Soy una mala madre y no me arrepiento por ello

Mala madre

Vivimos en una sociedad donde las madres parece que deben ser perfectas. Perfectas en todo: en el trabajo, en la familia, con su parejas, con sus hijos, con ellas mismas… cuando no es así comienzan los murmullos o los cuchicheos. Para que esto no afecte es necesario que una mujer y madre haga siempre lo que ella cree que es lo mejor tanto para ella, como para sus hijos y familia, sin importar el qué dirán.

Hacer lo que se cree que es mejor no siempre va en relación a lo que la sociedad espera de nosotros, sobretodo, en lo que concierne a la educación y crianza de los hijos. Porque una madre es la que mejor conoce a sus hijos y en muchas ocasiones, solo ella sabe cómo debe actuar correctamente.

Soy una mala madre

Siguiendo los patrones de crianza y educativos actuales, donde la benevolencia está a la orden del día y donde hay que respetar a los niños al máximo para evitar ser juzgados (aunque eso signifique que los niños crezcan y se conviertan en tiranos y adolescentes insolentes por no haberle marcado los límites necesarios), muchas personas educan de una manera diferente a la que quizá lo harían si no tuvieran miedo a ser juzgados. Quizá soy una mala madre a ojos de muchas personas por las decisión que tomo en la educación de mis hijos… Y quizá tú también lo seas.

No te preocupes, si te consideran una mala madre no tienes por qué estar haciendo las cosas mal… ni mucho menos. Si eres una mala madre, entonces serás de las que: 

  • Les hace seguir reglas a tus hijos y les castigas cuando no las cumplen.
  • Les haces hacer las tareas tanto de casa como escolares aunque estén cansados.
  • Sueles decir a menudo (por no decir mucho y cada día) la palabra NO.
  • Les acuestas temprano no solo para que descansen, sino también para tener tiempo para ti.
  • Les motivas a hacer cosas complicadas, para que vean que son capaces de más.
  • No les solucionas los problemas, aunque sientan estrés emocional, les ayudas a hacer las cosas mejor por sí mismos.
  • Les llevas a sus clases extraescolares aunque no tengan ganas de ir (ni tú tampoco).
  • No les dejas comer todas las chuches ni chocolate que quieren, aunque se enfaden.
  • Les haces leer y estudiar.
  • Les haces usar casco aunque no les guste cuando suben en bicicleta.
  • No les dejas beber refrescos.
  • No les dejas ver toda la tele o todas las películas que quieren.
  • No les das todo lo que piden, aunque lloren y se enfaden.
Soy una mala madre

Quizá no seas la madre más popular del cole de tus hijos, quizá ni te hables con las otras mamás… Porque te consideras diferente, porque no te gusta seguir “al rebaño”. Eso está bien, no siempre tomarás las decisiones que otros quieren que tomes o que otros piensan que son correctas. Tomarás las que tú pienses que son correctas en un momento determinado, siempre pensando en el bien de tus hijos y en el tuyo propio.

Pero hay una cosa que sí es segura: que amarás a tus hijos por encima de todas las cosas. Les protegerás de la adversidad y les enseñarás herramientas para que se defiendan ante los reveses de la vida. Lucharás por tus hijos mientras tengas aliento para hacerlo, porque tu objetivo en la vida es darles la mejor vida posible. Y si después de todo hay otros que piensan que “eres mala madre” y tú te sientes identificada con todo lo que te estamos contando aquí, está bien. Lo estás haciendo bien…

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