Cuidar a un niño pequeño es más difícil que cuidar a un recién nacido

Cuidar niño pequeño

Cuando estabas embarazada quizá pensaste inocentemente en algún momento que tu bebé sería fácil. Que tendrías suerte (más que el 99% de las otras mamás del mundo) y que tu bebé te dejaría llevar una vida cómoda y tranquila. Aunque te advertían sobre la alimentación constante, la falta de sueño y todos los momentos difíciles que conlleva ser madre de un recién nacido, tampoco pensabas que fuese tan difícil.

Después, te diste cuenta de que en realidad es así, es complicado criar a un recién nacido, pero con el paso del tiempo o si ya tenías un hijo algo más mayor de 2 o 3 años, viste que no era cómo pensabas. Descubriste que cuidar de un niño de 2 o 3 años es mucho más difícil que cuidar a un recién nacido, ¡y mucho más cansado!

Si actualmente estás en esa etapa de recién nacido no nos creerás, pero ya lo verás. Llegará un momento en el que rogarás controlar el tiempo y volver atrás. Los recién nacidos son simples, porque sus necesidades son simples: necesitan ser alimentados, cambiados y consolados.

Eso significa que todo lo que realmente hacen es comer, defecar y dormir. Es muy sencillo. Un niño pequeño es un tornado de energía mezclado con movilidad que causa destrucción por todas partes. Por supuesto que seguirías amando a tu hijo con todas tus fuerzas, pero los niños pequeños son difíciles y no todos los padres se sienten preparados. Si no nos crees, sigue leyendo y lo entenderás mejor…

Por qué cuidar a un niño pequeño es más difícil que a un bebé recién nacido

Las manualidades son un actividad peligrosa

Es posible que pienses en muchas actividades diferentes para entretener a tu hijo pequeño. Pero debemos decirte que las artes y las manualidades nunca serán tan fáciles o pacíficas como parece en Internet. Antes de que te des cuenta, tu hijo estará comiendo pegamento y pintura, y tu pared será un lienzo perfecto. Debes vigilar siempre a tus hijos, por lo que si estabas buscando una actividad que te dé un poco de paz y tranquilidad, es posible que quieras encontrar algo un poco menos peligroso.

La hora de comer es una batalla

Alimentar a un bebé es bastante fácil. Le ofreces el pecho o haces un biberón y lo toman felizmente. Tan simple como eso. Un niño pequeño es una historia diferente. Ahora debes prepararles comidas y esperar que les gusten. Esto significa tratar de hacer que coman sus verduras o realmente cualquier alimento. Los niños pequeños también tienen la maravillosa costumbre de que le encante una comida un día y luego tratarla como si fuera veneno al día siguiente. Es un juego de adivinanzas constante para tratar de averiguar qué va a comer tu niño hoy.

Se acabaron las siestas

¿Te habías acostumbrado a tener un tiempo para ti en los momentos de la siesta de tu pequeño? ¡Ahora todo eso ha acabado! Ese tiempo tan preciado que tenías para hacer cosas o para descansar, simplemente ha desaparecido de tu vida. A cambio tienes un niño pequeño en casa lleno de energía que no quiere que descanses ni un segundo.

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No para de moverse

Ese bebé tranquilo que estaba en su cuna o en su hamaca jugando, simplemente ha desaparecido para siempre. Un bebé es más fácil porque no puede moverse, pero un niño pequeño corre, salta y escala. Debes tener espacios seguros en casa para evitar que tu pequeño terremoto se pueda hacer daño, ¡no puedes quitarle la vista de encima ni un segundo!

Cambiar un pañal se convierte en deporte olímpico

A nadie le gusta cambiar un pañal. Es caótico, apestoso y una de las tareas que menos gustan cuando se trata de cuidar a tu hijo. Bueno, un pañal para bebés no es nada comparado con un pañal de niños pequeños. Los bebés están bastante tranquilos cuando se trata de cambiarles el pañal. En su mayor parte, simplemente se quedan ahí y te dejan atender sus pequeños traseros en paz.

Con los niños pequeños la cosa cambia. Primero, tienes que ir detrás de ellos porque sentirán que es hora de cambiarles el pañal y harán todo lo que esté a su alcance para alejarse de ti. Un cambio de pañal significaría que tendrían que dejar de jugar durante un minuto. Una vez que consigas ponerles en posición para cambiarles, se convertirán en “culebrillas” e intentarán “escapar”, patearán con las piernas y realizarán movimientos olímpicos que harán que sea casi imposible limpiar su culito.

¡Hola rabietas!

Si el llanto y los lloriqueos no fueron suficientes, ahora vienen las rabietas. Los bebés no tienen rabietas porque no tienen los sentimientos complejos que se desarrollan en los niños pequeños. Los niños pequeños todavía no pueden expresar perfectamente sus sentimientos, por lo que esto provoca rabietas. Las tienen cuando tienen hambre, están cansados, enfadados o simplemente frustrados.

Los bebés tampoco pueden tener rabietas porque todavía no saben cómo manipular a sus padres. A veces, los niños pequeños tienen rabietas porque están tratando de hacer que sus padres cedan a lo que quieren. Esto hace que muchos de estos ataques ocurran en público y puede ser muy embarazoso para los padres, pero es importante ignorarlos. No puedes dejar que ganen. Si les dejas ganar una vez, sabrán que este comportamiento funciona y lo harán de nuevo siempre que quieran algo.

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