Hijos explosivos: necesitas empatía para calmar sus emociones

Hijos explosivos

Si tienes hijos pequeños sabrás lo que es que un niño sea explosivo y que las rabietas vuelvan de forma inminente. A medida que van creciendo los niños y las niñas pueden comenzar a gestionar mejor sus emociones, pero habrán situaciones que les resulten más complicadas de poder controlar, y es que sus emociones deben entenderlas primero para poder controlarlas después.

Los niños que son explosivos o que controlan poco las emociones se confunden con niños caprichosos pero nada tiene que ver con la realidad. Los padres deben darse cuenta de que un niño explosivo es un niño muy sensible que debe comprender sus emociones y las de los demás para evitar problemas en el futuro. Para poder conseguir esto es necesario que empatices con él.

Mírale a los ojos y empatiza

Cuando tu hijo tenga un momento explosivo ponte a su altura y mírale a los ojos, es importante que establezcas contacto visual y cercanía emocional. De esta manera establecerás una escucha activa y le estarás demostrando que quieres comunicarte con él y ayudarle. Es una manera de que entienda que no vas contra él sino que estás a su lado y que quieres ayudarle a que esté mejor.

En muchas ocasiones los padres regañan rápidamente a los niños sin tan siquiera entender lo que está sintiendo, por lo que es fundamental empatizar con él. Cuando te hable asiente con la cabeza y realmente entiende su problema, aunque no estés de acuerdo con su perspectiva. De esta manera estarás contactando con sus necesidades emocionales. En ocasiones las rabietas de los niños tienen que ver con el entorno, porque lo sienten como inseguro, impredecible… y esto les hace estar en tensión constante.

Dale tu apoyo

Aunque lo intentes, no siempre es evitable que exploten, incluso es necesario y beneficioso que lo hagan porque estarán mostrando su personalidad. Cuando esto ocurra tendrás que ayudarle con todo tu apoyo emocional, para que no se sienta abandonado emocionalmente. Necesitará que le abraces, que le contengas si es necesario y si se deja, que le des tu cariño para que sepa que siempre podrá acudir a ti cuando se sienta mal.

Negocia

Aunque negociar puede ser agotador es bastante efectivo. Por ejemplo puedes comentarle a tu hijo que vais a ir a comprar al supermercado y que si se porta bien podrá ir al parque a pasar un buen rato. Después de decirle este comentario puedes preguntarle si está de acuerdo, así notará que forma parte de esa decisión y que no la tomas de manera unilateral.

Cuando se les explica las cosas a los niños se evitan las rabietas, incluso aunque los niños sean pequeños para entender bien las explicaciones. Solo el hecho de comunicarte con ellos, les calma las emociones más intensas, porque sienten una buena cercanía emocional.

Distracciones

Las distracciones suelen ser una buena técnica para desviar el foco de atención de lo que causa la irritación en el niño. Aunque una vez que se utiliza la distracción y se evita el conflicto, es importante hablar sobre lo que ha ocurrido o el conflicto en sí para buscar una solución.

Niños explosivos

Haced respiraciones conjuntas

Los adultos cuando están nerviosos se benefician de las respiraciones, pero los niños también deben aprovecharse de sus ventajas. Las respiraciones son un buen mecanismo para tranquilizar las emociones y se pueden hacer en cualquier momento. Si ves que tu hijo está demasiado tenso y que va a explotar en breve puedes enseñarle a respirar con el método 5-3-6. Se inspira contando hasta 5, se mantiene el aire contando hasta 3 y se suelta el aire lentamente contando hasta 6.

Dale su tiempo

Cada niño es un mundo y como las personas adultas, también necesita su tiempo para calmarse antes de hablar con él sobre el conflicto que le hace estar así. Cuando le des su tiempo y su espacio, valida sus emociones y cuando llegue la calma, habla con él sobre lo que le enfada, pero la conversación deberá hacerse de forma tranquila, así tu hijo también podrá tener otra perspectiva.

Pon nombre a las emociones

Para poder entender mejor las emociones, primero es necesario poder conocerlas y reconocerlas en nosotros mismos como adultos. Después, podrás enseñar a los niños a que sean capaces de entender qué emoción está sintiendo en cada momento y por qué. Entender qué le dice esa emoción y qué debe hacer para estar mejor.

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