizadas como “la píldora”, pertenecen al grupo de los anticonceptivos hormonales, conocidos por su seguridad y elevada eficacia en la prevención de embarazos no deseados. Sin embargo, este no es su único beneficio ya que la píldora anticonceptiva tiene otras ventajas.

¿Qué son exactamente y cómo funcionan las pastillas anticonceptivas?

Las pastillas anticonceptivas son un método de anticoncepción hormonal que se administra por vía oral con el objetivo de regular el ciclo menstrual e inhibir la ovulación. Están preparadas a base de hormonas femeninas, específicamente estrógenos y progestágenos, cuya combinación y dosis son variables ya que dependen de la marca. Se trata de uno de los métodos de anticoncepción más seguros, con una eficacia en torno al 99%, lo que significa que de cada 100 mujeres que la utilizan correctamente solo una queda embarazada.

Por lo general, la mayoría de las pastillas anticonceptivas comparten al menos un mecanismo de acción: inhiben el desarrollo folicular y previenen la ovulación al suprimir la liberación de gonadotropinas. En algunos casos ofrecen un segundo mecanismo de acción al modificar el endometrio para impedir la implantación del óvulo, alterar el transporte tanto del esperma como de los ovocitos en las trompas o el útero, o variar la densidad del moco cervical para impedir el avance de los espermatozoides.

¿Qué tipos de pastillas anticonceptivas existen y cuál es mejor?

En el mercado existen diferentes tipos de pastillas anticonceptivas, pero teniendo en cuenta su uso, seguridad y eficacia, las más utilizadas son la forma clásica o combinada monofásica, la combinada bifásica y la combinada trifásica. Básicamente, la forma clásica, de administración oral durante 21-24 días, incluye una dosificación equilibrada de estrógenos y progestágenos durante todo el ciclo anticonceptivo.

La bifásica, también de administración oral durante 21-22 días, tiene una dosis hormonal variable que aumenta en la primera parte del ciclo y se reduce en la última etapa. Mientras que la forma trifásica, de consumo oral, tiene un balance hormonal suave y escalonado que se ajusta más al ciclo fisiológico de la mujer.

La elección de uno u otro tipo varía según el estado de salud y las necesidades de cada mujer. La forma trifásica suele tener una mayor tolerancia, pero no todas las mujeres responden bien. Por eso, se recomienda pedir consejo al médico, que será el encargado de analizar los antecedentes de salud en cada caso para sugerir las pastillas anticonceptivas más adecuadas.

Los principales beneficios de las pastillas anticonceptivas para la salud

Aunque en un inicio fueron concebidas para la anticoncepción, en la actualidad las pastillas anticonceptivas también se prescriben para otros fines. Esto se debe a su efecto regulador sobre las hormonas femeninas, que no solo actúa a nivel reproductivo sino que también interviene en muchas otras funciones del cuerpo. Estos son algunos de sus principales beneficios para la salud:

  • Ayudan a regularizar los ciclos menstruales, contribuyendo a equilibrar el sistema hormonal femenino.
  • Un estudio realizado en la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Pensilvania encontró que reducen la dismenorrea y alivian el síndrome premenstrual.
  • Reducen el volumen menstrual, lo cual disminuye a su vez el riesgo de anemia ferropénica.
  • Disminuyen entre un 50 y un 60% el riesgo a desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica durante su consumo, a la vez que atenúa sus síntomas en caso de manifestarse.
  • Una investigación llevada a cabo en el Centro de Salud San Fernando de Madrid encontró que el uso de las píldoras anticonceptivas previene y reduce los síntomas asociados a la endometriosis.
  • Atenúan algunas manifestaciones hiperandrogénicas en mujeres como el acné y el hirsutismo moderado, por lo que en ocasiones se utiliza como tratamiento para regular estas alteraciones.
  • Disminuyen el riesgo de desarrollar el síndrome de ovario poliquístico, a la vez que atenúa la manifestación de los síntomas en caso de presentarse el trastorno, según revelo una investigación realizada en Mérida.
  • Reducen en un 80% el riesgo de desarrollar quistes luteínicos y en un 50% los quistes funcionales de ovario.
  • Se han asociado con un menor riesgo a padecer determinados tipos de cáncer como el cáncer de endometrio, el cáncer de ovarios y los fibromas uterinos.
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Los efectos secundarios más comunes y riesgos asociados a las pastillas anticonceptivas

La mayoría de medicamentos tienen efectos secundarios a corto o largo plazo y las pastillas anticonceptivas no son la excepción. De hecho, los efectos secundarios son la causa de aproximadamente el 65% de los casos de abandono del anticonceptivo oral. Entre los efectos secundarios más frecuentes se incluyen el sangrado intermenstrual, el aumento de peso, las náuseas, los cambios de humor, el aumento de la sensibilidad en el pecho y la cefalea, pero no son los únicos.

En algunas mujeres también pueden aparecer otros síntomas asociados al consumo de la píldora anticonceptiva como una disminución de la libido, cambios en el flujo vaginal ya sea por un aumento o reducción de la lubricación, y un engrosamiento de la córnea de los ojos. De la misma manera, su uso durante largos períodos de tiempo se ha relacionado con el aumento a padecer determinadas alteraciones como:

  • Aumento del riesgo de padecer tromboembolismo venoso, que no es más que la formación de coágulos de sangre en una o varias de las venas del cuerpo. En el caso de los anticonceptivos orales combinados, el riesgo puede llegar a ser de 2 a 4 veces mayor.
  • Incremento de la probabilidad de desarrollar un accidente cardiaco o cerebrovascular. El riesgo no es muy elevado, pero aumenta a media que se suman otros factores de riesgo como tener una edad avanzada o padecer enfermedades crónicas como la hipertensión y/o diabetes.
  • Mayor propensión de desarrollar cáncer de mama. Así lo corroboró un estudio en el que se encontró que el consumo de anticonceptivos orales aumenta en promedio un 20% el riesgo a desarrollar cáncer de mama, una probabilidad que se incrementa con la edad y el tiempo de consumo.

Referencias

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