Familia

5 motivos por los que los padres siguen juntos, aunque ya no estén enamorados

Comprende por qué algunos padres eligen la unión por encima del amor perdido.

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Jennifer Delgado

Jennifer DelgadoEducadora, psicóloga y psicopedagoga

La mayoría de los padres saben que una relación de pareja se va transformando con el paso del tiempo. A la pasión y enamoramiento inicial, suele seguirle un amor más maduro que acepta los “defectos” del otro y brinda la libertad necesaria para que cada uno pueda mostrarse tal cual es. Es una etapa en la que quizá las mariposas en el estómago ya se han ido, pero en la que existe una mayor compenetración y entendimiento. Sin embargo, aunque a menudo suele ser una etapa preciosa que brinda mayor seguridad y estabilidad a la pareja, hay ocasiones en las que las cosas se tuercen y el amor termina extinguiéndose

No suele ser algo que sucede de un día a otro, a menudo pasan semanas, meses o años antes de que los padres se den cuenta de que el amor se ha esfumado. En estos casos, muchas parejas deciden separarse para continuar con sus vidas, pero no siempre es una decisión fácil, sobre todo si existen hijos de por medio u otros intereses comunes. Por eso, hay ocasiones en las que, aunque se ha terminado el amor, los padres deciden permanecer unidos.   

Las razones más comunes por las que los padres permanecen unidos tras el fin del amor

A veces el amor termina y no se puede hacer nada por recomponer los trozos rotos. Sin embargo, más allá del amor, existen muchas otras razones por las que a veces muchas parejas deciden permanecer juntas. He aquí algunos de los motivos más comunes por los que los padres permanecen unidos, a pesar de ya no estar enamorados.

1. Hijos en común

Los hijos son uno de los motivos más habituales por los que los padres permanecen juntos a pesar de ya no estar enamorados. En la mayoría de los casos, tienen miedo a hacerles daño a los hijos o no poderles brindar la estabilidad o el apoyo que necesitan durante su crecimiento. Por eso, prefieren permanecer unidos, aferrados a las costumbres familiares al menos hasta que los hijos crezcan y estén preparados para afrontar la separación. El problema en estos casos la separación se va postergando hasta que los hijos se van de casa, un momento en el que los padres se sienten demasiado mayores como para recomenzar sus vidas cada uno por su lado. 

2. Presión familiar

Más allá de los hijos, muchas parejas también deciden seguir juntas por la presión de sus padres, hermanos u otros familiares. “Tienes que pensar en tus hijos”, “¿qué pasará si se separan ahora?” o “Igual deberías darle una segunda oportunidad” son algunos de los comentarios que pueden recibir y que les hace dudar sobre si es conveniente o no separarse. Esto sumado a las expectativas familiares, el miedo a ser juzgados o al hecho de tener que volver a la casa de los padres por no poder permitirse vivir solo o tener que pedir ayuda a los hermanos para cuidar de los niños hace que muchas parejas prefieran seguir juntas que tomar caminos separados.

3. Miedo a la soledad

“Mejor mal acompañados que solos” es una de las máximas de muchas de las parejas que prefieren seguir unidas a separarse. Es habitual sobre todo en los padres que llevan juntos mucho tiempo y se han acostumbrado a la vida familiar, de manera que les da miedo volver a la vida de solteros y sentirse solos. El miedo a estar solos, a no tener con quien conversar en casa, ni nadie que les ayude en el día a día, sobre todo si hay niños de por medio, es una de las razones por las que muchos padres prefieren permanecer unidos, aunque ya no estén enamorados. La soledad puede dar mucho miedo, sobre todo si nunca se ha aprendido a estar solo con uno mismo. 

padres separados

4. Dependencia 

Una hipoteca o alquiler juntos, un negocio familiar o la incapacidad de mantenerse solo económicamente es otro de los motivos que llevan a muchos padres a permanecer unidos a pesar de ya no quererse. El temor a tener que sacarse las castañas del fuego por sí mismo o no contar con un apoyo económico cuando las cosas van mal suele ser un buen detonante para que muchas parejas decidan seguir juntas, aunque el amor haya llegado a su fin. De la misma manera, hay parejas que toman esta decisión debido a la gran dependencia emocional que tienen una de la otra que les impide seguir libremente su propio camino. 

5. Temor al cambio

El miedo a lo desconocido es otra de las razones más habituales por las que muchos padres deciden no separarse, aunque ya no se amen. Sin duda, poner fin a una relación implica numerosos cambios, desde la búsqueda de un nuevo lugar, la implementación de nuevas rutinas o incluso conocer a nuevas personas y esto puede generar un poco de temor, sobre todo si se lleva mucho tiempo en una relación de pareja. De ahí que muchas parejas deciden permanecer unida bajo el precepto de que es mejor un malo conocido que un bueno por conocer

¿Es una buena idea seguir con tu pareja, aunque ya no la quieras?

Vale destacar que, si bien todos estos motivos son perfectamente válidos para continuar con una relación de pareja, no deberían ser la única razón por la que decides seguir junto a la otra persona. La vida en pareja puede ser sumamente compleja, pero cuando sus cimientos comienzan a resquebrajarse y ya no eres feliz con la otra persona es momento de replantearse vuestra vida juntos y encontrar soluciones para los problemas que más os preocupan. 

Una separación no tiene que suponer un trauma para los niños, afectar la relación familiar o tu autoestima. Bien gestionada puede convertirse incluso en una gran enseñanza de vida para tus hijos, las personas que te rodean y para ti mismo. Para ello es importante que ambas partes os sinceréis y estéis dispuestos a encontrar la mejor solución para todos, sin comprometer vuestros sentimientos y bienestar emocional. Porque, aunque te niegues a aceptarlo, a veces es mejor estar solo que mal acompañado.

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