El segundo hijo es como un terremoto… ¡pero sin el “como”!

Segundo hijo más travieso

Cuando se tiene un segundo hijo se piensa que todo será igual de idílico que cuando se tuvo al primero, pero es bastante diferente cuando la realidad del día a día comienza. Un hijo no tiene que parecerse al otro en nada y si el primero ya es nervioso, ¡prepárate para el segundo!

El segundo hijo

No lo decimos nosotros, lo dice la ciencia (y millones de padres con más de un hijo…). El segundo hijo es mucho más movido o al menos, travieso, que el primero. Quizá sea porque con el primero los padres tienen los sentidos más puestos en el pequeño y lo “controlan” más… No es que sea menos travieso, es que puede estar mejor controlado por sus padres. En cambio, cuando llega el segundo hijo… Los padres ya no pueden tener sus 5 sentidos, porque ahora son dos (o más) hijos a los que atender. Esto le da “rienda suelta” al segundo hijo para hacer más cosas “interesantes”.

Es posible que el orden de nacimiento del hijo influya más en su personalidad y en su vida de lo que se pensaba antiguamente. Pero a pesar de esto, es necesario que los padres sepan cómo manejar las situaciones para que, la rebeldía del segundo hijo no sea demasiado estresante…

segundo hijo

La ciencia lo dice…

Fue en 2005 cuando los investigadores de la Universidad de California publicaron un estudio que dio como resultado  lo que muchos padres ya se esperaban: los segundos hijos en la familia tenían menos éxito en los estudios y en el trabajo que su hermano mayor. El estudio se realizó con familias donde los padres dieron las mismas oportunidades educativas a sus hijos. También se concluyó que los segundos hijos tendrían más probabilidades de tener problemas sociales y personales que los hermanos mayores, algo que les ponía en gran desventaja en comparación con sus hermanos mayores.

Esto ocurría por lo que os comentábamos al principio, ¡porque los padres prestan menos atención al desarrollo del segundo hijo que al del primero! Aunque parezca algo que no puede ser, en realidad es y pasa constantemente, por lo que los padres deben tomar conciencia que igual que criaron a su primer hijo, tendrán que hacerlo con el segundo para que estén en igualdad de condiciones. Un hermano mayor no puede criar a un hermano menor, ni tampoco ser su “canguro” cuando los padres están ocupados… ¡al segundo hijo hay que tratarle igual que se trató al primero! Los padres no deben “bajar la guardia”…

Piensa un poco, ¿cómo sería la personalidad de un niño que sigue el ejemplo constante de su hermano de 4 años? Los resultados pueden ser desastrosos… En este sentido es imprescindible que los padres presten más atención a los segundos hijos y que se controlen las influencias que el primero ejerce sobre el segundo y que no se convierta en un terremoto implacable de menos de un metro de estatura. Es necesario permitir que sean ellos mismos, ¡pero con disciplina positiva y mucho amor sobre los dos!

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