Educación

Ser o no ser permisivos con los niños: ¿dónde están los límites?

La crianza permisiva no siempre ayuda a nuestros hijos a madurar; los límites son indispensables

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Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

Nunca, nadie, ha dicho que educar a nuestros hijos fuera a ser tarea fácil. Y nos damos cuenta de ello día tras día. Existen muchos modelos y técnicas que podemos implementar para ayudar a crecer correctamente a nuestros hijos. Sin embargo, es bueno conocer los pros y los contras de estos métodos y buscar la manera de poderlos aplicar en el seno de la familia de acuerdo con nuestros propios valores y principios. La crianza permisiva es uno de estos modelos y, como todos, no es mala. Sin embargo, tampoco está libre de consecuencias si no se aplica correctamente.

Padres permisivos: ¿qué los caracteriza?

Quizá, cuando nos hablan de crianza permisiva, no sabemos bien a lo que se refiere o qué ventajas y desventajas tiene. Quizá, tampoco sabemos qué tan permisivos somos con nuestros hijos ni si esto les ayuda más o menos. Una buena forma de entenderlo es analizando la relación que tenemos con nuestros hijos. Si somos padres permisivos, entonces:

  • Tomaremos decisiones por nuestros hijos constantemente.
  • Aprobaremos demasiados deseos de los niños, pues si no pensaremos que les desatendemos.
  • Nos costará establecer obligaciones y hacerles asumir responsabilidades por miedo a sus “pataletas o berrinches”.
  • Buscaremos siempre excusas y pretextos para justificar su comportamiento.
  • Sentiremos que es más fácil complacer a nuestros hijos antes que ponerles límites.
  • Podemos llegar a sentir una falta de autoridad por nuestra parte ante comportamientos que debieran ser corregidos.

Si os son familiares algunos de estos comportamientos, estáis en lo que se llama la crianza permisiva.

Ventajas de ser permisivos con los niños

La crianza permisiva tiene una serie de ventajas que merece la pena destacar. A su vez, también son relevantes a la hora de escoger cómo queremos criar y educar a nuestros hijos. Si bien los límites son necesarios, ser permisivos también tiene algunas ventajas:

  • La relación padres e hijos es más fluida.
  • Menos problemas de autoestima.
  • Menos probabilidades de que el niño desarrolle una personalidad apática.

Sin embargo, a medida que los niños van creciendo y madurando, es fácil que vean a los padres como “amigos” más que como padres, con todo lo que ello conlleva. Así, estas pequeñas ventajas pueden convertirse, a la larga, en una pérdida de autoridad por parte de los padres. Y, en consecuencia, estaremos delante de niños desafiantes y adolescentes desorientados y poco motivados.

Desventajas de ser permisivos con los niños

Diferentes estudios e investigaciones han concluido que la crianza permisiva llevada a los extremos tiene serias consecuencias en el desarrollo de los niños. De acuerdo con dichos estudios, las desventajas de adoptar el modelo de crianza permisiva son, entre otras:

  • Niños mucho más inseguros.
  • Limitaciones a la hora de gestionar las emociones.
  • Falta de empatía en los niños, lo que les convierte en lo que se conoce como “niños tiranos”.
  • Muestras de faltas al respeto de sus mayores.
  • Elevados niveles de frustración.
  • Dificultades a la hora de mantener conversaciones.
  • Falta de motivación ante los retos.
  • Dificultada a la hora de adaptarse a los cambios de su entorno.

Con todo, podemos decir que este modelo de crianza, si llevada a los extremos, implica serias complicaciones en el desarrollo físico y emocional los niños.

Permisividad y límites: en el equilibrio está la clave

Relajar el nivel de exigencia y “pasar por alto” determinados límites y en momentos muy puntuales no es nada malo. Sin embargo, los padres debemos ser muy conscientes sobre las normas que podemos relajar: ver la televisión pasadas las 10 de la noche es una norma que podemos “levantar” un viernes, por ejemplo. No obstante, un límite relacionado con la higiene personal o los estudios son límites que nunca deberían ser descuidados ni relajados. La diferencia entre ellos radica en que el segundo podría acarrear consecuencias muy negativas en el desarrollo de su madurez.

Así pues, establecer qué límites se pueden suavizar es una decisión que se debe tomar en familia y cada una es diferente. Reflexionar y hacer una lista de los límites y normas que queremos establecer es una buena manera de identificar cuáles son aquellos en los que podemos ser permisivos y cuáles son inamovibles.

Permisividad y límites

Límites y normas de acuerdo con la edad: las expectativas se deben ajustar

Tomando en consideración tanto las ventajas como las desventajas de ser demasiado permisivos, se puede afirmar que los límites y las normas son esenciales. Sin embargo, estos no pueden ser impuestos de modo aleatorio, sino que deben ajustarse a la edad de cada niño. Así mismo, debe tomarse en consideración el grado de madurez, el cual debe ser suficiente para que el niño pueda entender dichos límites y cómo llevar a cabo las tareas o normas que se establezcan en casa.

¿Qué podemos hacer cuando nos damos cuenta de que hemos sido demasiado permisivos?

Nos daremos cuenta de que hemos sido demasiado permisivos cuando tengamos la sensación de que “nuestros hijos se nos escapan de las manos” como suele decirse. Sin embargo, ya os avanzamos que no se trata de una situación irreversible o complicada de solucionar: simplemente, ha llegado el momento de poner límites.

A la hora de establecer límites después de haber sido “demasiado” permisivos, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Pactar ciertos límites con ellos a través de una comunicación activa, pero asertiva.
  • Una vez establecidos los límites y las normas, estos no se deben relajar.
  • Se deben dejar muy claras las consecuencias y, una vez más, estas no se deben relajar nunca.

Como sucede con todo, encontrar un buen equilibrio es esencial en todas las áreas de nuestra vida. Lo sabemos bien. La crianza de nuestros hijos, pues, no es diferente. Con ello, os queremos decir que levantar ciertos límites de vez en cuando os puede ayudar a ser más “amigos” de vuestros hijos. Pero, estos también necesitan ver firmeza en aquellas rutinas o hábitos que se consideran esenciales en su desarrollo y crecimiento.

Jeffrey Bernstein Ph.D.. ¿Eres un padre sumamente permisivo? (2021).

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