Cuando la lactancia materna te hace sentir una esclava feliz

Lactancia materna esclava feliz

Las madres recientes que deciden amamantar a sus bebés entienden que aunque es lo más bonito que puede existir entre una madre y su bebé, también puede ser bastante complicado, tanto a nivel emocional cómo social. Ser madre no es fácil, pero en esta sociedad donde te miran por la calle si amamantas a tu bebé tampoco es lo más cómodo del mundo. La lactancia materna es lo más natural que existe y solo por eso, debe respetarse al máximo.

La lactancia materna puede ser agotadora… Pero siempre se hace con una sonrisa

Las madres lactantes en ocasiones se comparan con los anímales que se ordeñan para conseguir leche como las vacas o las ovejas. Conseguir leche no solo para sus crías, sino también la industria láctea que existe en nuestra sociedad, ya que son muchas personas las que consumen leche de vaca o de oveja y también derivados. Una mujer que tiene que sacarse leche con el extractor de leche porque trabaja o por cualquier otro motivo para poder alimentar a su bebé con su leche se puede sentir de este modo.

Además, las mujeres se sienten en ocasiones esclavas por tener que amamantar cada dos horas a su bebé. Si bien es cierto que es el momento más íntimo entre una madre y su bebé, no podemos negar que en algún momento muchas madres se han podido sentir algo ‘esclavas’ de la lactancia materna, sobre todo cuando estaban cansadas o cuando su pareja ha aprovechado ese tiempo ‘extra’ para hacer otras cosas. Cuando un bebé tiene hambre no hay negociación posible, debe comer para saciar su estómago, sin peros que valgan.

Pero las madres están hechas de ‘otra pasta’ porque esto se lo toman con humor y además de aceptarlo, se sienten bien. Todas las madres pueden sentirse cómo si fuesen una vaca lechera pero la realidad es que es algo que les gusta para poder disfrutar del vínculo con su pequeño, aunque en ocasiones sea bastante cansado.

lactancia materna agotador

Con una teta fuera todo el día y toda la noche

Sí, también es probable que sientas que tus tetas se han convertido en algo ‘público’. ¿Hay alguien de tu entorno que no haya visto ya tus pechos? Estarás todo el día con una teta fuera, pero también gran parte de la noche. Parece que te has convertido en una fábrica de leche y que solo eso importa. Parece que no es tan importante que te duelan los pezones o que debas morder la almohada cuando tu hijo amamanta por culpa de las grietas, lo que importa es que debes amamantarle cada dos horas. Lo sabes, lo aceptas y te sientes feliz por eso, porque la naturaleza te otorga el gran privilegio de alimentar a tu pequeño con tus propios recursos.

Llega también en la vida de toda madre lactante que ve como su hijo comienza a jugar con otras personas, a explorar su entorno… Y que solo la reclama cuando quiere teta o cuando alguna de sus necesidades básicas deben ser atendidas. Puede ser bastante duro sentirse que solo te quieren cuando el bebé tiene hambre… Pero tu hijo te necesita para alimentarse, tu leche le nutre y le permite crecer.

Sea como sea, aunque la lactancia materna a veces te haga sentir una esclava de la teta… No se puede negar que es un momento mágico entre madre y bebé, un momento que se marchará con el tiempo y que no volverá. Pero que tu hijo habrá podido disfrutar de ti, creando un vínculo especial que lo llevará dentro de su corazón durante toda su vida. Aunque siendo adulto no lo recordará, el vínculo que se establece sí permanece para siempre.

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