Por qué un aula de deberes no siempre es la mejor opción

Aula de deberes

En algunos casos a los hijos les ponen en la escuela una gran cantidad de deberes que desde el hogar no siempre es fácil de gestionar. ¿Por qué no es fácil? Porque son millones los hogares que los padres trabajan por las tardes y se sienten impotentes por no ayudar a sus hijos en sus tareas, por lo que buscan una solución que piensan que es la más adecuada: apuntar a los hijos a un aula de deberes para que vayan todas las tardes a hacer sus tareas y de esta manera despreocuparse…

Muchos padres optan por apuntar a sus hijos a este tipo de aula de deberes para evitar conflictos en el hogar. Los niños necesitan ayuda con sus tareas y los padres ya no saben cómo ayudarles para que los deberes no se conviertan en una discusión constante mientras dura el curso escolar.

Un aula de deberes todos los días: no es buena idea

A pesar de que parece una idea atractiva, apuntar a los niños a un aula de deberes todos los días, cada tarde, no es la solución real a este tipo de problema donde los niños no saben gestionar sus tareas. A continuación vamos a explicarte por qué no es buena idea para los niños:

  • Acaban teniendo dependencia de otra persona para hacer los deberes
  • Piensan que ellos mismos no son capaces de hacer las cosas bien
  • No aprenden resolución de problemas
  • No interiorizan la importancia de la responsabilidad
  • Sufren inseguridad y baja confianza en sí mismos

Aunque parezca que un aula de deberes es un buen remedio a corto plazo porque “nos quitamos el problema de encima” y el niño va a hacer los deberes a otro lugar, en realidad esa no es la solución ya que a largo plazo, se convertirá en un problema mayor.

Entonces, ¿cuál es la solución?: Trabajar en autonomía

La solución nada tiene que ver con aumentar los conflictos en el hogar, ni estar todo el tiempo a su lado para hacer los deberes. Sobre todo, en edades en las que ya tienen la capacidad suficiente para pensar por ellos mismos y buscar soluciones a los problemas a los que se enfrentan.

La solución reside en que el niño trabaje con un profesional de la psicopedagogía la autonomía en los deberes, ¿y esto en qué consiste? Consiste en enseñar a los niños a entender su forma de aprender, a que aprendan a hacer los deberes por sí mismos, a que entiendan que no es necesario que tengan a alguien a su lado todo el tiempo para hacer los deberes.

Es importante que aprendan cuándo deben preguntar sus dudas (y a quién) y cuándo pueden ser capaces de resolver sus dudas sin necesidad de preguntar a nadie.

Trabajar autonomía deberes

De esta manera los niños:

  • Aprenderán a ser resolutivos
  • Mejorarán su autoestima y la confianza en sí mismos
  • A largo plazo serán capaces de hacer las cosas sin ayuda permanente (algo fundamental para los cursos académicos venideros)
  • Tendrán más autonomía tanto en sus tareas académicas como en cualquier tarea
  • Mejorarán la responsabilidad en sus quehaceres diarios
  • Tendrán más seguridad en sí mismo

¿Y cuántas veces en la semana se debe trabajar la autonomía en los deberes?

Quizá pienses que cuantos más días durante la semana sea mejor, pero nada más lejos de la realidad. En este caso, como siempre ocurre, es mejor la calidad que la cantidad. Lo ideal es que trabajen la autonomía en los deberes dos veces por semana con un buen profesional para que el resto de días apliquen lo aprendido en el hogar.

Que poco a poco vayan dándose cuenta que no es necesario que deban tener a mamá, papá o a otra persona todo el tiempo al lado para sentir seguridad ante las tareas (porque si no entienden algo se lo resuelven…), sino que ellos mismos son capaces de encontrar las soluciones y si no lo hacen, lo pueden preguntar en la escuela a su maestro, que en realidad, para eso está.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ver información legal y reglas de comentarios