El desarrollo de la sexualidad en los niños según su edad

Sexualidad por edades

A medida que los niños crecen y descubren sus órganos reproductivos, empiezan a mostrar interés por su sexualidad. Primero, a través de la observación y, más tarde, con la exploración descubrirán sus genitales, sus zonas erógenas y comenzarán a experimentar placer. Se trata de un proceso completamente natural y que resulta muy importante, no solo para el autoconocimiento y autoaceptación de su cuerpo sino también para el posterior desarrollo de una sexualidad saludable.

Los niños descubren su cuerpo

Una vez que los niños desarrollan el agarre de pinza y son capaces de sostener objetos con sus manos es probable que empiecen a inspeccionar sus genitales. Esto suele ocurrir en torno a los 5 o 6 meses y suele extenderse durante los primeros dos años de vida. La autoexploración genital forma parte del proceso de autodescubrimiento infantil ya que es la manera que tienen los niños de conocer y descubrir su propio cuerpo.

Vale destacar que durante este proceso de autoexploración es normal que sientan cierta “excitación”, lo que puede llevar a algunos niños a descubrir ese tipo de placer. Alrededor de los dos años, algunos niños pueden frotar sus muslos con movimientos rítmicos de cadera, moverse sobre las manos o rodillas cuando están boca abajo y, a medida que crecen, aprender a frotarse contra objetos como los peluches, muñecos o el brazo de una silla.

A estas edades a la mayoría de los niños también les resulta interesante observar a otras personas desnudas. De hecho, es habitual que observen o toquen los pechos de su madre o que muestren especial interés por descubrir sus genitales si en alguna ocasión se bañan juntos o ven a sus padres cambiándose de ropa. Se trata de un comportamiento natural.

Experimentando la sexualidad entre los 2 y 5 años

A partir de los dos años, la mayoría de los niños son capaces de distinguir los genitales de ambos sexos y es habitual que quieran ir un paso más allá en su exploración. Un comportamiento que a menudo puede generar alarma entre los padres al pensar que se trata de una alteración. Sin embargo, la exploración y la masturbación esporádica en los niños preescolares forman parte de su desarrollo sexual.

A esta edad, algunos pequeños muestran interés en descubrir las partes íntimas de otros niños, ya sean de su mismo sexo o el contrario, en un intento de patentar el concepto que se han formado sobre los genitales. También es habitual que comiencen a imitar comportamientos que observan en los adultos como dar besos en la boca o tomar de la mano a otro niño. Y, en muchos casos, empiezan a preguntar sobre el funcionamiento del cuerpo y la sexualidad humana, sin duda, suele tratarse de una de las etapas más incómodas para los padres.

La sexualidad en los niños entre 6 y 10 años

Entre los 6 y 10 años los niños sienten más curiosidad por su sexualidad. Muestran un interés más marcado en ver a otras personas desnudas, ya sea cuando están en el baño o se cambian de ropa. También se interesan por imágenes o escenas de contenido sexual que aparecen en la televisión, las fotografías o en Internet. Quieren descubrir qué es la sexualidad y aprovecharán cualquier medio a su alcance para intentar comprenderla.

Más conscientes del significado de la sexualidad, a estas edades ya comienzan a reclamar más privacidad para cambiarse de ropa o ducharse. También se animan a probar nuevos juegos donde la sexualidad se pone de manifiesto, como “jugar a ser novios”, “a tener una familia” o “a dar un beso a un amigo”. De hecho, es probable que algunos niños ya comiencen a sentir cierta atracción o interés sexual por otros peques de su misma edad.

En esta etapa, la masturbación sigue estando presente, pero ya no como un simple juego de descubrimiento y autoexploración, sino de manera más intencionada. Saben que tocarse los genitales y otras partes de su cuerpo les causa placer y es probable que lo hagan, normalmente en privado. A diferencia de cuando eran más pequeños, ya no estarán tan dispuestos a hablar sobre asuntos sexuales con los adultos porque les genera vergüenza, por lo que introducir el tema puede ser complicado.

sexualidad infantil

¿Cómo saber si el comportamiento sexual de los niños es normal? Pautas de actuación para los padres

Muchos padres se alarman cuando ven a sus hijos tocándose los genitales o mirando las partes íntimas de otras personas. Sin embargo, esto forma parte del desarrollo normal de la sexualidad infantil. Que los niños muestren interés por sus propios órganos genitales e intenten tocarlos en privado son comportamientos habituales que los padres deberían respetar. De hecho, se recomienda evitar las reprimendas y los castigos, y en su lugar educar a los niños a disfrutar de una sexualidad plena y saludable.

No obstante, si la intensidad o la frecuencia de estas conductas sexuales aumentan considerablemente, o se realizan en un escenario público, quizá sea una buena opción consultar a un psicólogo infantil. Existen algunas alteraciones o traumas que pueden incrementar el interés de los niños por el sexo y afectar el desarrollo de una sexualidad saludable. Sin embargo, también existen algunas maneras de educar a los niños para que disfruten de una sexualidad más sana y evitar que se expongan a situaciones humillantes o reprobables. En estos casos:

  1. Ten en cuenta que a veces la masturbación puede utilizarse como medio para liberar tensiones. Por tanto, busca alternativas para que los pequeños liberen energía de otra manera.
  2. Distrae a los niños y desviar su atención hacia otra tarea que sea entretenida e igual o más significativa para los pequeños.
  3. Explica a los niños que ese tipo de comportamiento es normal y no hay nada negativo en que experimente con sus genitales, pero que siempre debería hacerlo en la intimidad.
  4. Habla abiertamente sobre la sexualidad con los niños y hazles saber que pueden acudir a ti cada vez que quieran saber algo sobre su cuerpo o el sexo.
  5. Evita añadir etiquetas como “el sexo es malo” o “el sexo es cosa de personas indecentes” ya que podría marcar un precedente negativo en el desarrollo de una sexualidad saludable.
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