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Disfrazar a los niños, los beneficios de esta divertida costumbre

Descubre por qué es importante disfrazar a los niños para su desarrollo

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Jennifer Delgado

Jennifer DelgadoEducadora, psicóloga y psicopedagoga

La mayoría de los niños adora disfrazarse. Una costumbre que no solo se limita a Halloween o el Carnaval ya que es muy común encontrarlos en la habitación de mamá y papá probándose sus atuendos favoritos e interpretando a cualquier personaje. De hecho, no es extraño que a veces pidan ir con su disfraz preferido al colegio o a ese paseo de fin de semana. Sin embargo, lo que muchos padres no conocen es que esta pasión de los niños por encarnar a otras personas no solo les divierte mucho, sino que también les reporta numerosos beneficios para su desarrollo.

¿Por qué deberíamos disfrazar más a los niños?

Lo que para los adultos puede ser una simple imitación de un personaje, para los niños se convierte en una experiencia mágica en la que pueden encarnar a cualquier persona, real o imaginaria, mientras dejan volar su imaginación. Esto porque al disfrazarse no solo se sienten empoderados, sino también libres de comportarse y hacer todo aquello que sueñan sin sentirse reprimidos. De hecho, ¿sabías que disfrazarse ayuda a desinhibir a los niños? De ahí que sea una actividad ideal para estimular la sociabilidad de los pequeños más tímidos o que tienen problemas para comunicarse con las personas que los rodean. Sin embargo, este no es su único beneficio.

Disfrazarse fomenta la empatía en los niños

Disfrazarse es un excelente ejercicio para fomentar la empatía en los niños desde una edad temprana. Esto se debe a que cuando los niños encarnan a otros personajes son capaces de ponerse en su lugar, comprender mejor sus problemas y preocupaciones, su visión del mundo y los desafíos a los que tienen que enfrentarse a diario. De esta manera, desarrollan una mayor sensibilidad y están más abiertos a ser amables con las personas que les rodean y a valorar el esfuerzo de los demás.

Asimismo, desarrollan una mayor disposición a aceptar diferentes puntos de vista, lo cual les permite comprender con más facilidad el hecho de que todos somos distintos y tenemos diferentes maneras de pensar y hacer las cosas. Un aprendizaje que les ayudará a ser más respetuosos y tolerantes en el futuro.

Los disfraces dan rienda suelta a la creatividad infantil

Otro de los grandes beneficios de disfrazarse en la infancia está relacionado con el desarrollo de la creatividad y la imaginación. Disfrazarse es mucho más que imitar a un personaje, implica recrear una personalidad, comportamiento y actitud completamente diferentes, de manera que los niños deben echar a volar su imaginación para caracterizar al personaje que quieren encarnar. Asimismo, deben dar forma al contexto, inventándose una historia y/o aventura a golpe de creatividad.

Un beneficio que se acentúa aún más cuando son los propios niños quienes confeccionan sus disfraces y eligen los accesorios para completar el personaje. En estos casos, deben poner a trabajar su creatividad e imaginación a toda marcha para moldear el personaje que quieren representar y recrear el escenario en el que darán vida a esa otra persona.

Es un excelente entrenamiento para sus funciones cognitivas

Disfrazarse también es una actividad ideal para estimular el desarrollo de las funciones cognitivas desde una edad temprana. No solo es un buen ejercicio para fortalecer la memoria a largo plazo, sino que fomenta el pensamiento abstracto y simbólico que le permite a los niños crear representaciones de la realidad que van más allá de la experiencia o el contacto directo con su entorno. De esta manera, los pequeños aprenden a imaginar sucesos, tener nuevas ideas, planificar o anticiparse al futuro, habilidades que les serán de gran utilidad a medida que crezcan.

Asimismo, encarnar a otros personajes también es un buen ejercicio para entrenar la capacidad para resolver problemas, a la vez que puede contribuir al desarrollo de las habilidades analíticas y el pensamiento crítico en la infancia.

Fomenta el autodescubrimiento

Cuando los niños se disfrazan y encarnan a otros personajes se sienten libres para ser quienes realmente quieren ser. Y esto puede convertirse en un buen ejercicio para trabajar el autodescubrimiento desde una edad temprana, animando a los pequeños a que reflexionen sobre sus verdaderos gustos, intereses, sueños y aspiraciones. De esta manera, puede convertirse en una excelente motivación para que los niños encuentren su propio camino y descubran la persona en la que quieren convertirse de mayores.

¿Por qué es importante disfrazar a los niños?

Sentirse cómodos mientras interpretan a un médica, bombero o enfermera puede ayudarles a descubrir su verdadera vocación o, por el contrario, conocer lo que no les gustaría ser cuando crezcan. A veces, disfrazarse de otros personajes, sobre todo cuando están condicionados por los adultos u otros niños, también puede ser un llamado de atención para detectar aquello en lo que no les gustaría convertirse.

Disfrazarse ayuda a canalizar las emociones

Disfrazarse de otros personajes también puede tener un gran poder catártico y ayudar a los niños a expresar sus emociones contenidas. Esto porque al representar a otra persona, se sienten más libres y son capaces de desinhibirse, liberar las tensiones y canalizar sus miedos, preocupaciones y ansiedades. No en vano es un buen ejercicio para ayudar a los niños más tímidos a que expresen todo lo que sienten.

En muchos casos, disfrazarse de otras personas también puede servir de entrenamiento para aprender a controlar las emociones y utilizar diversos recursos para su gestión asertiva. De hecho, el juego simbólico es una de las técnicas más utilizadas para enseñar a los niños a dominar reacciones emocionales que se adapten mejor a cada circunstancia.

Es un buen ejercicio para desarrollar las habilidades comunicativas

Disfrazarse también puede ser un buen entrenamiento para fomentar las habilidades comunicativas en la infancia. No solo es un excelente ejercicio para ampliar el vocabulario y mejorar el lenguaje y la expresión oral en los niños, sino que también ejercita la expresión corporal. Además, contribuye a que los niños aprendan cómo reaccionar en determinadas situaciones y a que adopten patrones de comportamiento más asertivos.

Esta actividad también puede contribuir a que los niños se abran con más facilidad a los desconocidos, conozcan a más personas y hagan nuevos amigos. Además, puede enseñarles a trabajar en equipo y mostrarse más colaborativos con quienes les rodean.

Por último, es importante tener en cuenta que para que los niños se beneficien de todas estas ventajas es fundamental que se sientan motivados intrínsecamente para disfrazarse. Obligar a los niños a que encarnen a otros personajes para que aprovechen estos beneficios no solo hará que se sientan incómodos, sino que puede resultar contraproducente.

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