Familia

¿Cómo crear rutinas de sueño saludables en los bebés?

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Jennifer Delgado

Jennifer DelgadoEducadora, psicóloga y psicopedagoga

Cuando son pequeños los bebés duermen gran parte del día. Durante ese tiempo su cuerpo sigue creciendo y desarrollándose. Sin embargo, a medida que crecen, sus patrones de sueño cambian y las horas de sueño se reducen. Siguen descansando gran parte de la noche, pero ya hacen solo una o dos siestas durante el día. Se trata de un comportamiento completamente normal y necesario que le permite al pequeño reponer las fuerzas que necesita para descubrir y aprender de su entorno cuando está despierto.

Sin embargo, hay veces en las que los bebés tienen problemas para descansar a pierna suelta y se despiertan con regularidad, lo cual puede contribuir a que estén más cansados e irritables. La buena noticia es que es posible evitarlo creando rutinas de sueño que ayuden a los bebés a conciliar un sueño reparador, una costumbre que les ayudará a desarrollar buenos hábitos de sueño en el futuro.

¿Por qué es importante crear rutinas de sueño saludables en los bebés?

Contar con rutinas de sueño saludables es indispensable para ayudar al bebé a dormir y descansar. Estas rutinas lo preparan para el momento de ir a la cama, relajan su cuerpo y su mente, a la vez que contribuyen a inducir el sueño, haciendo que el bebé se duerma antes. Sin embargo, también son un aliado excelente para ayudarle a entender la diferencia entre la noche y el día, así como para crear hábitos de vida sanos desde una edad temprana.

También puede ser un recurso ideal para prevenir la obesidad, la intolerancia a la glucosa y la diabetes en la infancia, como corroboró un estudio realizado en el Massachusetts General Hospital for Children. Tras evaluar el sueño de más de 1000 niños en diferentes períodos, los investigadores encontraron que los bebés que dormían menos y descansaban peor tenían 2,5 veces más riesgo de desarrollar sobrepeso y tener más grasa corporal tanto en el abdomen como en el resto del cuerpo, un problema relacionado con alteraciones como la diabetes.

Las rutinas de sueño saludables también pueden contribuir al desarrollo cognitivo infantil. Lo que sucede es que cuando los niños descansan bien, a la mañana siguiente su cerebro está más activo y funciona a máxima capacidad, de manera que los pequeños pueden enfocar su atención en los estímulos del entorno y memorizar nuevos aprendizajes y contenidos con mucha más facilidad.

Así puedes crear rutinas de sueño saludables en los pequeños

A partir de los 4 o 5 meses el ritmo circadiano del bebé está más desarrollado, por lo que es el momento perfecto para comenzar a instaurar rutinas que le ayuden a conciliar el sueño y a tener un descanso reparador. El tiempo para establecer una rutina de sueño puede variar de un pequeño a otro, pero por norma general, los bebés tardan unos dos meses en adaptarse a estas rutinas y regular su ciclo de sueño. No desesperes, se trata de un comportamiento normal que, además, le aportará muchísimas ventajas, así que insiste hasta que consigas instaurar el hábito de sueño. He aquí algunas claves que pueden serte de gran ayuda.

1. Prepara el ambiente

Uno de los elementos fundamentales en una buena rutina de sueño es el entorno. Es importante que el dormitorio del bebé esté a una temperatura agradable que fomente el sueño y, preferentemente, oscuro o con una luz amarilla muy tenue. Si a tu bebé le gusta la música puedes poner de fondo una nana, una música relajante o ruido blanco que incite a dormir. Y, en la medida de lo posible, evita utilizar ese espacio de sueño con otros fines a lo largo del día. De esta manera, cuando el pequeño esté en su habitación, sabrá que ha llegado el momento de dormir.

2. Antes de dormir un baño relajante

Tomar un baño es uno de los hábitos que más disfrutan los niños durante el día. Sin embargo, también puede convertirse en un recurso para ayudarle a conciliar el sueño ya que le ayuda a relajarse. Por tanto, otra buena idea para crear una rutina de sueño consiste en darle un baño al bebé, ya sea antes o después de cenar, que le ayude a prepararse para ir a la cama. Para ello, prepara el baño a una temperatura agradable y calienta el agua a la misma temperatura del cuerpo del pequeño, entre 35ºC y 37ºC. Eso sí, en este momento evita los juegos que puedan alterar al bebé y, en su lugar, apuesta por pasarle la esponja delicadamente o dejarle caer agua en la cabecita.

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3. Masajes y caricias antes de ir a la cama

Los masajes y las caricias son una de las rutinas de sueño que los bebés adorarán. No solo le ayudarán a prepararse para dormir, sino que pueden tener efectos beneficiosos en su piel, tono muscular y desarrollo emocional. Lo ideal es hacerlo después de la hora del baño, pero también puedes intentarlo justo antes de llevarlo a la cama. De ser posible, utiliza una crema o aceite hidratante que proteja su delicada piel y, además, le brinde una mayor sensación de bienestar. Empieza por la barriga, luego las piernas, brazos, manos y, por último, la carita. La sesión puede durar unos 10 o 15 minutos.

4. Leer una historia o cantar una canción

Leer un cuento infantil o cantar una canción de cuna puede ser otra buena idea para establecer una rutina de sueño regular y saludable. Puedes probar ambos métodos y elegir el que prefiera tu bebé o, si les gustan ambos, intercalarlos según el día. Eso sí, más allá de la elección de la historia y la canción, es importante el tono de voz que emplees. Lo ideal es que utilices un tono bajo, neutro y lo más pausado posible, evitando elevar la voz ya que podrías reactivar al pequeño. Una vez que notes que el bebé empieza a mostrar los primeros signos de cansancio y sueño, puedes seguir unos minutos más y dejar que se duerma en silencio.

5. Siempre a la misma hora

Para que una rutina de sueño sea realmente efectiva no solo es importante contar con hábitos cotidianos que fomenten el descanso, sino que también es fundamental establecer un horario. Por tanto, establece horarios regulares que ayuden al bebé a desarrollar su propio ritmo circadiano y conciliar el sueño cada día más o menos a la misma hora. Para ello, no solo debes tener en cuenta el momento de ir a la cama, sino también la hora de la cena y las actividades que hagáis durante la tarde, de manera que el cuerpo del pequeño se vaya preparando para dormir desde mucho antes.

Taveras, E. et. Al. (2014) Chronic Sleep Curtailment and Adiposity. Pediatrics; 133(6): 1013-1022.

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