Educación

Paternidad consciente: aceptar a los hijos como son

La paternidad consciente se trata de aceptar a nuestros hijos en su plenitud y no convertirles en algo que no son

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Paternidad consciente
Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

Se nos cae la baba cada vez que los vemos: nuestros hijos, nuestro mayor logro, nuestro mayor sueño. Estamos pendientes de ellos, estamos a su lado en todo momento. Los educamos, los corregimos. Y, sobre todo, los animamos. Los animamos a ser los mejores, a sacar lo mejor de ellos. Sin embargo, hay ocasiones en las que podemos olvidarnos de su unidad: ellos son seres plenos, completos, con un camino por seguir en la vida. A eso, es a lo que nos referimos cuando hablamos de paternidad consciente: de ser capaces de aceptarles con todo. Con todo lo que son: sus fortalezas y debilidades.

Paternidad consciente: aceptar a nuestros hijos es amarlos

La paternidad consciente consiste en estar presentes en la vida de nuestros hijos, pero respetando su unidad, su espacio, sus gustos y sus sueños. Ellos pueden ser nuestros mayores logros, pero nunca deben perseguir nuestros sueños. Y esto debemos tenerlo presente tanto cuando son niños como en su edad adulta. De hecho, hay muchísimos estudios en los que se demuestra que los padres nos seguimos preocupando “en exceso” de los hijos incluso en su edad adulta y a pesar de que esto pueda afectar nuestra salud. Por este motivo, debemos aprender a darles libertad y esto pasa por aceptar sus fortalezas, reforzarlas y, sobre todo, darles cariño y confianza para que puedan convertirse en adultos funcionales con un brillante futuro. Amar no quiere decir restringir, sino todo lo contrario: soltar.

Evitar las etiquetas y las comparaciones: cada niño es especial

Uno de los pilares de la paternidad consciente es evitar las comparaciones o las etiquetas, ya sea entre hijos o, incluso, con los padres u otros niños. Cada niño es especial y, por ende, no puede, ni debe, ser comparado con nadie. Las comparaciones, aunque sean con los padres, pueden poner mucho peso en la espalda de nuestros hijos y esto es algo que nunca les hará bien alguno.

Darles libertad, ayudarles a crecer

Ayudarles a crecer es una de nuestras tareas principales, pero también lo es darles libertad. A cada edad, le corresponde un grado de libertad. Y, con esta libertad viene la necesidad de tomar decisiones. Por este motivo, los padres debemos ser muy conscientes de las necesidades de nuestros hijos, así como de su desarrollo para ir adaptando nuestras exigencias a su edad. Pero, sobre todo, para dejarles también tomar sus decisiones. Los niños, al igual que nosotros, necesitan experimentar y probar, decidir, equivocarse y aprender. Y pese a que esto nos pueda doler a los padres, debemos entender que es una fase de la vida. Nosotros lo pasamos, ¿verdad? Ellos también tienen derecho a escoger, equivocarse y aprender.

Desarrollar su gran potencial: los hace únicos

Si hay algo en lo que los padres debemos fijarnos y conocer son las fortalezas de nuestros hijos y hacerlos conscientes de ellas. Así mismo, debemos saber identificar sus debilidades. Pero, nunca, debemos poner a estas últimas en el centro de su educación. Estas solo deben ser usadas para demostrar a nuestro hijo que tiene muchas más fortalezas que debilidades. Y, que debe trabajar en las primeras para convertirse en una persona feliz y conseguir una vida plena. ¿Esto quiere decir que no debemos prestar atención a las debilidades? No, para nada. Solamente se trata de no darles más poder que a las fortalezas. Estas son las que deben ser potenciadas y trabajadas para que nuestros hijos puedan dar lo mejor de ellos.

Aceptar a los hijos como son

Desprendernos: un acto de amor

Siempre se dice que el apego seguro es la mejor manera de criar a los niños y es completamente cierto. Los niños necesitan un apego seguro con sus referentes. La familia debe ser el espacio en el que encuentren apoyo, paz y mucho cariño. Pero, a diferencia de estas situaciones, lo que debemos evitar es la intromisión constante en la vida de nuestros hijos. Desde la infancia tardía, nuestros hijos van a empezar a reclamar su espacio y se lo debemos dar. ¿Por qué? Pues, porque ellos necesitan verse capaces de llevar su vida. No nos engañemos: los padres debemos seleccionar qué grado de libertad les damos de acuerdo con la edad. Pero, sobre todo, debemos entender que nuestros hijos son únicos y tienen su propia vida. A cuanto antes nos desprendamos de ellos (poco a poco), más fácil se lo pondremos a ellos. No es plato de buen gusto para muchos padres, pero esta separación es necesaria. Tanto para nuestro bienestar como para el de nuestros hijos.

Capacitarles para la vida: entornos ricos en experiencia

Sabiendo que nuestros hijos se irán separando de nosotros y que es bueno que, poco a poco, nos vayamos desprendiendo de ellos, debemos centrarnos en darles las herramientas necesarias para que puedan llevar una vida sana y adecuada. En este sentido, debemos pensar en darles habilidades que les permitan ver la vida desde diferentes ángulos. Debemos ofrecerles herramientas con las que sean capaces de reflexionar, de cuestionar y, sobre todo, de decidir. Así mismo, trabajar la comunicación con ellos y educarlos en valores es esencial para que los podamos ver triunfar en la vida.

La paternidad consciente no es otra cosa que ser capaces de reconocer a nuestros hijos en toda su complejidad. Es aprender a respetarles, a educarles y animarlos para que puedan perseguir y alcanzar sus sueños. No hay mayor logro para unos padres que ver a sus hijos triunfar en la vida. Y, para ello, es importante no hacerlos una extensión de nuestros sueños o de nuestros objetivos; es trabajar en los suyos para que puedan ser, al final, personas felices, con relaciones sanas y una buena vida.

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