Los viajes aportarán más felicidad a tus hijos que los bienes materiales

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Es mejor gastar el dinero en experiencias que en cosas, porque eso, es lo que realmente te enriquecerá el corazón y la vida. Claro está, si eso te ocurre a ti y tienes hijos, también te permitirá transmitir esto a tus pequeños desde una edad temprana. Se darán cuenta gracias a vuestro estilo de vida, que viajar les aportará una gran riqueza interior que ningún bien material les aportará jamás.

La felicidad

Todo el mundo está en la búsqueda de la felicidad, como si encontrarla fuese lo que realmente necesitan para estar completos. Lo que no se dan cuenta es que la felicidad ya la tienen, solo deben sentirla. Son muchos los economistas que aseguran que la felicidad de las personas es el mejor indicador de salud social que existe. Aunque se sabe que el dinero ayuda a ser feliz, cuando se satisfacen las necesidades básicas, no hace mucho más feliz. Tener dinero te da seguridad, pero la felicidad completa te la dan otras cosas… no materiales.

Pero cuando se tiene ese dinero, ¿cómo se puede gastar? En realidad es un recurso limitado y es necesario saber administrarlo bien para no encontrarse en momentos de necesidad. Las personas piensan que los objetos físicos que duran más tiempo nos harán más felices por su uso prolongado y piensan que eso, les hará más felices que una experiencia como unas vacaciones o un concierto… en realidad esto es erróneo.

El enemigo de la felicidad y la paradoja de Easterlin

Uno de los enemigos de la felicidad es la adaptación. Se compran las cosas para hacernos felices y tener éxito, pero esto solo dura un tiempo. Las cosas nuevas son emocionantes al principio, pero después nos adaptamos a ellas y nos volvemos apáticos ante ellas. Por eso, no le enseñes a tus hijos a comprar el último iPhone o el coche más caro de la gama porque la felicidad se siente gastando el dinero en experiencias como ir a exposiciones de arte, hacer actividades al aire libre, aprender nuevas habilidades o viajar.

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Con la paradoja de Easterlin se sabe que el dinero compra la felicidad, pero sólo hasta cierto punto. Por ejemplo, la forma en que la adaptación afecta a la felicidad se midió en un estudio, que solicitó a las personas que explicasen sobre  su felicidad con cosas materiales y experiencias. Inicialmente, su felicidad con esas compras se clasificó de la misma manera. Pero con el tiempo, la satisfacción de las personas con las cosas que compraron disminuyó, mientras que su satisfacción con las experiencias en las que gastaron su dinero aumentó.

Estos resultados son contrarios a la creencia de que un objeto físico que se mantiene en el tiempo te hará más feliz que una experiencia única. De hecho, una cosa material que está siempre funciona en contra porque hará que puedas adaptarte a ella y se desvanece la emoción convirtiéndose en normalidad. Por eso, las compras materiales se disminuyen y las experiencias se marcan en la identidad de las personas. Las experiencias son lo que realmente nos forma como personas. Realmente te pueden gustar tus cosas materiales. Incluso puedes pensar que parte de tu identidad está conectada a esas cosas, pero sin embargo, permanecen separadas de ti. En contraste, tus experiencias realmente son parte de tu persona. Somos la suma total de nuestras experiencias.

Historias compartidas

Un estudio también demostró que si la experiencia que vive la persona es negativa en su felicidad, cuando tienen la oportunidad de hablar sobre ello, su evaluación de la experiencia aumenta. Algo que podría haber sido estresante en el pasado se puede convertir en una historia divertida en el futuro para contar en el grupo de amigos.

Otra razón es que las experiencias compartidas nos conectan más con otras personas que el consumo compartido. Es mucho más probable que te sientas conectado con alguien con quien hiciste unas vacaciones en Asturias que con alguien que también compró un televisor 4K. Las experiencias se realizan con otras personas y se convierten en historias comunes. E incluso si alguien no estaba contigo cuando tuviste una experiencia en particular, es mucho más probable que te vincules por haber hecho el camino de Santiago en momentos diferentes que por tener la misma pulsera de actividad último modelo.

Una vez que tengáis todas las necesidades básicas satisfechas y dinero para poder mantenerlas… ¿Te das cuenta de la importancia de gastar el dinero en experiencias? Aunque recuerda, que no estarías gastando… ¡estarías invirtiendo en vuestro crecimiento personal!

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