No es mi padre de sangre, pero sí por decisión

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Hay muchos padres en este mundo y cada uno es diferente con su familia, hay padres de sangre y padres que lo son por decisión. Padres biológicos y padres que aunque no tienen la misma sangre ni genética que sus hijos, han decidido amar y proteger a otros seres que se han convertido en sus hijos a pesar de que no sean descendencia directa. Son los padres adoptivos y los padres que se juntan con una pareja que ya tiene hijos y que les quieren como si fuesen propios.

Sí, él es mi padre

Sí, él es mi padre aunque no tenemos el mismo apellido ni tampoco la misma sangre. Algunos dicen que él no es mi padre, pero quienes dicen eso es porque no entienden lo que significa ser padre en realidad.

Mi padre llegó después de que yo naciera porque se enamoró de mi madre cuando mi madre ya me acurrucaba entre sus brazos. Que yo existiera nunca fue un problema para que se enamorase de mi madre. A él le gustaba jugar conmigo y estar a mi lado.

Mi madre siempre me dice que tenía una mirada especial para mí, y demostró que amaba a mi madre de verdad porque la quería a ella y también a todo lo que venía de su pasado, como yo. El tiempo hizo que su amor por nosotros creciera enormemente. Me veía todos los días y si no lo hacía entonces preguntaba por mí. Siempre mostró preocupación cuando me pasaba algo aunque fuese un simple resfriado. Nunca nos abandonó, es más, se comprometió y fuimos su prioridad todo el tiempo. Prefería pasar el día en casa con nosotros aunque fuese sin hacer nada, que estar en cualquier otro lugar del mundo.

Padre por decisión

Mi padre, fue el que decidió estar a nuestro lado aunque podía estar haciendo otra cosa, cuando mi madre decidió estar con él no cambió, siempre cumplió sus promesas y velaba por nosotros en todo momento. Siempre ha demostrado que nos quería de verdad. Nunca me compró con cosas, mi cariño se lo ha ganado porque me ha enseñado el valor de la vida y lo que es en realidad, el amor.

Siempre me ha cuidado y me ha respetado como si fuese su propia descendencia. Me ha dado el amor de un padre aunque yo jamás fui su obligación. Siempre he sentido su amor como si fuese mi padre y ha sabido estar a mi lado siempre que lo he necesitado.

Es cierto que no es mi padre biológico, pero sí lo es por decisión y ese amor que me regala es el más valioso que puede existir aunque no tengamos la misma sangre corriendo por nuestras venas. El vínculo que nos une es mucho más grande: se llama amor. No, no tengo su sangre pero es MI padre y es el mejor que existe. No puede haber otro padre mejor que él y por eso estoy feliz de decir que ÉL es MI PADRE.

Siempre supe que no teníamos la misma sangre y eso jamás me ha impedido que le quiera como lo hago, porque él me ha demostrado que es el mejor padre que pueda tener. Se ha ganado ese “título” que a muchos hombres, a pesar de ser padres biológicos, les queda demasiado grande. Por eso, él no es la pareja de mi madre, ni tampoco es mi padrastro, él es y siempre será MI PADRE.

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