Corregir a los hijos es un gran acto de amor

Corregir niños respeto

“Corrige a tiempo para no arrepentirte después” es una frase acertada que todos los padres debemos tener en cuenta cuando criamos a nuestros hijos. Hay muchas formas de corregir, y en este caso, nos referimos a una crianza respetuosa donde el amor siempre es la base de todo. Corregir a los hijos es un acto de amor, siempre y cuando se haga desde el corazón y nunca desde el ego o el resentimiento.

En décadas anteriores, padres que ahora son abuelos, decían con frecuencia en la crianza de sus hijos: “prefiero que llores tú hoy, a tener que llorar yo mañana”. Cuando se es padre, se entiende mejor esta afirmación… Y es que cuando se corrige a los hijos, tengan la edad que tengan, es probable que acaben llorando. Ya sea por corregirles un comportamiento, por evitarles que lo cometan o por cumplir unas normas que son necesarias para y por su desarrollo.

Corregir a nuestros hijos no es fácil, y en muchas ocasiones no es agradable. Los niños se muestran reticentes e incluso, puede estallar una guerra emocional en casa. Pero es necesario que ocurra para que de esta manera, los niños aprendan que somos sus figuras de autoridad, respeto y que todo lo que hacemos es por su bien y no por nuestro capricho.

Si respetas y amas a tus hijos, debes corregirles

Hay padres permisivos que piensan que cuando permiten a sus hijos hacer lo que quieren sin normas ni límites, se sentirán más queridos. Nada más lejos de la realidad, es más, unos padres que no saben poner normas a sus hijos solo estarán criando a niños inseguros, inestables emocionalmente y posibles niños tiranos.

Por otra parte, los padres que sí saben la importancia que tiene corregir a los hijos, puede que en alguna ocasión se sientan en la encrucijada de corregir una conducta o dejarla pasar. Es decir, deben reflexionar si esa conducta en concreto, no es lo suficientemente importante como para corregirla.

Los niños, ante una negativa de los padres pueden tener una reacción bastante negativa, como un llanto, rabieta o un enfado grande. Esto es normal puesto que aún no tienen un buen control de gestión emocional y tú eres su guía en todos los aspectos. En este sentido, por eso resulta tan importante corregir a los hijos siempre desde la calma, el amor, el respeto y la paciencia.

Cuando tu hijo llora porque le has corregido, es normal que sientas dolor, pero esto no debe hacer que recules y le permitas ciertos comportamientos solo por no escucharle enfadado. Poner normas y límites en la crianza no significa acabar con su libertad, simplemente es darle opciones para que escoja el mejor camino con criterio propio.

Corregir hijos amor

Utiliza el “no” cuando sea necesario

Para educar a los hijos y poder corregirles, se necesita utilizar la palabra “no” más veces de las que nos imaginamos. Para que los niños tengan voluntad para hacer algo dentro de su educación, hay que dar negativas.

La frustración que experimentan no siempre es negativa, es más, es necesaria ya que es una forma de aprender que no siempre se puede tener lo que uno quiere. Si tienen la edad suficiente para comprender esa negativa, será necesario explicarles la causa de la negativa y las consecuencias de sus acciones.

Pero la negativa no hay que darla de manera punitiva ni con enfado, siempre desde el respeto y el amor hacia nuestros hijos. Es fundamental que comprendan por qué hemos tenido que corregirles y en el caso de que ocurra, por qué están llorando. Es importante que como padres, recordemos que corregir a los hijos no es robarle la libertad, sino que sean capaces de disfrutar de ella siempre y cuando sepan respetar los límites establecidos.

Hay que hacerles entender a nuestros hijos que si no sintiésemos el amor tan profundo hacia ellos y no quisiéramos lo mejor para ellos, no les corregiríamos. Pero es necesario aprender lecciones en la vida y nuestra labor es guiarles para que sepan, en el futuro, ser personas independientes y responsables de ellos mismos y de los demás. Si realmente quieres a tus hijos, es importante corregirles siempre que sea oportuno pero desde el profundo respeto y el cariño hacia ellos para cuidar vuestro vínculo emocional.

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