Hijo mío: quiero que tu vida sea mejor que la mía

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Hay tantos tipos de personas como colores en el mundo… y lo mismo ocurre con las madres, hay muchas y todas ellas son diferentes entre sí. Las madres siempre intentan ser la mejor versión de sí mismas… intentan cuidar a sus hijos de la mejor manera que pueden y siempre quieren que la vida de sus pequeños sea mejor que la suya propia, ¡y luchan diariamente para conseguirlo!

Aunque no todas las madres aciertan en cómo hacerlo, también existen madres tóxicas que causan muchas heridas emocionales a sus hijos… Esto es menos común. Lo más habitual es que las madres cuiden de sus hijos con un sentimiento de entrega que no se puede comparar con nada. Una madre siempre estará al lado de sus hijos, incluso cuando ya no esté en este mundo. Incluso en los momentos de confusión de identidad, tu madre siempre estará en tu camino para alumbrarte…

Una madre renuncia a su vida por la de un hijo

Es ley de naturaleza y casi no se puede evitar. Una madre renuncia a todo lo que haga falta para que sus hijos sean felices y disfruten de la vida. Hasta no hace mucho las mujeres al ser madres renunciaban a todo absolutamente porque la sociedad no les permitía prosperar… Si tenían hijos su obligación era cuidar de la casa y de los hijos, hoy, afortunadamente esto ha cambiado y es la mujer la que decide si renuncia o no a su vida, pero aunque no renuncie a su carrera profesional, renunciará a otras cosas.

Ahora cuando renuncian no se sienten obligadas a hacerlo, lo hacen de corazón. Renuncian a salir más con las amigas, renuncian a tener tiempo para ellas, renuncian a cualquier cosa que haga falta para que los hijos crezcan siendo felices. Sus prioridades cambian por completo en cuanto tienen a su bebé en brazos.

La vida de un hijo es más importante

La vida de un hijo es más importante

Una madre lucha con uñas y dientes para conseguir que la vida de sus hijos sea mejor que la suy propia. Se dedican a trabajar para que sus hijos cumplan sus sueños, para que crezcan siendo felices, para que disfruten de la vida, para protegerles, para ayudarles a evolucionar en cualquier aspecto.

Una madre es feliz cuando ve a sus hijos felices, porque su felicidad reside directamente en el corazón de sus hijos. Cuando sus hijos vuelen alto y sepan ser personas autónomas y autosuficientes una madre se sentirá llena de gozo y alegría absoluta porque sabrá que ha hecho un buen trabajo.

El sufrimiento va por dentro

El sufrimiento de una madre se lleva por dentro, cuando una madre ve que sus hijos están mal emocional o físicamente intentará estar fuerte por y para sus hijos pero ese dolor lo llevará por dentro. No hay nada que duela más a una madre que ver el sufrimiento de sus hijos. Pero cuando ven que sus hijos renacen, que luchan y que superan las adversidades ellas se sentirán plenas.

Una madre nunca abandonará a sus hijos, aunque estos le digan que no la necesitan. Su regazo siempre será el mejor refugio para un hijo, tenga la edad que tenga. Una madre sana las heridas de la vida y su compañía siempre será la mejor de todas. Una madre es cariño y comprensión y jamás se encontrará un amor tan puro en ninguna otra parte del mundo. Una madre siempre es la brújula que apunta al norte, es quien alumbra la oscuridad, es la que cura las heridas, la que calma el dolor emocional… ella tiene el poder de regenerarte.

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