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¿Cómo ayudar a tu hijo a dormir mejor? 5 consejos para padres

Crear una buena rutina del sueño es fundamental para que tu hijo pueda conciliar el sueño fácilmente y no se despierte por la noche

Referencias científicas

Este artículo tiene referencias científicas citadas más abajo

Tiempo de lectura4 minutos

Cómo ayudar a mi hijo a dormir mejor

Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

Son muchísimos los niños que tienen problemas a la hora de acostarse, además de poder sufrir episodios de “pesadillas” y “terrores nocturnos” a lo largo de la noche. Mientras que solucionar estos problemas, a veces, puede requerir ayuda psicológica, en la mayoría de los casos se soluciona con una buena higiene del sueño.

¿Por qué les cuesta conciliar el sueño a los niños?

Hay varios motivos por los que puede ser complicado que nuestros hijos concilien el sueño:

  1. Demasiada estimulación antes de acostarse: si dejamos que los niños jueguen con el móvil antes de acostarlos, su cerebro se mantiene activo y, por ende, no identifica el momento de irse a la cama. La melatonina, la sustancia que indica al cerebro que es momento de descansar, no se produce mientras haya luz. La falta de producción de melatonina es una de las principales causas por las que los niños no pueden dormirse.
  2. Miedo a la oscuridad: un miedo frecuente en los niños pequeños es el miedo. Este puede ser miedo a la oscuridad o a separarse de los padres. Si el niño, además, ha estado durmiendo con los padres y se le separa bruscamente, este puede desarrollar un pequeño trauma, algo que no le permitirá conciliar el sueño al no sentirse seguro.

Además de estos dos factores principales, hay muchas otras causas por las que los niños pueden tener dificultades a la hora de irse a la cama o de sostener el sueño durante horas. Por ello, es importante revisar ciertas rutinas que pueden afectar a su descanso.

5 consejos para que los niños concilien el sueño fácilmente

Los psicólogos infantiles apuestan por crear, y mantener, una rutina saludable antes de irse a la cama si queremos que nuestros hijos puedan dormirse fácilmente y descansar las horas que necesitan.

Establecer la rutina de irse a la cama

No hay una rutina única que implementar en la familia para mejorar el sueño de nuestros hijos, pues depende mucho de la organización establecida. Sin embargo, una de las que mejor funciona es: bañar al niño y darle de cenar (o viceversa), cepillarse los dientes, llevarlo a su cama y leerle un cuento. En algunas ocasiones, la lectura ya propicia el sueño, aunque en otros momentos, será necesario que nos quedemos al lado de nuestro hijo hasta que consiga dormirse.

Las siestas, controladas

Además de la rutina mencionada, es crucial que el niño no duerma demasiado durante el día. A cada edad le corresponden unas horas de sueño, las cuales se reparten ente las horas nocturnas y las diurnas. Si nos excedemos en el sueño diurno, pueden aparecer problemas para el sueño nocturno. Por ello, las horas de siesta deben estar controladas y deben reducirse en función de la edad, y energía, de cada niño.

Moderar la actividad antes de ir a la cama

Es aconsejable no estimular a los niños en exceso antes de irse a la cama. Por este motivo, es fundamental no dejarles usar el móvil antes de acostarse. Así mismo, la televisión también debe ser supervisada, sino eliminada. En el caso de que, por organización familiar, el niño esté expuesto a cualquier dispositivo, es importante que el contenido que se visualiza sea tranquilo. Además, debemos disminuir la luz que emite la pantalla o utilizar el modo oscuro o noche. De este modo, la luz que percibe el cerebro del niño afectará menos a la producción de melatonina.

Los deportes: cuanto antes mejor

Los deportes son de lo más recomendados, a cualquier edad. Por ello, que los niños realicen algunas horas de deporte a lo largo de la semana es algo que les ayuda a crecer y desarrollarse correctamente. Sin embargo, en algunas ocasiones, el deporte puede afectar la conciliación del sueño si se hace en las últimas horas de la tarde. Por ello, y pese a que los horarios escolares son los que marcan la rutina de la familia, deberíamos limitar estas actividades.

Cenas ligeras

Por último, cabe mencionar la alimentación de los niños: esta debe ser lo más variada y equilibrada posible. Sin embargo, deben evitarse las cenas pesadas con alimentos que pueden ser complicados de digerir. Por este motivo, es vital ofrecer verduras, frutas, caldos o carnes blancas durante la cena.

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¿Por qué son importantes los objetos de apego infantiles?

Si nuestro niño tiene un objeto de apego, ya sea el chupete o un muñeco, no debemos retirarlo bruscamente. De hecho, no es necesario ni retirarlo, pues él solito lo hará cuando se sienta preparado. No debemos caer en comparativas como “El hijo de mi amiga dejó ya el osito y el mío no. Va tarde”. Cada niño tiene su ritmo propio y este debe respetarse, pues es el ritmo al que su cerebro va madurando. Debe pasar por todas las etapas, por lo que es vital no forzarle a vivir situaciones para las que no está preparado.

Sin embargo, en este punto, el chupete es de especial interés: podremos seguir dejando que el niño lo use a criterio del pediatra. Es decir, mientras este no sea un impedimento para el desarrollo de los dientes y el paladar, posiblemente no habrá motivo para retirarlo. No obstante, siempre debemos seguir las directrices de su pediatra y, llegado el momento, sustituir este objeto por otro. Y, este paso, debemos hacerlo con sumo cuidado.

¿Cuándo visitar a un psicólogo infantil?

Si el insomnio de nuestro hijo se alarga en el tiempo y se presenta frecuentemente a lo largo de la semana, es recomendable visitar a un psicólogo infantil. Este profesional podrá analizar el caso y descubrir si hay algo físico o psicológico que no permite al niño dormir tranquilamente. Además, es posible que deba hacerse un tratamiento, sobre todo, si el motivo del insomnio está relacionado con pesadillas constantes o un miedo exagerado a la separación de los padres.

El sueño infantil debe ser placentero y proporcionarle el descanso necesario. Cuando a un niño le cuesta conciliar el sueño o permanecer dormido toda la noche, deben identificarse las causas cuanto antes y buscar soluciones para tratar este problema. Seguir una buena rutina del sueño puede ser suficiente para evitar o solucionar este problema. Sin embargo, en algunos casos, puede ser necesaria la ayuda de un profesional.

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