Sí, soy culpable

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Sí, soy culpable como quizá otras muchas madres que también lo serán junto conmigo. La maternidad no es sencilla y si alguien te dice lo contrario, está claro que está equivocado/a. Que no te digan lo que no es… Hoy, muchas madres alzarán la mano porque se sentirán igual… Culpables.

Sí, soy culpable

Me he dado cuenta de que soy culpable de muchas cosas, de una maternidad que parece perfecta pero que en realidad no lo es, ¿quieres entenderlo mejor? Sigue leyendo…

  • Culpable de no poder mantener el control sin alzar la voz.
  • Culpable de levantarme un día con menos paciencia que el día anterior.
  • Culpable de levantarme cansada cada mañana.
  • Culpable de no querer jugar toda la tarde porque también necesito tener un ratito para mí… o eso, o pierdo la cordura, ¡aunque solo sea para tomarme un café sin gritos de fondo!
  • Culpable de no tener la casa recogida siempre y que me dé igual, hay días que prefiero descansar.

¡Y seguiré siendo culpable toda la vida!

También soy culpable por perder los nervios en la tercera rabieta del día (a veces en la primera), por dejarme sucumbir a tus poderes de la manipulación infantil y ceder cuando debía haber mantenido un “NO” más rotundo… pero tus ojitos pudieron conmigo. Sé que ceder es la salida más fácil al problema pero no todos los días tengo la fuerza suficiente para poder luchar, hay días que aunque no me dé todo igual, simplemente necesito estar bien, sin guerras.

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Soy culpable de romper mis reglas, de mentirte cuando no sé responderte, de que me veas llorar cuando se supone que debo ser fuerte. Pero también soy culpable porque soy vulnerable y aunque intento ser fuerte, en muchas ocasiones me quiebro sin poder remediarlo.

Culpable de criticar a otras madres antes de serlo y de ser ahora el tipo de madre que antes criticaba… como las que dejan la tablet a los niños en un restaurante para poder comer tranquilas y hablar con otros adultos sin volvernos locas o poder tomar un café tranquilas, leer o mirar el móvil mientras los niños ven la tele… También por comprar comida poco saludable y chuches de vez en cuando…

Culpable por no saber aprovechar el tiempo cuando los niños duermen y preferir dormir a hacer mil cosas diferentes en casa. Me declaro culpable por sentir que los días son muy lentos y desear fervientemente que llegue la noche para acostar a los niños y que mi cabeza tenga un descanso.

Sí, soy culpable de sentirme imperfecta, de sentir que no soy la mejor para ellos… de equivocarme muchas veces, de perder el control, de no ser aquella madre que soñé para mis hijos, de exigirme más de lo que debería y de llorar por las noches sintiéndome culpable porque pienso que podría haberlo hecho mejor.

Pero después… todo eso se difumina cuando por la noche me abrazas y me dices que me quieres, cuando me dices que soy la mejor mamá del mundo. Tú eres mi mejor juez y tu sonrisa hará que saque fuerzas de debajo de las piedras para intentar ser la mejor, la mejor madre para ti. No siempre tendré días buenos pero el amor que siento por mis hijos sí es perfecto.

Texto inspirado en @WonderMadre

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