Educación

Los mejores proverbios budistas para educar a niños felices

Frases de Buda llenas de sabiduría que enseñan a vivir en armonía

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proverbios budistas
Jennifer Delgado

Jennifer DelgadoEducadora, psicóloga y psicopedagoga

Transmitir algunos conceptos budistas a los pequeños desde una edad temprana puede ser una forma para educar a niños más felices y plenos. Contrario a lo que muchos piensan, el budismo no es una religión – o al menos no una religión en el sentido tradicional del término – sino más bien un sistema filosófico que enseña el arte de vivir y se convierte en una fuente de sabiduría y felicidad que enseña a vivir en armonía con la naturaleza, a valorar lo que tenemos y dar más importancia a las experiencias que a las cosas materiales.

10 ideas que acercarán a los niños al budismo

1. “Cuida el exterior tanto como el interior porque todo es uno”

En otras palabras, mente sana en cuerpo sano. Desde pequeños, los niños deben aprender que el ser humano es una unidad física y espiritual y que tan importante cuidar tanto su cuerpo como entrenar la mente, así no se producirá un desequilibrio.

2. “No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita”

El deseo de tener cada vez más termina convirtiéndose a largo plazo en una insondable fuente de insatisfacción. Por eso es esencial enseñar a los niños a valorar lo que tienen y comprender la diferencia entre las necesidades y los deseos.

3. “Da, aunque no tengas más que muy poco que dar”

No es mejor persona aquella que da lo que graciosamente le sobra, sino aquella que comparte lo que apenas le alcanza. Enseñar a los niños a compartir no solo les convertirá en mejores personas, sino que también les ayudará a desprenderse de las cosas materiales.

4. “Si puedes apreciar el milagro que encierra una sola flor, tu vida entera cambiará”

Educar a los niños para que no pierdan la capacidad de asombrarse ante los pequeños detalles de la vida les ayudará a valorar todo lo que les rodea y mantendrá viva su curiosidad, una capacidad clave para abrir su mente al conocimiento y el aprendizaje.

5. “El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.”

No hay mejor forma de combatir cualquier forma de violencia que con una actitud pacífica, y cuanto antes entiendan este mensaje los niños, mejor. Solo cuando los pequeños aprendan a gestionar sus emociones negativas y a controlar su ira, serán capaces de hacerle frente a la violencia de la manera más asertiva.

budismo niños

6. “No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino”

La verdadera felicidad no se encuentra en la meta sino en cada instante del camino que se recorre. Eso significa que no hay necesidad de postergar la felicidad a tener o alcanzar algo, porque se puede trabajar con la vista puesta en ese objetivo y siendo feliz al mismo tiempo.

7. “No vas a ser castigado por tu cólera. Tu cólera te castigará a ti.”

La ira afecta más a quien carga con ella, que a quien está dirigida. Por eso, es importante que los niños aprendan desde pequeños a controlar sus emociones negativas, a solucionar aquello que pueden y dejar ir lo que no les aporta nada positivo.

8. “Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora”

Dejar de vivir en el pasado y no soñar demasiado con el futuro es una de las claves budistas para alcanzar la felicidad. Aprender a estar plenamente presentes y vivir cada momento como si fuese el primero y el último enseñará a los niños a valorar cada experiencia y sacar de ella el máximo provecho.

9. “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”

O lo que es lo mismo, solo nos puede dañar aquello a lo que le conferimos valor e importancia. Este sabio proverbio les puede ahorrar a los pequeños muchos dolores de cabeza, a la vez que les hará conscientes de su papel activo en las diferentes circunstancias de la vida.

10. “Una jarra se llena gota a gota”

La paciencia y la perseverancia son dos de las cualidades más importantes para el budismo ya que, según esta filosofía, no se alcanza por casualidad ninguna meta en la vida sin haberse esforzado lo suficiente. Por eso, es fundamental que los niños aprendan que en la vida cada pequeño esfuerzo cuenta y que para alcanzar cualquier objetivo se empieza con un pequeño paso.

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