Educación

5 estrategias efectivas para ayudar a tus hijos con el estrés escolar

Estrés escolar
Jennifer Delgado

Jennifer DelgadoEducadora, psicóloga y psicopedagoga

El estrés no es un problema exclusivo de los adultos. Los niños de todas las edades pueden sentirse estresados, en particular por motivos escolares. Ya sea porque tienen que enfrentarse a un examen difícil o tienen demasiados deberes, la carga escolar puede pesar sobre tus hijos generándoles tensión y ansiedad.

¿Cómo afecta el estrés a los niños?

El estrés se ha revestido de un halo negativo, pero es importante saber que el estrés puede ser positivo. De hecho, el estrés forma parte de la vida y es una respuesta adaptativa y perfectamente normal ante las situaciones desafiantes.

Muchas veces, las demandas de la escuela pueden ser ligeramente estresantes y eso no es malo. Una pequeña dosis de estrés puede ayudar a los niños a mantenerse más atentos y concentrados, dándoles la motivación que necesitan para estudiar más o terminar un proyecto escolar. Ese estrés puede servir para que los niños aprendan a lidiar con situaciones que entrañan cierto grado de tensión, como las pruebas y los exámenes.

Sin embargo, cuando la tensión es excesiva se convierte en estrés y puede llegar a afectar el rendimiento escolar, además de la salud y el bienestar psicológico. Los niveles de estrés elevados afectan la capacidad de los niños para concentrarse, memorizar y aprender, por lo que el rendimiento académico suele caer en picado.

Demasiado estrés también puede terminar generando problemas psicosomáticos como dolores de cabeza o dificultades gastrointestinales, además de afectar la autoestima infantil y disminuir su autoconfianza e incluso conducir a la depresión, como reveló un estudio realizado en la Universidad Central del Sur de China. Para evitar llegar a ese punto, es importante que los padres ayuden a sus hijos a lidiar con el estrés escolar.

Las claves para que los niños lidien con el estrés escolar

1. Ayuda a tu hijo a etiquetar lo que siente

La esfera emocional de los niños es casi tan amplia como la de los adultos, pero muchas veces no pueden nombrar lo que están sintiendo. Por esa razón, como padre a veces te tocará hacer el trabajo de “detective”. Es posible que tu hijo no sea consciente de que está experimentando estrés, pero puedes ayudarle a comprender sus estados emocionales haciendo algunas preguntas sencillas, sobre todo mientras dibuja o juega ya que en esos momentos los niños suelen bajar las barreras.

Dile que has notado que en los últimos tiempos algo le molesta o que ya no se comporta de la misma manera. Anímale a que te cuente lo que está sintiendo y a que encuentre la causa de ese estrés. En ocasiones, el simple hecho de etiquetar una emoción o hablar sobre los sentimientos es suficiente para aliviar su peso. La clave consiste en que tu hijo se sienta cómodo para contarte qué le ocurre, de manera que podáis encontrar una solución entre los dos.

2. Explícale qué es el estrés

Si tu hijo aún es pequeño, es probable que no sepa qué es el estrés. Explicarle qué le ocurre puede ayudarlo a calmarse y comprender las emociones que experimenta. Cuéntale que el estrés es una manera que tiene el cuerpo para prepararse a afrontar las situaciones más complejas y que no es necesariamente negativo, siempre que se mantenga en niveles aceptables.

Puedes recurrir a materiales como el libro ¿Qué puedo hacer cuando me preocupo demasiado?”, por ejemplo, que ha sido escrito para niños mayores de 8 años. Esta obra es una guía práctica para que los peques comprendan el estrés y aprendan a gestionar la ansiedad y las preocupaciones vinculados a ese estado emocional.

3. Enséñale a desglosar las actividades en tareas más sencillas

A menudo el estrés se produce porque nos sentimos sobrepasados. Lo mismo ocurre a los niños. Si deben estudiar mucho para el próximo examen o tienen muchos deberes, pueden sentirse abrumados.

Como padre, puedes enseñarle a dividir los proyectos en tareas que sean más fáciles de gestionar. Si debe hacer deberes de matemáticas, por ejemplo, puede dividir los problemas en grupos de tres y tomar descansos divertidos entre una tarea y otra. Así podrá terminar una actividad que parecía imposible yendo a su ritmo y sin agobiarse. De hecho, se trata de una técnica que también le resultará muy útil para la vida.

También es importante que delimites con tu hijo un horario que le permita completar sus deberes, realizar los proyectos escolares y estudiar para los exámenes sin agobiarse demasiado, sobre todo si parte del estrés se debe a los malos hábitos de planificación o a la procrastinación. Enséñale que cada actividad tiene su momento y que es necesario que dedique tiempo al estudio de manera sistemática. De esta manera, cuando llegue a los niveles superiores ya habrá desarrollado unos hábitos de estudio que le facilitarán extraordinariamente el camino.

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4. Anímale a relajarse

El estrés se acumula cuando no aprendemos a relajarnos. A los niños les pasa lo mismo. Por tanto, necesitan espacios y oportunidades para liberar la presión escolar. Cada pequeño es diferente, de manera que algunos se pueden relajar practicando ejercicio físico y otros pueden comenzar a dar sus primeros pasos en prácticas como la meditación o el mindfulness.

En sentido general, un paseo por la naturaleza, unas horas de juego en el parque o simplemente ver su película favorita y pasar tiempo de calidad en familia lejos de las preocupaciones escolares suele ser suficiente para aliviar el estrés que puede generar el colegio. Las actividades creativas también suelen contribuir a reducir el estrés, además de mejorar el bienestar infantil y ayudarles a sentirse más felices. Por consiguiente, anima a tu hijo a encontrar una pasión creativa como pintar, escribir un diario o armar rompecabezas.

Si le ayudas a crear una rutina relajante todos los días, más adelante, cuando se convierta en un adulto, será más consciente de la importancia de cuidar su salud mental y de reservar unas horas al día para liberar tensiones y reencontrar el equilibrio emocional.

5. Da a cada cosa la importancia que merece

En ocasiones, el estrés escolar es alimentado por las expectativas de los padres y la presión que estos ejercen para que sus hijos obtengan buenas calificaciones. Por supuesto, es importante que los niños estudien, pero también es importante que disfruten del aprendizaje, de manera que este llegue a ser realmente significativo. Como padre, debes ser consciente de que los logros académicos son importantes, pero no a costa del bienestar de tus hijos.

Existen diferentes caminos hacia el éxito, de manera que deberías resaltar valores como la perseverancia, la sinceridad o la motivación. Recuerda constantemente a tus hijos que el éxito se mide a lo largo de la vida, no al final de un semestre o un curso escolar. Y si es posible, háblale de tus propias luchas, retos y fracasos. Eso le ayudará a sentirse mejor y hará que afronte los desafíos escolares con una actitud más equilibrada.

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