5 actividades de reeducación de la lectoescritura

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Uno de los problemas de aprendizaje más frecuentes entre los niños son las dificultades para leer y escribir. De hecho, se estima que alrededor del 10% de los niños españoles en edad escolar no pueden leer bien. Las dificultades para reconocer los fonemas, el intercambio de letras o los problemas en el trazo son algunas de las complicaciones más comunes, aunque no son las únicas. En este escenario, las técnicas de reeducación de la lectoescritura son una herramienta útil para volver a enseñar a los niños lo que en un primer momento no aprendieron bien.

¿En qué consiste la reeducación de la lectoescritura?

La reeducación de la lectoescritura es un concepto relativamente reciente que se centra en las dificultades para leer o escribir de los niños. Se trata de una intervención psicoeducativa cuyo objetivo radica en reeducar las habilidades de lectoescritura infantil para que los niños superen sus dificultades y puedan escribir o leer con normalidad. En otras palabras, consiste en volver a enseñar a los niños con problemas en la lectoescritura a leer o escribir bien, comenzando prácticamente desde cero.

A diferencia del refuerzo educativo, la reeducación de la lectoescritura no se centra exclusivamente en el desempeño de los niños en esta área, sino que interviene en los factores emocionales y conductuales que afectan su capacidad para aprender. Asimismo, promueve la autonomía y estimula la autoestima infantil, a la vez que inculca hábitos de estudio adecuados para facilitar el aprendizaje.

Sus principios promueven el uso de estrategias de enseñanza estandarizadas cuya eficacia metodológica ha sido comprobada, pero también fomentan el desarrollo de los recursos y potencialidades de cada pequeño. Desde este enfoque, la reeducación de la lectoescritura permite compensar y/o mejorar las deficiencias estimulando las habilidades personales. Esto lo convierte en un recurso ideal para estimular las potencialidades, mejorar la capacidad de aprendizaje y facilitar el logro de los objetivos académicos.

Vale destacar que para conseguir buenos resultados es fundamental identificar las deficiencias y principales fortalezas infantiles. Por eso, en la mayoría de los casos la implementación de este tipo de intervención queda a cargo de psicopedagogos, psicólogos o profesores que cuenten con una preparación en esta área. Sin embargo, existen algunas actividades de reeducación de la lectoescritura muy sencillas que funcionan para la mayoría de los niños con problemas para leer y escribir y que los padres pueden implementar en casa.

5 actividades para reeducar la lectura y escritura en los niños

1. Lectura oral

Básicamente, es un ejercicio en el que los niños tienen que leer en voz alta. También conocido como lectura expresiva, no solo mejorará la pronunciación de los fonemas sino también el ritmo y la entonación. Su uso continuado potencia además las habilidades comunicativas en los niños y les ayudará a ganar soltura y naturalidad. Lo ideal es elegir un texto que a los pequeños les resulte interesante para motivarlos y conseguir que se esfuercen al máximo para comprender las palabras. Al inicio conviene escoger textos sencillos, con oraciones cortas y palabras que comprendan relativamente bien para facilitarles el trabajo, pero a medida que vayan ganando habilidades se recomienda utilizar textos más complejos.

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2. Escribir, leer y representar oraciones

Muchos de los niños con dificultades en la lectoescritura suelen agobiarse con facilidad cuando se encuentran con una palabra compleja. Este ejercicio les ayuda a perder ese miedo y a relacionarse con los fonemas de manera más consciente. La idea consiste en pedirles que escriban una oración corta y luego la lean en voz alta. Luego se les pedirá que dibujen en otro papel cada una de las palabras de la oración con la figura que representa o una relacionada. El objetivo es que los niños se familiaricen con las palabras y las relacionen con estímulos positivos, como el dibujo. Cuando los peques vayan ganando confianza, se pueden introducir términos más complejos para estimular sus habilidades.

3. Copia de textos

Los niños que tienen dificultades para reconocer los fonemas escritos y hablados aprenderán a identificarlos con facilidad gracias a esta sencilla actividad de reeducación. El ejercicio consiste en proponerles textos cortos para que los lean en voz alta y luego los copien en una hoja de papel. Sin duda, es una actividad muy completa que no solo desarrolla la atención y la memoria, sino que también estimula las habilidades lectoras y fomenta las destrezas en la escritura. Para despertar la curiosidad y motivación infantil, se recomienda utilizar textos que les resulten interesantes o que su contenido haga resonancia emocional. Al inicio es aconsejable elegir textos cortos con términos de fácil pronunciación y escritura, pero a medida que los niños ganen habilidades se puede ir aumentando la complejidad de manera gradual.

4. Escribir palabras

Aunque este ejercicio se recomienda especialmente para los niños que cometen omisiones o inversiones durante la escritura, también es útil para entrenar la pronunciación de fonemas. Al trabajar las palabras a partir de sus fonemas, los niños aprenden a identificarlos y pronunciarlos con mayor facilidad, una ventaja que podrán utilizar más adelante para escribir o leer palabras más complejas u oraciones sencillas. Para el ejercicio se debe elaborar una lista de palabras con diferente nivel de dificultad y preferentemente con las estructuras silábicas en las que los pequeños tienen más problemas. Primero pronunciarás cada palabra y les pedirás que escuchen atentamente. Luego, separarás la palabra en sílabas y pedirás a los niños que las repitan detrás de ti. Y, por último, alargarás las sílabas antes de volver a repetir cada palabra completa. Los niños también deben repetirlo.

5. Elaboración de frases

Otro ejercicio muy útil para aplicar la reeducación de la lectoescritura consiste en pedir a los niños que repitan las frases u oraciones que les digas. Luego deberán copiarla en un papel y leerlas en voz alta. Al inicio se recomienda apostar por frases sencillas y con un alto componente emocional para despertar el interés de los niños que puedes elaborar por tu cuenta o sacarlas de algún libro. Sin embargo, a medida que los pequeños vayan dominando la actividad se deben incluir palabras más complejas y frases un poco más largas. También se pueden trabajar las palabras o fonemas que representen más dificultad para los niños, pero incluyendo uno a la vez.

Referencias
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa. (2012) La atención al alumnado con dislexia en el sistema educativo en el contexto de las necesidades específicas de apoyo educativo. Eurydice España-Red Española de Información sobre Educación.
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