Familia

Perspectiva de una madre: 7 cosas que dejan de importar una vez que tienes hijos

La maternidad es difícil, sí. Cambias prioridades, también. Pero, ¡es maravillosa!

Prioridades maternidad
Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

Tanto si siempre has soñado con ser madre, como si te has quedado embarazada sin buscarlo, puedes estar segura de que esto va a cambiar tu vida. De hecho, el vínculo que se va a crear entre tú y tu hijo hará que muchísimas de las cosas que ahora ves como importantes, innegociables o vitales para ti, dejen de tener importancia cuando tengas a tu retoño en brazos. Los cambios físicos y psicológicos que se producen durante la maternidad son tan considerables que llegamos a cambiar como personas en muchísimos más aspectos de lo que podríamos pensar: crecemos como personas, amamos con todo nuestro ser y nos desvelamos a la más mínima. Y esto es, simplemente, insuperable.

Lo que ya no me importa desde que mi príncipe nació

Personalmente, soy mamá de un fantástico varón. Mi hijo vino a este mundo para hacer de mí una mejor persona. Con él, he aprendido lecciones de lo más valiosas: ha cambiado mi vida para mejorarla en todos sus aspectos. Sé que nunca voy a sentirme sola, sé que siempre estará a mi lado. Y esto, sin duda, ha marcado el resto de mi vida.

1. El qué dirán: la intuición de madre siempre va por delante

Ya no me importa el qué dirán los demás. He aprendido, a base de experiencia, que mi criterio como madre debe prevalecer ante todos los demás. Como mamás, tenemos una intuición especial: sabemos qué les sucede a los peques, sabemos cuándo algo no está bien y, sobre todo, cuándo y cómo nos necesitan.

Cuando alguien ajeno a tu hijo (por muy amigo o familia que sea) cuestiona tus decisiones como madre, tus acciones y la manera en la que crías a tu hijo, aléjate sin más. Ten en cuenta dos cosas: la primera, si realmente fuera alguien que buscase lo mejor para vosotros, no te cuestionaría: te ayudaría. Segundo: solo tú sabes lo que es mejor para tu hijo. Nunca lo olvides.

2. Mis caprichos, mis necesidades: ahora, las suyas, primero

Antes de ser madres, todas teníamos nuestros caprichitos. Desde ir a la peluquería, por ejemplo, a comprar un móvil, maquillaje, ropa… En mi caso, era cuidar de mi aspecto: me encanta ir bien vestida y ofrecer siempre la mejor versión de mí. También estudiaba para mejorar, para ayudar a los demás, para crecer como persona.

No obstante, desde que tuve a mi hijo en brazos, no quiero otro tiempo libre que no sea a su lado. Claro que debemos cuidarnos y formarnos, pero esto ya queda en segundo plano. ¿Verdad?

3. Las horas de descanso: su salud, primero

Como mamás, debemos ser cuidadosas: si nosotras no estamos bien, no estaremos bien para el bebé o nuestros hijos a medida que van creciendo. Por ello, es fundamental mantener un buen descanso.

Sin embargo, cuando somos madres y padres, nuestro descanso queda un poco relegado. Lo más importante es estar al lado de nuestro hijo o hija y no solo cuando se encuentran mal. Nos levantamos varias veces por la noche para alimentarle y asegurarnos de que duerma bien, etc. Nuestro descanso, aunque sigue siendo relevante, ya no es lo primero.

4. Tiempo libre con los amigos: el tiempo de calidad con mi hijo no es negociable

Tener amigos hace que la vida sea mucho más alegre y divertida. Pese a que todos podemos tener preferencias diferentes en cuanto al tiempo que dedicamos a nuestra vida social, siempre hay prioridades. Y tener un hijo es una de ellas.

En mi caso, solía ver frecuentemente a mis amigos. Hacíamos planes para ir a cenar, al cine, etc. Sin embargo, cuando nació mi hijo, todo cambió. Sigo en contacto con ellos, son personas a las que mi hijo conoce y con las que se relaciona de maravilla. No obstante, cuando puedo pasar tiempo jugando con mi peque, leyendo o, simplemente, viendo películas infantiles, pierdo de vista el resto. Por mucho que me guste estar con mis amigos, el tiempo que paso con mi hijo no tiene comparación alguna.

Cosas importantes madre

5. ¿Todo en su sitio? ¡Para nada! Ahora, el desorden es felicidad

¿Qué sucede con los amantes del orden? Yo era una de ellas. Siempre quería tener las cosas en su sitio, todo bien organizado. Me molestaba cuando mi hermano, por ejemplo, movía las cosas y yo no podía encontrarlas. Cuando me fui a vivir sola, era el paraíso: todo en su sitio, nada se movía, todo lo encontraba. Ah, pero cuando llegó mi niño… El desorden empezó a formar parte de mi vida. Primero, me pasaba el día recogiendo y nunca acababa. Ahora, hago lo mismo, pero ya no me molesta. He comprendido que tener un poco de desorden en el hogar es la consecuencia de mi más preciado tesoro.

6. Una dieta sana y equilibrada: salir a comer fuera (o rápido) ya no es tan importante

¿Quién no se ha hecho una cena rápida porque no quería cocinar? La mayoría de nosotros. Llegamos cansados del trabajo y lo que menos apetece es meterse en la cocina. Cuando estamos solteros o en pareja, esto es fácil. No tiene consecuencias si lo hacemos de vez en cuanto. Además, mientras tengamos una buena alimentación, no importa el tiempo que pasemos preparándola. Pero, cuando llega el bebé y, más, a medida que va creciendo, esto cambia. Su alimentación es lo primero y nos da igual cuánto tengamos que cocinar o lo cansados que estemos. ¿Cierto?

7. La maternidad, y la paternidad, cambian nuestra perspectiva de la vida

Volvemos a ver películas infantiles, dormimos mucho menos y tenemos menos tiempo para dedicarnos a nosotros mismos. Sin embargo, no hay mayor sensación en el mundo que ser mamá o papá. Los que ya habéis pasado por todo esto, entendéis a lo que me refiero. Y, seguramente, lo compartís. Aquellos que estáis esperando, iros preparando, pues vuestro hijo lo va a cambiar todo. Eso sí: seréis personas mucho más felices, enfocadas y valientes.

  • Fernández, S. B., Vizcaya-Moreno, M. F., & Pérez-Cañaveras, R. M. (2013). Percepción de la transición a la maternidad: estudio fenomenológico en la provincia de Barcelona. Atención Primaria. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2013.04.004

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