Y casi sin darte cuenta, te convertiste en madre

Ser madre

Si echas la mirada atrás te puedes encontrar en un plano de tu vida pasado donde estabas llena de planes, cuando pensabas en el futuro y no veías horizonte pero te gustaba todo el camino que te quedaba por recorrer. Eras de esas personas que se acostaban tarde viendo películas o alguna serie de moda y después, cuando no tenías que ir a trabajar o no había otro plan, eras capaz de levantarte a las 10 o las 11 de la mañana, sin remordimientos… sin prisas.

Tu teléfono siempre estaba sonando, eran esas amigas que querían quedar contigo para salir a todas horas. Sí, ellas con las que te reías cada día y con las que la fiesta significaba llegar a casa a las tantas siempre riendo a carcajadas. Esas amigas que siempre dijiste que serían para toda la vida, porque las sentías como a tus hermanas. Alguna vez encontrabas el amor, pero si se iba no se acababa el mundo tampoco.

Cuando salías no pensabas la hora de salida ni tampoco de vuelta, a no ser que tuvieras que ir a un concierto, al cine o a cualquier otro evento con hora de comienzo. Salir por la calle significaba pasear escuchando música o simplemente a los pájaros cantar. Estar en el parque era un momento de relax y contacto con la naturaleza… Para hacer deporte o simplemente desconectar un poco de todo.

Eras capaz de leer un libro por semana y te encantaba ir a la librería a pasarte horas y horas mirando libros, leyendo contraportadas hasta escoger el que realmente te interesaba. ¡Leer es algo maravilloso que no todo el mundo sabe apreciar! De hecho te preguntabas; ‘¿Cómo es posible que haya personas que no disfruten de un buen libro?

Tu aspecto siempre estaba perfecto porque te pintabas las uñas, cuidabas tu cabello, ibas a la peluquería… Tenías la piel excelente porque te la hidratabas con cremas de esas que eran un poco caras, pero que te dejaban una piel muy bien cuidada.

Pero, te convertiste en madre

Pero de repente tu vida dio un vuelco y te quedaste embarazada. Después de 9 meses te convertirse en madre y te diste cuenta de que ahora ya entendías el amor de verdad. Ese amor que pensabas que nunca sentirías… ahora lo tienes entre tus brazos. Un amor que no se puede ir de tu vida porque es la razón de tu existir.

Ahora que te has convertido en madre no duermes más de 8 horas seguidas, ¡si llega a 4 horas seguidas es motivo de celebración! Porque tienes unos hijos que te reclaman noche sí y noche también.

¿Amigas? Sí, ahora tu teléfono también suena, pero ya no son amigas para salir de fiesta. De todas esas amigas se quedaron solo unas pocas, que se pueden contar con la mano. Se quedaron las amigas verdaderas y además, han llegado otras, también mamis que te comprenden y también salís juntas, con los peques normalmente.

Ahora cuando sales sí piensas en horarios, pero no en los tuyos, si no en los horarios de tus hijos para que sigan sus rutinas. Porque si eres madre, algo que sabes es que los niños necesitan rutinas, ¡y tu salud mental también!

Leer un libro ahora se ha convertido en toda una utopía, como mucho miras algo rápido en el móvil para leer, pero los libros han pasado a un segundo plano por ahora y por lo menos hasta dentro de 5 años. ¿Ver una película, ir al cine o estar al día en las series?… ¿Realmente eso es importante? No, ya no lo es. Ahora es importante poder descansar para empezar el día siguiente con fuerza y entusiasmo. El tiempo que tienes es para ir al parque y disfrutar con tus hijos.

En realidad, tu aspecto actual no siempre es perfecto… Pero intentas cuidarte dentro de las limitaciones de tiempo que tienes, y aunque pases menos tiempo que antes maquillándote o arreglándote, ¿quién te iba a decir que te ibas a ver tan guapa? ¡Porque la maternidad te sienta estupendamente!

Todo esto es posible porque te has dado cuenta que tu hijo es la felicidad real a tu lado. Que su sonrisa transforma tus penas y conquista tu corazón a cada segundo. Te has dado cuenta de que eres una leona, que tienes más fuerza de lo que pensabas y que esa fuerza es la que te guía y te acompaña.

Deja un comentario sobre “Y casi sin darte cuenta, te convertiste en madre”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver información legal y reglas de comentarios