Educación

Corregir a tiempo: la educación con beneficios a largo plazo

Una conducta corregida a tiempo evita malos hábitos difíciles de corregir a largo plazo

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Saber corregir a tiempo a los hijos
Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

La educación es fundamental para el correcto desarrollo de los niños. Una pequeña conducta que no sea corregida a tiempo se convierte rápidamente en un hábito, el cual nos será más complejo de corregir a medida que avance el tiempo. Por ello, un pilar de la educación efectiva es la corrección al momento.

El beneficio de corregir a tiempo

Nuestros hijos van a empezar a cuestionarse las normas y los límites que le imponemos a edades muy tempranas, lo que da paso a los temidos berrinches infantiles. Esta conducta en los niños no debe ser considerada como negativa por sí misma, ya que es un claro indicio de que están madurando, creciendo y forjando su identidad. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos permitir determinados comportamientos: se deben corregir los negativos para que nuestros hijos sigan desarrollando buenos hábitos y creciendo saludablemente, tanto a nivel físico como emocional.

¿Cómo corregir a tiempo? Identificar la conducta a modificar

La corrección de un comportamiento puede ser muy fácil o muy complicado, en función del carácter y de la predisposición de nuestros hijos. Mientras que hay niños a los que les es fácil aceptar y entender las cosas, hay otros niños que se resisten un poco más. Sea como sea, lo primero es detectar y tener clara qué conducta es la que queremos corregir. Además, es importante ver si esta ha sido algo puntual o si ya la hemos observado con anterioridad. A cuanto más afianzada esté una conducta, más complicado puede ser corregirla, ya que se le estará pidiendo al niño que cambie algo que, hasta el momento, nos parecía bien o de poca importancia.

Conversación atenta y efectiva

Tener una buena conversación con los niños es esencial y el primer paso hacia una corrección de la conducta. Debes explicarles qué es lo que nos ha molestado o no han hecho bien y darles alternativas. A la vez, debemos escuchar sus opiniones y cuanto nos tengan que decir. De este modo, nos será más fácil llegar a ellos y conseguir este cambio que buscamos.

En este punto, nunca debemos olvidarnos de mostrar empatía y de validar sus emociones. Para ellos, es fundamental sentirse comprendidos, escuchados y amados.

Consecuencias ante la repetición de la conducta

En la conversación que tengamos con el niño es importante establecer las consecuencias si la conducta se repite y deben quedar claras. Debemos asegurarnos de que nuestro hijo las entienda para poder aplicar el correctivo correctamente.

El correctivo se aplica al momento

El correctivo, es decir, las consecuencias deben aplicarse al momento. No sirve de nada aplicar el correctivo horas después o incluso días después. Además, debemos hacerle notar al niño que se ha comportado mal, recordarle la conversación y decirle que ahora toca aplicar las consecuencias.

¿Qué hacer cuando no podemos aplicar el correctivo al momento?

Es cierto que, en muchas ocasiones, no podemos aplicar el correctivo al momento. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos dejarlo pasar. En este caso, debemos coger al niño y hacerle notar que hemos detectado la conducta, recordarle las consecuencias, explicarle por qué no podemos aplicarlas al momento e indicarle cuando lo haremos.

Beneficios de corregir a tiempo a los hijos

¿Por qué es importante corregir a tiempo?

Somos muchos los padres que, ante una pequeña conducta, podemos mostrarnos más tolerantes de lo que debemos. Sin embargo, es cierto que no nos gusta discutir con los hijos a cada momento. Además, quizá no somos del todo conscientes de que una conducta puntual puede convertirse en un hábito y desarrollar otra más compleja o peligrosa, por ejemplo. La maternidad, en este sentido, no es fácil: no sabemos si lo hacemos bien, si deberíamos ser más o menos estrictos, etc. Pero, no pasa nada: no hemos de agobiarnos. A veces, el simple hecho de ser fieles a nuestros valores es suficiente para que muchas conductas no se enquisten.

Ahora bien, y sin agobiarnos, sí debemos corregir conductas y hacerlo cuanto antes mejor. ¿Por qué?

  • Mejoramos la comunicación con nuestros hijos: a cuanto más abiertos y sinceros seamos con ellos, más rápido se dan cuenta sus errores y más fácil nos lo ponen a la hora de establecer lo que es aceptable y lo que no.
  • Dejamos clara nuestra posición a los niños y esto les aporta seguridad: les guste o no que les castiguemos, los límites y las normas de la familia, los niños se sienten más seguros cuando saben qué deben hacer, cómo y cuando.
  • Les hacemos crecer en responsabilidad: mostrarles qué es aceptable y qué no, explicarles los motivos y dar nosotros ejemplo de ello hace que los niños crezcan en responsabilidad, algo que siempre les beneficiará.

Fomentar valores y responsabilidad

Además de todo lo mencionado, debemos tener en cuenta que corregir a tiempo nos ayuda a fomentar los valores y la responsabilidad en los niños.  Si somos consistentes y perseverantes en nuestras opiniones y nuestros actos, estos quedan fácilmente afianzados en la personalidad de nuestros hijos, además que les aporta estabilidad y, como hemos dicho, seguridad.

Por último, y de lo más importante: corregir a tiempo significa ahorrarle muchas complicaciones a largo plazo. Si nuestros pequeños desarrollan conductas problemáticas, sin duda alguna, estas les traerán consecuencias: malas relaciones, problemas a la hora de desarrollar sus capacidades, dificultad a la hora de usar sus habilidades comunicativas y sociales, etc. Por desgracia, una vez que estas conductas se han interiorizado en nuestros hijos, ya sea en la adolescencia o la edad adulta, resulta muy complicado cambiarlas.

Corregir a tiempo es ayudar a nuestros hijos a sacar la mejor versión de sí mismos. Cuando les corregimos a tiempo, aunque se enfaden, les estamos ayudando a eliminar aquella conducta que, aunque ahora les parezca bien, a la larga les puede traer muchos problemas. Además, hacerlo en el momento adecuado, es crucial para que este cambio sea más fácil y, sobre todo, para que no empiece a afectar a su personalidad y desarrollo.

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