Comprar o abrazar; ¿qué se debe hacer cuando hay tristeza?

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Vivimos en una sociedad materialista y consumista, esta es la desgraciada realidad que hace que las personas se vuelvan cada vez más envidiosas e individualistas. Parece que apreciar lo que se tiene está pasado de moda y ser agradecido ya no es de ser un buen nacido. La realidad de todo esto es que los valores de vida que realmente te harán feliz, nunca pasarán de moda. Por eso, es importante que enseñes a tus hijos (y a ti mismo) que si están tristes es mejor que abracen y que en ningún caso les ayudará comprar.

Cuidado con el consumismo

Hay que educar a los hijos para que se den cuenta de que el mensaje implícito del consumismo lleva un valor que no es cierto: si compras objetos serás más feliz. Desgraciadamente es una idea que se ha anclado en la mente de las personas y muchos creen que su felicidad solo está sujeta a la capacidad de consumo y a su poder adquisitivo.

Parece que solo se puede ser “feliz” si se tiene la mejor televisión, el mejor teléfono móvil, el mejor coche o la casa más grande. Parece ser que si tu ropa es más cara, te sentirás mejor y si tienes la casa más grande y el coche más caro, los demás te respetarán más. Las personas sienten estas verdades como ciertas y absolutas y aunque no lo sean, piensan que sí lo son.

Enseña a tus hijos que ganarse la vida haciendo cosas que no les gusta solo por ganar más dinero e impresionar a los demás, no es un modo de vida aceptable. Un traje no te aportará más respeto ante los demás ni tampoco te dará más dignidad que si llevas ropa más sencilla.

Niña materialista y consumista

La emoción y la exclusión social

Cuando se quiere algo y finalmente se compra, al paso de un tiempo te das cuenta de que no era tan importante en tu vida… y cuando esto ocurre, vuelves a comenzar el ciclo del consumismo. Los objetos del consumo no dan sentido a la vida aunque la sociedad intente hacerte creer lo contrario, y es casi vital que enseñes esto al pensamiento de tus hijos para que no se dejen manipular ante el consumismo tan agresivo que existe hoy en día, solo para que las personas gasten su dinero, sin importar nada más.

Se necesita un cambio inminente en la sociedad y los niños son la parte clave para que esto ocurra. Las personas, casi sin darse cuenta, tratan de forma diferente a los que tienen ropa de marca o que tienen un gran coche. Se les trata mejor sin saber por qué ya que sienten que hay que llevarse bien con quien tiene dinero para que otros te respeten.

Que no te engañe el dinero

Es crucial que no te engañe el dinero y que si alguien tiene una forma de vestir sencilla, no hagas como si no le vieras o te burles de su vestimenta. No necesitas cambiar de ropa para que te respeten, no te creas más esas mentiras. La ropa no te da valor y el dinero, tampoco.

El respeto hacia uno mismo es lo que realmente importa porque cuando te quieras y te respetes de verdad, también lo harán los demás. No permitas que los objetos te den valor, porque tú debes tener más valor que cualquier otra cosa en el mundo. Enseña a tus hijos que no deben despreciarse dando más valor a los objetos que a ellos mismos.

Los abrazos SÍ están directamente ligados a la felicidad

Comprar compulsivamente es como cualquier otra adicción, aportan el mismo bienestar esporádico. Una persona que compra mucho puede que sea porque es infeliz y tiene un vacío interior que no se puede llenar con nada. La felicidad nunca estará en los objetos, sean cuáles sean.

La verdadera felicidad se encuentra en las experiencias y no en los objetos. Enseña a tus hijos a abrazar y a viajar en familia para disfrutar de la vida. Una compra no es satisfactorio en la vida, en cambio un beso, un abrazo, una felicitación por hacer algo bien o un paseo por la playa se te quedará, no solo en la memoria, sino también en tu corazón.

Lo que realmente aporta felicidad es sentirse vinculado a la familia y al mundo. Por eso, siendo un miembro activo en tu comunidad y en tu familia, compartiendo el tiempo con tus amigos e interesándote por tu sociedad, será cuando en realidad encuentres la felicidad y puedas transmitir estos grandes valores a tus hijos. ¡No compres lo innecesario y abraza siempre!

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