Lección para tu hija: no hay nada más valioso que su propio respeto

Respeto una misma

Tu hija debe saber desde bien pequeña que no hay nada más valioso en la vida que el respeto que sienta por ella misma. Cualquier mujer sabe que serlo no es tarea sencilla y si echamos la mirada atrás en el tiempo, podemos ser conscientes de que ser mujer en épocas anteriores era aún más complicado.

Son demasiadas las mentes obsoletas que siguen pensando que la mujer es un ser “débil” (cuando en realidad es todo lo contrario…). ¿Te gustaría ver a un hombre con dolores de contracciones de parto durante solo 5 minutos? O sin llegar tan lejos, un rato de dolores de menstruación… Aunque no hace falta ser tan extremista, la realidad es que las mujeres somos igual de válidas que los hombres en cualquier ámbito.

El respeto por ella misma

Es por todo esto que resulta crucial que una madre le enseñe a su hija que no hay nada más valioso en este mundo que el respeto que ella tenga hacia ella misma. Muy por encima del respeto que los demás puedan tenerle… Porque si ella se respeta, automáticamente el respeto de los demás vendrá solo.

Vivimos en una sociedad donde hay personas maravillosas pero también hay gente mala que disfruta viendo la derrota del otro. Hay que ser fuerte y tener confianza en una misma para poder demostrar lo que una vale. La sociedad envidiosa y tóxica en la que nos encontramos puede hacer que no sea sencillo, pero no será imposible si realmente se quiere conseguir grandes cosas.

Tu hija necesita que le llenes de amor propio y que se sienta capaz de lograr cualquier cosa que se proponga. Su autoestima se verá reforzada y lo que es más importante, aprenderá a creer en ella misma.

Aprender a poner límites fuertes

En la sociedad en la que vivimos, a las mujeres se nos exige mucho y es importante aprender a poner límites claros y que nadie intente estar por encima nuestro. Cuando se le enseña a una niña a respetarse se hará respetar por los demás, algo que le permitirá tener una conducta adecuada en la vida, tanto en el presente como en su futuro.

Todo esto también tiene que ver con otro aspecto fundamental dentro del respeto, y es que además de respetar su personalidad, debe respetar y aceptar su cuerpo. Hacerle ver que su belleza real está en su interior y que los cánones de belleza irreales que existen en la sociedad no definen quién es en absoluto.

Respeto hijas

Las comparaciones son odiosas y nunca tendrá que compararse con otras personas para sentirse mejor ni peor. Ella es suficiente tal y como es, ella, su cuerpo y su personalidad es perfecta tal y como es por lo que no tiene que pensar en ser de una manera que no es.

La apariencia no lo es todo, y nunca hay que juzgar un libro por su portada. Lo que importa verdaderamente es lo que una persona tiene dentro de sí misma.

Ccumplir sus propias expectativas

Otro aspecto fundamental dentro del respeto, es enseñar a nuestras hijas a que sean capaces de cumplir sus propias expectativas, en lugar de las expectativas de otras personas. Debe sentir y hacer lo que su corazón dicte. Pensar y actuar por ella misma y no dejarse marcar el camino por los demás. Su fuerza es más que suficiente para que pueda crear su propio camino.

Para conseguir esto es necesario trabajar la inteligencia emocional desde que son pequeñas. Enseñarles que el respeto hacia una misma es algo que se debe ganar desde su más tierna infancia. Entender cuáles son los valores y la actitud a seguir ante la vida, a entenderse a ella misma y comprender a los demás.

Las mujeres no tienen porqué ser delicadas y la fuerza no solo es cosa de niños u hombres. Las mujeres podemos ser rosas delicadas, pero también tenemos espinas que nos protegen si sabemos cómo utilizarlas correctamente. Podemos ser como queramos, solo debemos confiar en nosotras mismas y en todas nuestras capacidades.

Enseña a tu hija a que el respeto hacia ella misma es lo primero que debe tener en cuenta para cultivar su personalidad. Si ella se respeta, los demás también lo harán. Y recuerda, para que empiece a respetarse, primero deberás respetarla tú y aceptarla tal y como es.

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