Educación

Cuando la sociedad aplasta la curiosidad de los niños

Los niños nacen científicos; es la sociedad, con su rigidez, la que se encarga de acabar con su curiosidad

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La sociedad aplasta la curiosidad de los niños
Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

Los niños nacen curiosos por naturaleza; sin embargo, la sociedad y la educación acaban con su curiosidad y sus ganas de explorar antes de que puedan desarrollar todo su potencial. ¿Cómo sucede esto? ¿Qué podemos hacer para prevenirlo y potenciar las habilidades de nuestros hijos?

¿Por qué los niños pierden su curiosidad sobre lo que les rodea?

Desde bebés, los niños demuestran curiosidad por todo cuanto les rodea: lo observan todo, imitan comportamientos, necesitan tocar todo lo que tienen cerca y llevárselo a la boca cuando son más pequeños. Son pequeños exploradores que nunca se cansan de aprender. Sin embargo, algo sucede a lo largo de su crecimiento y cambian esta actitud tan proactiva por otra más limitante: la influencia de la sociedad en ellos.

Aprendizajes basados en la memorización

Muchos padres y madres nos hemos dado cuenta de la rigidez en la educación escolar de nuestros hijos. Deben aprenderse una gran cantidad de datos, lo que los lleva al aburrimiento y al olvido de dicha información: no hay nada que desmotive más a un niño que el aprendizaje sin manipulación. Es decir, un niño siempre aprenderá si se le motiva y se le deja experimentar y es, precisamente, esta falta de motivación y experimentación la que destaca en el sistema educativo actual.

Cambios en el currículo: pequeños pasos hacia una educación orientada al futuro

Por suerte, son muchos los maestros concienciados de esta necesidad infantil y muchos de ellos desarrollan sus lecciones basándose en la experimentación y no tanto en la memorización de datos. Así mismo, el sistema educativo también va cambiando sus directrices, lo que ofrece un currículo más variado y orientado a las necesidades crecientes de la sociedad. Sin embargo, estos cambios no son lo suficientemente rápidos y los padres deben tomar parte activa en la educación de sus hijos para evitar que estos se desmotiven y pierdan el interés en aprender.

Potenciar la curiosidad en los niños

Potenciar la curiosidad en nuestros hijos es algo que podemos hacer a través de diferentes actividades cotidianas. Así mismo, podemos usar diferentes técnicas para hacer que estudiar sea más divertido.

Incentivar la exploración del entorno

Esto puede ser algo que nos cueste un poco, pero debemos dejar que nuestros hijos exploren. Podemos supervisarles, pero nunca debemos evitar que enfrenten algunas situaciones solo porque queramos protegerles. La sobreprotección no es una buena aliada a la hora de fomentar la curiosidad de un niño; por ello, debemos encontrar un equilibrio sano que no limite sus experiencias.

Hazle preguntas; anímale a que te haga preguntas

Llega una edad en la que los niños solo hacen que preguntarnos el por qué de las cosas. Este es el mejor momento para potenciar su curiosidad, por lo que debemos sacar el máximo partido. Cuando nuestro hijo nos pregunte el por qué de algo, debemos explicárselo detalladamente y hacer que repita lo que le hemos dicho para asegurarnos de que nos ha entendido bien. Así mismo, debemos animarlo a que nos haga preguntas y esto se consigue a través de la comunicación activa, los juegos y compartiendo las tareas domésticas, por ejemplo.

Nutrirlo de experiencias

Podemos llevar a nuestros hijos al parque, quedar con los amigos o, incluso, irnos a un parque temático o museo. Todas estas pequeñas experiencias despertarán el interés de los pequeños, lo que comporta un aprendizaje indirecto de lo más divertido para ellos. Además, también podemos potenciar una gran cantidad de actividades extraescolares con las que puedan ir definiendo sus gustos.

Plantéale retos

Otra buena manera en la que podemos potenciar la curiosidad en nuestros hijos es planteándole retos en forma de juegos. Los juegos de bloques son ideales para ello, como también lo son juegos como el Trivial. Como siempre, debemos valorar la edad de nuestro hijo y ofrecerle retos que se adapten a ella. Si los retos son fáciles, se aburrirán y no conseguiremos nuestro objetivo. Por el contrario, si son demasiado complicados facilitaremos que desarrollen una baja autoestima, así como una aversión a lo nuevo. El equilibrio, pues, resulta fundamental en estos casos.

Haz los deberes interesantes y divertidos

Si tenemos la suerte de poder ayudar a nuestros hijos con los deberes, podremos potenciar mucho más su curiosidad. ¿Cómo? Haciéndole preguntas, traspasando las actividades a algo manual, etc. Por ejemplo, podemos buscar experimentos caseros por Internet para complementar la asignatura de ciencias, o también podemos usar diferentes elementos, como muñecos, libros, etc., para que aprendan las operaciones matemáticas básicas.

Potenciar curiosidad niños

Los cuentos: fundamentales

La lectura es uno de los recursos más valiosos que tenemos a nuestro alcance para potenciar la curiosidad en los niños. Estos pequeños relatos les permiten identificar emociones, explorar nuevos escenarios y obtener muchas experiencias.

Mucha paciencia y amor

Por último, os recordamos que la paciencia y el amor son cruciales a la hora de fomentar cualquier valor en nuestros hijos. Así, no solamente debemos estar abiertos a que nos pregunten constantemente, sino que también debemos respetar sus ritmos. No podemos darles nada muy fácil ni difícil, sino que debemos adaptar cualquier aprendizaje a su edad.

Lo que nunca debemos hacer los padres

Aunque no lo queramos, en ciertas ocasiones, los padres formamos parte de esta sociedad que aplasta la curiosidad de los niños. Por ello, hay ciertos hábitos y prácticas que debemos evitar:

  • Dar respuestas muy cortas que no permitan una conversación más detallada
  • Decirles que no tenemos tiempo y que hablaremos más tarde
  • Falta de interés acerca de sus aficiones
  • Hacerles los deberes para ir más rápido
  • Interferir en exceso en su socialización

Dejando de lado estos hábitos y cambiándolos por aquellos que impliquen observar y analizar, conseguiremos que nuestros hijos desarrollen su curiosidad; así mismo, les estaremos fomentando el pensamiento analítico, una herramienta indispensable para que lleguen a ser adultos exitosos.

El proceso de aprendizaje de los niños debe ser divertido y rico en experiencias si queremos que estos desarrollen su curiosidad y sientan la necesidad de satisfacerla. Por ello, debemos motivarles a experimentar y, sobre todo, a preguntar tanto como quieran.

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