Señales que revelan que tu hijo es infeliz

Hijo infeliz

Es una gran verdad que todos los padres del mundo quieren que sus hijos sean felices… pero no siempre lo son. Es importante que los padres sean conscientes de que la felicidad es un camino y no una meta. Solo de esta manera podrán disfrutar de la vida, de los pequeños detalles… y enseñárselo a sus hijos.

Ver a un niño feliz hace que se te llene el alma de emociones positivas. Su sonrisa, sus gestos, su manera de comportarse muestra que ese niño es feliz… y los padres disfrutan sintiendo esa buena energía que transmite su pequeño. Pero hay veces que los niños no son felices y también hay señales que lo demuestran.

Identifica si tu hijo no es feliz

Para identificar si tu hijo no es feliz, lo primero que deberás hacer es observarle. Observar si tiene ciertos comportamientos que te estarían indicando que algo no marcha bien, que realmente tu pequeño no está siendo feliz pero no sabe decirlo de otro modo que no sea a través de su comportamiento.

Es importante saber que los niños pequeños, muestran sus emociones a través de sus acciones porque ellos sienten mucho pero no saben qué significa. Son los adultos los que deben identificar esas emociones y enseñar a los niños no solo lo que significan, sino también, a entenderlas para saber qué dicen cada una de ellas y por qué surgen. Solo de esa manera el pequeño podrá identificarlas con el paso del tiempo y tener una mejor gestión emocional.

En muchas ocasiones, será el instinto de una madre o la gran observación de un padre los que puedan dar la voz de alarma cuando vean que su hijo no es feliz. Habrá que tomar medidas para que el pequeño entienda esas emociones que le inundan y cambiarlas por otras que le haga sentir mejor en todos los aspectos.

Hijo NO es feliz

Señales de que tu hijo no es feliz

A continuación vamos a comentarte algunas de las señales o comportamientos que tu hijo puede presentar y que te estarán diciendo claramente que tu hijo no es feliz y que su comportamiento solo es una forma de pedirte ayuda ante su sufrimiento interno. Estas señales no solo pueden aparecer en niños pequeños, sino también en niños más mayores…. No pierdas detalle:

  • Sonríe poco o no tiene ganas de reírse
  • No quiere jugar con otros niños
  • Juega solo o no juega
  • Suele tener un comportamiento irritable o se muestra frustrado (y tiene buena salud física)
  • Cambia su comportamiento de manera repentina (por ejemplo, tiene un comportamiento reservado o agresivo de repente, cuando antes no era así)
  • Tiene cambios de humor sin ninguna razón aparente y de repente
  • Tiene respuestas emocionales explosivas
  • Suele ponerse enfermo a menudo (o tiene síntomas frecuentes como dolores de barriga, vómitos, malestar general, etc. sin saber por qué)
  • Pierde las ganas de comer
  • Suele tener pesadillas
  • Parece que tiene un retraso evolutivo porque controlaba los esfínteres y de repente comienza a tener escapes
  • No quiere ir al colegio
  • No tiene o no quiere amigos
  • Cuando juega lo hace con violencia
  • Se queja a menudo de cualquier cosa
  • Se aísla de los demás
  • No le interesa la vida familiar

Estas son algunas señales de advertencia pero pueden haber otras y es importante observar al pequeño por si se ven cambios de comportamiento en él y/o si hace cosas que antes no hacía. Merece la pena recordar, que estas señales deben tener continuidad en el tiempo, porque los niños, al igual que los adultos, pueden tener días buenos y días no tan buenos. En este sentido, puede que veas a tu hijo un día algo más triste o decaído, pero esto no significa que no sea feliz el resto del día.

Trabaja la comunicación

Lo que no puede faltar nunca en una familia es la comunicación entre todos sus miembros, y lo más importante: la escucha activa. Los padres tiene la obligación de hacer que sus hijos se sientan siempre comprendidos y atendidos, eso les motivará a encontrar soluciones a sus problemas a medida que vayan creciendo.

En cambio, si no se sienten escuchados ni comprendidos, comenzarán a encerrarse en sí mismos, pasarán a tener una personalidad que parece introvertida, cuando en realidad solo se está aislando de todos y podría incluso, desencadenar en el futuro en una depresión.

Además, para que tus hijos sean felices y entiendan que la felicidad nace de dentro de ellos y no de fuera hacia dentro, es importante ofrecerles todo nuestro amor. Pero con el amor no basta, también necesitan: apoyo, comprensión, seguridad física y emocional, jugar de manera libre, límites y normas con flexibilidad, enseñarles a expresar sus sentimientos con libertad y sin juzgarles, no burlarnos ni criticarles y enseñarles siempre desde el respeto.

Bibliografía

Bilbao, A. (2015) El cerebro del niño explicado a los padres. Editorial: Plataforma Actual

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