Niños buenos e inocentes: edúcales para que no abusen de ellos

Niño bueno

Cada niño tiene su propia personalidad, pero lo que está claro es que hay niños que son muy buenos y tienen un corazón bondadoso. La inmadurez que corresponde al desarrollo de los niños, hace que esa bondad se convierta en inocencia. Cuando son tan buenos, pueden ser objetivo de otros niños con actitudes más maliciosas o pícaras que pueden abusar de su bondad innata.

Los niños, desde que nacen pueden tener tendencia a ser nerviosos, tranquilos, irritables, asustadizos, buenos, empáticos, etc. Quizá tu hijo sea un niño tranquilo, responsable, con empatía, protector… Si es así, es importante que le eduques de manera que esa parte tan bonita de su personalidad no cambie, pero al mismo tiempo sepa cómo protegerse para que no haya otras personas que abusen de su bonito corazón.

¿Cómo son los niños buenos e inocentes?

Un niño bueno, inocente y con bondad en su corazón será de los niños que siempre estén dispuestos a ayudar a otros, incluso antes de pensar en sí mismos. Es capaz de hacer cosas que no quiere hacer solo para no disgustar a otros.

Son niños responsables que intentan hacer todo por sí mismos, para que otros no les ayuden ni que nadie piense que “son una carga”. En ningún momento mostrarán emociones de ira o demasiado agresivas… Piensan que esas emociones no les sirven para nada.

Les gusta relacionarse más con los adultos porque no quieren sentirse mal a causa de los conflictos que puedan surgir con otros niños de su edad. No tienen buenas habilidades de resolución de conflictos y les cuesta comunicarse correctamente con otros. Normalmente son niños tímidos.

No le sobreprotejas: dale herramientas

Cuando se tiene un hijo con estas características personales, es normal que se le quiera proteger de alguna manera. Pero “sobreproteger” es un error que no permitirá a los niños avanzar y tampoco les permitirá crecer emocionalmente.

Para un padre, este tipo de personalidad en los niños parece lo ideal porque son “dóciles” y “obedientes”. No molestan, apenas hacen ruido… Parece que son los niños perfectos. Pero en realidad, son frágiles y necesitan herramientas para poder saber cómo enfrentarse a la vida. En caso contrario, podrían tener problemas emocionales en el futuro.

Un comportamiento sumiso nunca es un comportamiento correcto para la vida y por eso, hay que permitirle ser bueno, ¡por supuesto! Pero con valores y con el amor propio suficiente para que pueda defenderse del mundo que le rodea y que los abusones no se aprovechen de su bondad.

Niños buenos e inocentes

Cómo educar a tu hijo

Por eso, es buena idea que aprendas algunos consejos para educar a ese niño tan bueno que tienes en casa, con ese corazón de oro. Que nadie se lo corrompa nunca, pero que sepa que el mundo no es tan bonito como lo pintan en los cuentos y que depende de su perspectiva de la vida podrá ser más feliz o menos…

Comunícate con tu hijo

Trabaja la confianza y la comunicación con tu hijo. Habla con él, escúchale sin juzgarle, nunca digas que algo que le preocupa no es importante. La buena comunicación hará que tu hijo sienta la confianza suficiente para pedirte ayuda siempre que lo necesite; por ejemplo, si está sufriendo acoso escolar.

Pon normas y límites

Aunque tu hijo siempre sea obediente y “dócil”, eso no quita la importancia de establecer normas y límites en el hogar. Siempre deberá haber en el hogar normas y límites adecuados a la edad de tu hijo, pero sin que sea una disciplina que haga que tu hijo se convierta en una persona sumisa. Dale opciones, permite que escoja… busca el equilibrio.

Cuida la autoestima de tu hijo

Como padre o madre es tu deber esforzarte lo suficiente para que tu hijo jamás se sienta inferior a otros. Es importante reforzar la autoestima de tu hijo siempre que tengas la oportunidad. Mejora sus habilidades de comunicación, de resolución de conflictos… también ayúdale a socializar y a hacer amigos con los que se sienta seguro y comprendido.

Dale autonomía

No sobreprotejas a tu hijo. Necesita autonomía para sentir la satisfacción de hacer las cosas bien por sí mismo pero también sentir la frustración cuando las cosas salen mal para aprender de los errores. Dale responsabilidades en el hogar y ayúdale a encontrar metas adecuadas para su edad y su capacidad personal.

Es fundamental que tu hijo sepa que lo que importa no es ganar ni ser el mejor, sino ir superándose poco a poco a sí mismo. Así comenzará a pensar por sí mismo, a tener pensamiento crítico y a no dejarse llevar por lo que otros digan u opinen. Tendrá su propio criterio y sabrá tomar sus propias decisiones.

Enséñale a decir “no” y a identificar malas conductas

Es importante que los niños sepan que decir “no” es bueno y saludable. Tu hijo no tiene que hacer nada que no le guste hacer y mucho menos si se siente obligado a hacerlo. Además, también es muy importante enseñarle qué comportamientos, palabras o acciones se consideran inapropiadas para que sepa poner distancia emocional y límites a tiempo, así como a buscar ayuda de forma inmediata ante un posible acoso.

Bibliografía

Nelsen, J. (2007) Cómo educar con firmeza y cariño. Editorial: Medici

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