Por qué los padres deben enseñar optimismo a los niños

Enseñar optimismo a los niños

Cuando se trata de procesos de pensamiento, los hábitos más importantes de la mente en los niños es que desarrollen optimismo. Los niños que practican el pensamiento optimista son más resistentes, afrontan mucho mejor los desafíos y tienden a interpretar las experiencias de una manera que les da la sensación de control y confianza, ambos aspectos muy importantes para un desarrollo personal de éxito.

Hay muchos padres que se escudan diciendo que no les enseñan a sus hijos a ser pesimistas, pero sí realistas… Aunque en muchas ocasiones es lo mismo. El pesimismo, por el contrario, conduce a la impotencia y a que las personas no intenten nada en la vida por miedo a fracasar. Las personas pesimistas piensan que no importa lo que hagan, no funcionará nunca y por lo tanto no merece la pena ni esforzarse.

El optimismo se enseña

El optimismo no es sobre el temperamento, es un hábito de pensamiento que se refiere a la forma en la que interpretamos los acontecimientos, por lo tanto… se puede enseñar. Los niños que son pesimistas pensarán que cuando algo hacen bien no tiene nada que ver con su valía y lo atribuyen a la suerte y cuando algo hacen mal, es por culpa suya porque no son capaces.

En cambio, los niños que son optimistas, si hacen algo bien sabrán que es porque se han esforzado y que han tenido su recompensa, y si algo sale mal, no les ocasionará ningún problema porque les aportará la oportunidad de poder aprender de sus errores para poder mejorar la próxima vez.

Que un niño aprenda a ser optimista tiene mucho que ver con la educación que sus padres le transmiten cada día. Unos padres optimistas estarán enseñando a los hijos que la vida es más fácil de lo que parece y aunque hayan dificultades, siempre se puede sacar algo bueno de todo. Los padres pesimistas harán que sus hijos vean el vaso medio vacío y posiblemente también, tengan un estilo educativo más restrictivo o sobreprotector, ya que pensarán que siempre habrá algo malo acechando.

Optimismo niños

Cómo enseñar el optimismo

Sé un modelo positivo

Es imprescindible que seas un modelo positivo y que te des cuenta cómo enfocas la realidad a tus hijos cada día. Si tus hijos escuchan muchos comentarios positivos serán más propensos a pensar de forma optimista por sí mismo. Busca y señala el lado bueno de las cosas y de las experiencias. Ofrece a tus hijos interpretaciones de hechos específicos y si hay errores, enséñales la importancia de aprender de ellos para mejorar la próxima vez.

Es muy importante evitar la personalización -yo soy el culpable- así como la globalización -siempre lo hago todo mal- y el catastrofismo -siempre lo haré todo mal-. Si te das cuenta de que eres algo pesimista, será necesario que empieces por transformar tu mente en más positiva. Por ejemplo, si hay algo que te ha salido bien, piensa que las cosas no te salieron cómo querías porque no estabas lo suficientemente concentrado o quizá porque te faltaba práctica… y todo eso se puede mejorar la próxima vez. Aunque las cosas no hayan ido bien, siempre se puede sacar el lado positivo a las cosas.

El fracaso es una oportunidad

Si las cosas han ido bien o mal, lo que importa es que los padres pregunten a sus hijos esto: ‘¿Qué es lo que harás diferente la próxima vez?’. El fracaso es una parte natural del aprendizaje y nos ayuda a reconocer lo que todavía no sabemos, lo que podemos hacer o lo que no. Para ello, es necesario enseñar a los niños a auto-evaluarse con preguntas del tipo:

  • ¿Qué ha salido bien?
  • ¿Cuál era el resultado que esperabas?
  • ¿Qué cambiarías si pudieras?

Anima a tu hijo a identificar cómo puede influir en los acontecimientos futuros y cómo puede desarrollar un plan de acción para lograr el cambio. Anímale a establecer sus propias metas.

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