Educación, Familia

Qué hacer si tu hijo no quiere ir a la escuela

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Hijo no quiere ir al colegio
Mª José Roldán

Mª José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Hay niños que de repente dicen que no quieren ir a la escuela y se niegan en rotundo a ir. Cuando esto ocurre los padres no entienden bien por qué ocurre porque desde fuera puede parecer que al niño o a la niña le gusta su maestra y compañeros. Si de repente tu hijo no quiere ir a la escuela, es necesario descubrir qué está pasando para poder ponerle una solución.

En ocasiones puede ser que los niños hayan estado malitos y al quedarse en casa vieron la televisión todo lo que querían y no tuvieron que seguir las rutinas escolares… algo realmente tentador para seguir haciendo. Pero también pueden haber otros motivos por los que un niño finja estar enfermo para no ir a la escuela o por lo que proteste cada mañana. Aunque a veces puede ser solo un pequeño paso hacia la independencia también puede significar problemas de ansiedad. Sea cual sea la causa, hay estrategias que te ayudarán a saber qué ocurre y a que vuelva a la escuela.

Reconoce sus miedos

A veces los padres pensamos que los primeros años de la escuela son fáciles y divertidos, pero para los niños, la escuela es un trabajo realmente duro. Seguir las reglas y las prácticas de nuevas habilidades requiere energía y esfuerzo. Si tu hijo ha tenido unas vacaciones o incluso si ha estado enfermo, puede ser que prefiera estar en casa que volver a la escuela.

Además, es a partir de los 5 años cuando hay un aumento natural de ansiedad, ya que los niños comienzan a entender que las personas podemos ser vulnerables. No importa lo estable que es tu vida, los niños pueden desarrollar temores y preocupaciones acerca de la muerte. Los niños con estos miedos pueden pensar que mientras están en la escuela a sus padres les puede pasar algo malo.

Hijo que no quiere ir a la escuela

Evalúa si realmente está enfermo

En ocasiones los niños no quieren ir a la escuela porque el hogar es un lugar mejor donde estar. La solución es que el hogar cuando hay escuela y no van sea un lugar aburrido. Si tu hijo/a se queja de dolor de cabeza por la mañana, evalúa si realmente está enfermo/a o no. Si no hay fiebre, vómitos u otros síntomas, llévale a la escuela. Le puedes decir que si se encuentra peor irás a recogerle más tarde para llevarle al médico.

Los días que realmente esté enfermo/a y se quede en casa, como es normal deberás cuidar de su salud, pero no todo el tiempo será tele y chuches. Cuando se está enfermo hay que estar en la cama. Cuando tu hijo/a se dé cuenta de que estar enfermo no es divertido, probablemente querrá volver a la escuela.

Habla sobre lo que le ocurre

Es probable que a tu hijo/a le esté preocupando un problema específico como quizá que sufre bullying o que siente que las tareas son demasiado complicadas. Habla con tu hijo para que verbalice qué le ocurre exactamente para encontrar el verdadero problema y después, buscar las soluciones.

Si es necesario acude a hablar con el maestro para ver si él o ella ha visto algo extraño en su comportamiento, también puede ser útil llevar un objeto de consuelo o una foto familiar en la mochila para que pueda verla cuando se sienta con ansiedad.

Aborda problemas más profundos

Si tu hijo sigue resistiéndose a ir a la escuela y está tan angustiado que no puede dejar de llorar o muestra señales de ansiedad, tiene pesadillas, tiene miedo de quedarse solo… Entonces acude a tu pediatra para que te derive a un terapeuta que se centre en la ansiedad infantil. También será necesario que acudas a la escuela para ver si es que ocurre algo que le esté haciendo estar mal emocionalmente a tu hijo/a. 

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