Ir a comprar con tus hijos y no perder la cordura por el camino

Ir a comprar con tus hijos

Ir a comprar al supermercado con tus hijos puede ser desquiciante puesto que parece que es el sitio preferido de los niños para sufrir crisis. Algunos niños se aburren, otros sienten estrés por tantas luces, sonidos y actividad de personas. También hay otros niños que siempre quieren que se les compre algo, entre golosinas y helados.

Muchos padres dejan de llevar a sus hijos a comprar al supermercado para evitarse dolores de cabeza y la vergüenza de tener que lidiar con rabietas en el pasillo de los helados. Otros, en cambio, no pueden tener el lujo de hacer esto y se deben llevar a los niños, les guste o no, a hacer la compra. En cualquier caso, no es necesario pasar por todo esto, es importante saber cómo evitar estos colapsos en los niños cada vez que se va a la compra.

Establecer reglas

Antes de entrar a cualquier tienda debes establecer a tus hijos unas normas muy claras. Tus hijos deben aprender cuáles son los comportamientos aceptables en un lugar público y cuáles no lo son. Aunque en el parque está bien gritar o jugar, en la tienda no es aceptable ese tipo de comportamiento.

Debes decirle a tu hijo que hable en voz baja y que camine despacio y a tu lado en la tienda o por el supermercado. No podrá tocar ni sacar las cosas que haya en la tienda sin permiso. Tendrás que explicarle cuáles son las consecuencias positivas si sigue las reglas que le acabas de decir y las negativas, si no las cumple.

Prevenir los problemas antes de que empiecen

Es necesario prevenir los problemas de comportamiento antes de que hayan empezado. Es necesario tomar medidas para evitar problemas de conducta y que te asegures de que tu hijo está preparado para estar en la tienda o supermercado. Esto significa que deberás evitar ir a comprar cuando tu hijo tenga hambre o esté demasiado cansado.

Cuando estés en la tienda dale algo que hacer a tu hijo, porque si está ocupado no hará otras cosas menos oportunas. Puedes decirle que te ayude a meter cosas en el carro o pedirle que sea él quien coja los elementos para llevaros a casa.

De compras con los niños

Aplicar las consecuencias

Si tu hijo no ha hecho caso pese a las advertencias, deberás seguir con las consecuencias negativas. Las consecuencias como el tiempo de espera o quitarle privilegios se usarán si le dan igual las reglas. Será importante encontrar un lugar tranquilo en el supermercado para que cumpla con el tiempo de espera (sin que te marches de su lado).

Permite que tu hijo tenga un descanso silencioso en la tienda e incluso si la circunstancia lo permite, podéis ir al coche como tiempo de espera y después retomar la compra. Si tu hijo te ruega que le compres cosas por capricho y te monta una rabieta, deberás ignorar el comportamiento. La mayoría de los niños saben que los padres se avergüenzan en público si gritan o patalean, por lo que usan su mala conducta como arma. Resiste el impulso de ceder a sus demandas y enséñale que estos comportamientos no son formas adecuadas de obtener lo que quiere.

Recompensar por el buen comportamiento

Dale a tu hijo consecuencias positivas por seguir las reglas. Felicítale cada pocos minutos cuando esté a tu lado en la tienda, camine despacio y te ayude a comprar. También puedes ofrecer una recompensa tangible si está todo el tiempo comportándose bien. Si hay algo que le gusta particularmente como un aperitivo, lo puedes convertir en una recompensa porque ha sido capaz de controlar su comportamiento.

A partir de ahora ir a la tienda o supermercado no debe ser una tortura para tu salud mental… ¡poco a poco mejorará y os gustará ir juntos!

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