¿Por qué los padres deberían pedir perdón a sus hijos cuando se equivocan?

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La mayoría de los padres enseñan a sus hijos a disculparse cuando hacen algo incorrecto, mienten o se comportan de manera irrespetuosa. Eso está muy bien. Los niños deben aprender a pedir perdón desde una edad temprana porque les ayuda a responsabilizarse por sus comportamientos al tiempo que aprenden las claves para relacionarse de manera asertiva con los demás. Sin embargo, los adultos también nos equivocamos y, muchas veces pasamos por alto pedir perdón a los niños cuando cometemos un error.

Ya sea porque consideras que al pedir perdón a los niños transmites una imagen de debilidad o porque no quieras aceptar que también puedes equivocarte, lo cierto es que solemos pedirles disculpas a los niños menos de lo que deberíamos. Estas son algunas de las razones por las que deberíamos empezar a pedirles perdón más a menudo.

5 razones por las que deberíamos pedirles perdón a los niños

Pedir perdón a los niños no es una señal de debilidad sino todo lo contrario, es un acto de valentía. Cuando pedimos perdón estamos reconociendo nuestro error y asumiendo nuestra responsabilidad, lo cual requiere mucho valor y determinación. Sin duda, se trata de una gran lección para los más pequeños de casa que están aprendiendo las normas de comportamiento social y empezando a desarrollar sus habilidades comunicativas.

1. Les enseña que todos nos equivocamos

Todos cometemos errores y nos equivocamos, cuanto antes aprendan los niños esta lección, mejor. Así comprenderán que los errores forman parte de la vida y serán capaces de perdonar con mayor facilidad, tanto a los adultos como a sí mismos. Se trata del primer paso para que, más adelante, sean capaces de darse cuenta de que los errores, tanto los propios como los ajenos, son una oportunidad de aprendizaje que les permite mejorar y crecer como personas.

2. Es una buena manera de enseñarles a ser humildes

Cuando les pides perdón a los niños les estás dando una gran lección de humildad, uno de los valores esenciales que deberían aprender en la vida. Por tanto, los niños aprenderán que todas las personas somos vulnerables y que nadie es perfecto, lo que nos coloca a todos al mismo nivel, desde las personas aparentemente más “importantes” hasta aquellas que pueden tener un estatus social más bajo. Asimismo, les estarás enseñando a reconocer que somos tan valiosos como todos los demás, ni más ni menos.

3. Fortalece la relación entre padre/madre e hijo

Reconocer ante los niños que no eres perfecto no te hará más débil ante sus ojos sino todo lo contrario. Mostrarte vulnerable e imperfecto es la mejor manera de ganarte el corazón y la confianza de tus hijos, haciéndoles ver que, aunque te esfuerzas por dar lo mejor de ti, también te equivocas. Como resultado, es probable que los niños te sientan más cercano y desarrollen la suficiente confianza como para contarte sus errores y equivocaciones.

4. Les enseña a asumir su responsabilidad ante los errores

Cuando les pides perdón a los niños por tus equivocaciones les estás enseñando a asumir la responsabilidad por sus errores desde una edad temprana. Sin duda, se trata de una excelente lección para enseñarles a aceptar que en la vida muchas veces podemos equivocarnos y que, aunque la sensación no suele ser agradable, es importante reconocer nuestros fallos, sobre todo cuando existen otras personas involucradas.

5. Mejora la comunicación con los niños

Reconocer que nos hemos equivocado no es fácil, a veces cuesta encontrar las palabras adecuadas y es muy fácil dejarse llevar por la vergüenza del momento. Sin embargo, cuando reconocemos ante los niños que hemos cometido un error y le pedimos disculpas estamos promoviendo una comunicación más abierta y sincera. Es probable que terminen sintiéndose mucho más cómodos cuando llegue el momento de reconocer sus errores antes nosotros y que se muestren más dispuestos a contarnos más cosas sobre ellos.

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¿Cómo pedir perdón a los más pequeños de casa?

Pedir perdón no es fácil, sobre todo cuando se trata de los niños. Sin embargo, existen algunas claves que pueden facilitarte esa tarea y ayudarte a conseguir el perdón de los más pequeños de casa.

1. Céntrate en lo que has hecho mal

Cuando pidas perdón a los niños intenta ser lo más específico y concreto posible. En lugar de decir “Siento si te he herido, no volverá a suceder” puedes dar más detalles: “Siento haberte herido cuando grité hace un rato porque no querías ponerte los zapatos. He perdido los nervios porque tenía prisa, ¿me perdonas?”. De esta manera, los pequeños podrán ponerse en tu lugar y perdonarte con más facilidad.

2. No culpes a los niños por tus equivocaciones

Al pedirles disculpas a los niños, evita culparles o avergonzarles por tus errores. En vez de decirles frases como “Si me hicieras caso a la primera no tendría que gritarte” puedes decir “Siento haberte gritado, perdí los nervios, no volverá a suceder”. Culpar a los niños por tus errores demuestra que realmente no estás arrepentido y no asumes tu responsabilidad. Y los niños se darán cuenta.

3. Pide perdón con sinceridad

Los niños notan la sinceridad en las palabras de los adultos y son capaces de distinguir entre una disculpa sincera y una falsa. Por eso, cuando les pidas perdón, asegúrate de estar realmente arrepentido y querer enmendar tu comportamiento. A fin de cuentas, más vale una disculpa sincera que cien perdones falsos.

4. No dejes la disculpa para después

Si has cometido un error con los niños, no esperes demasiado para pedirles perdón. Cuanto antes te disculpes por tu equivocación, más probabilidades habrá de que los niños acepten esa disculpa. Además, es una manera de hacerles saber que realmente estás arrepentido y sientes haberte comportado de esa manera. Si no puedes pedirles perdón en ese momento, busca algún momento del día para hacerlo.

5. Da tu palabra de que no volverá a ocurrir

Muchas veces, una disculpa sola no es suficiente y es necesario acompañarla de la promesa de que no volverás a cometer el mismo error. Así no solo estarás reconociendo tu equivocación, sino que les estarás prometiendo a los niños que harás todo lo posible para que no vuelva a suceder. Eso sí, solo debes hacer aquellas promesas que puedas cumplir. Si no puedes cumplir lo que prometes, más vale que no des tu palabra porque los niños podrían perder la confianza que han depositado en ti.

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