Los adolescentes y la privacidad, ¿debes espiar a tu hijo?

La confianza es muy importante entre padres e hijos

Adolescentes y privacidad

Es posible que si tienes un hijo adolescente no te cuente nada acerca de su vida y te sientas confundido o preocupado ante lo que le puede ocurrir, quizá por esto, sientas la necesidad de espiarle para saber que todo está bien, quizá pienses que es una forma de protegerle. ‘Espiar’ tiene una connotación negativa, es algo que se hace de forma disimulada para que otro no se dé cuenta de que estás averiguando cosas sobre él/ella.

Hay padres que piensan que tienen derecho para espiar a sus hijos, pero lo necesario es que haya una relación directa entre la responsabilidad, la coherencia y la honestidad en cuanto a lo que los hijos muestran hacia sus padres y la cantidad de privacidad que se les permite tener en sus dormitorios. Los padres cometen el error de pensar que los hijos no tienen derecho a tener o a guardar secretos.

Necesitan tener su identidad

Los adolescentes necesitan separarse emocionalmente e individualizar, lo que significa que quieren sentir que tienen poder sobre su vida. Todo comienza cuando un niño entra al cuarto de baño, cierra la puerta y se pone incómodo si alguien entra. Es natural en las relaciones humanas que exista este tipo de separación y en la adolescencia es algo que cada vez se ve más claro. Los adolescentes necesitan tener un dormitorio que se convierta en su refugio y donde puedan entrar y cerrar la puerta, deberá tener un lugar donde poder pasar tiempo a solas y que el resto de familia lo respete.

¿Qué es espiar a los hijos adolescentes?

Cuando me refiero al término ‘espiar’ no me refiero a que cojas el coche y le persigas en una cita, si no a que cuando no está en casa mires sus cajones, sus armarios, que mires su teléfono móvil, que accedas a su ordenador a mirar sus carpetas o leer su correo electrónico, que mires su mochilas, que busques cosas en sus bolsillos… o cualquier otra acción que tenga que ver con este tipo de actividades.

Pero incluso, si tu hijo no tiene confianza contigo o no le consideras responsable, tampoco habría una razón para hacer este tipo de acciones. Es necesario que nunca caigas en este error y que respetes los límites que existen entre la privacidad y la responsabilidad de tus hijos. ¿Te gustaría que tus hijos te espiaran? No hagas lo mismo con ellos, es necesario demostrar cómo deben ser responsables y permitir que maduren, y si confías en ellos es muy probable que empiecen a valorar la confianza.

Adolescentes y privacidad, debes espirar hijo

La privacidad es un privilegio, no un derecho

Pero hay que dejar claro a los hijos adolescentes que pueden tener privacidad, siempre y cuando se lo hayan ganado anteriormente. La privacidad y mantener la puerta cerrada es un privilegio que sólo se puede conseguir a través de la confianza, la honestidad y el respeto. Tener privacidad no es un derecho, y tus hijos deben saber que si violan la confianza y la honestidad, lo primero que va a cambiar es que vas a estar mirando con detenimiento qué es lo que ocurre, porque te preocupas por él y quieres que esté bien.

En ocasiones, puede estar justificado mirar sus cajones o bolsillos cuando crees que existe un comportamiento de riesgo o que está en peligro de algún modo… pero este es el precio que pagan las personas que son deshonestas, que mienten o que no se puede confiar. Es necesario que los adolescentes aprendan que la pérdida de confianza de alguien es algo muy poderoso. La confianza no es algo que se deba tomar a la ligera, tanto dentro como fuera de casa. No es ‘espiar’ cuando se deciden tomar medidas adicionales para mantener a tus hijos a salvo de lo que está ocurriendo por culpa de sus malas decisiones. 

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